7/26/2013
Competencia, ¿qué supone?
Arturo Damm

Todo el que me ha seguido en estos Pesos y Contrapesos sabe que mi postura es, invariablemente, a favor de la competencia entre empresas y, por ello, de la trilogía de la competitividad -menores precios, mayor calidad y mejor servicio-, ya que con ello se logra mitigar lo más posible, tanto por el lado de la demanda (se consume más con menos), como de la oferta (se produce más con menos), el problema de le escasez, es decir, el hecho de que no todo alcanza para todos, y menos en las cantidades que cada uno quisiera.

Dicho lo anterior se podrá pensar que estoy complacido porque la Comisión Federal de Competencia se opuso a la fusión de Sherwin Williams y Comex, ya que la misma daría como resultado, no un monopolio, pero si una concentración excesiva del mercado en manos de Sherwin Williams – Comex, excesiva concentración que daría como resultado una menor competencia, siempre en perjuicio de los consumidores. Yo, que estoy a favor de la competencia, ¿estoy complacido porque la Comisión Federal de Competencia se opuso a la fusión de Sherwin Williams y Comex? Voy por partes.

¿Cuáles son las únicas acciones que el gobierno debe prohibir y castigar? Las delictivas por su propia naturaleza –matar, secuestrar, robar, no cumplir contratos, etc.- La compra venta de empresas (Sherwin Williams quiere comprar Comex), ¿es una acción delictiva por su propia naturaleza? No, claro que no. Entonces, ¿debería estar sujeta a permiso y, en su caso, a prohibición por parte del gobierno? No, de ninguna manera. ¿Y si el resultado es un monopolio, capaz de cobrar un precio mayor, lo cual agravaría el problema de la escasez, reduciendo el nivel de vida de la gente?

Supongamos que Sherwin Williams compra Comex y que la nueva empresa se convierte en monopolio. ¿Qué es lo que el gobierno debe hacer para garantizar la mayor competencia posible? Mantener abierto ese sector de la actividad económica, y ese mercado de la economía, a todo aquel, nacional o extranjero (¡lo que importa es la competencia, no la nacionalidad de los competidores!), que quiera participar, ya sea produciendo pinturas en el país, ya sea importándolas hacia el país. Lo que el gobierno debe hacer es garantizar la libertad para emprender. Si garantizada esa libertad, ¡que es la libertad para competir!, ninguna otra empresa decide, o producir pinturas en el país, o importarlas hacia el país, ello quiere decir que el monopolio Sherwin Williams – Comex, ¡por más contradictoria que tal afirmación parezca!, es la mejor opción para los consumidores.

Si la Comisión Federal de Competencia se toma en serio su tarea, si el comisionado está convencido que en materia económica lo mejor es lo que más beneficia a los consumidores (¿ya leyó a Federico Bastiat?), entonces su lucha debe ser por la total y absoluta apertura, de todos los sectores de la actividad económica, y de todos los mercados de la economía, a la participación de todo aquel, nacional o extranjero, que quiera (y pueda) participar. ¡A rajatabla!



«Regresar a la página de inicio