¿Por qué es importante, no sólo la producción de bienes y servicios, sino el crecimiento en dicha producción? Porque la única manera de reducir los efectos negativos de la escasez -no todo alcanza para todos, y menos en las cantidades que cada uno quisiera- sobre el bienestar es, no sólo produciendo bienes y servicios, sino produciendo más bienes y servicios, produciendo cada vez más bienes y servicios. Por ello la importancia del crecimiento de la producción, que en México se mide, además de con el Producto Interno Bruto, PIB, con el Indicador Global de la Actividad Económica, IGAE, cuyo último reporte, correspondiente a mayo, arroja los siguientes resultados.
En términos anualizados, comparando mayo de este año con mayo del año pasado, la actividad económica (entendiendo por ello la producción de bienes y servicios), registró un crecimiento del 1.7 por ciento. ¿Mucho o poco? En mayo del 2011 el crecimiento fue del 4.0 por ciento, y en mayo del 2012 de 4.6 puntos porcentuales.
En términos mensuales (desestacionalizados, para usar el término técnico), comparando mayo con abril, la producción de bienes y servicios (entendiendo por ello la actividad económica), creció 0.45 por ciento. ¿Mucho o poco? Comparemos: en los cuatro meses anteriores el crecimiento, en términos desestacionalizados (mensuales, para decirlo coloquialmente), de la producción de mercancías fue el siguiente: enero, 0.32; febrero, 0.16; marzo, 0.17, y abril menos 0.71 por ciento, de tal manera que, así hecha la medición, mayo resultó el mes con mayor tasa de crecimiento de la actividad económica.
Si queremos tomarle el pulso correctamente a la producción de bienes y servicios, ¿cuál medición debemos usar? ¿La anual (comparando mayo de 2013 con mayo del 2012) o la mensual (comparando mayo del 2013 con abril del 2013)? Obviamente la segunda. La mensual, con la que comparamos un cierto tiempo (en este caso mayo) con el tiempo inmediatamente anterior (en este caso abril), comparación que arroja un resultado favorable: haber pasado de menos 0.71 a 0.45 por ciento de crecimiento en la actividad económica, cifra esta última que resultó la mayor para cualquiera de los meses transcurridos del 2013.
Dicho lo anterior hay que distinguir entre resultados que mejoran y buenos resultados. En términos mensuales tuvimos lo primero pero no lo segundo, y basta comparar para darnos cuenta. El crecimiento promedio mensual de la actividad económica, entre enero y mayo del 2011, fue 0.34 por ciento; del 2012, 0.20; del 2013, 0.07 puntos porcentuales, cifra que confirma lo que ya muchos enfrentan: un menor crecimiento de la actividad económica, con el efecto que esto tiene sobre la creación de empleo, la generación del ingreso, el consumo y el ahorro, las cuatro variables que determinan el nivel de bienestar de las familias, variables cuyo comportamiento también ha dejado (¡no podría haber sido de otra manera!), mucho que desear, y a una prueba me remito: el consumo familiar creció, en mayo, en términos anualizados, 0.1 por ciento. ¿Mucho o poco? En mayo del año pasado lo hizo al 5.2 por ciento.