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La pretensin del conocimiento

“El reconocimiento de los lmites insuperables de su conocimiento debiera ensear al estudioso de la sociedad una leccin de humildad que lo protegiera en contra de la posibilidad de convertirse en cmplice de la tendencia fatal de los hombres a controlar la sociedad, una tendencia que no slo los convierte en tiranos de sus semejantes sino que puede llevarlos a destruir una civilizacin no diseada por ningn cerebro, alimentada de los esfuerzos libres de millones de individuos.”


Friedrich A. Hayek
LUNES, 10 DE OCTUBRE DE 2011
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Discurso de aceptacin del Premio Nobel de Economa, pronunciado el 11 de diciembre de 1974.

La ocasin particular de esta conferencia, combinada con el principal problema prctico que afrontan hoy los economistas, ha vuelto casi inevitable la seleccin de este tema. Por una parte, el establecimiento an reciente del Premio Nobel en Economa marca un punto importante del proceso por el cual, en la opinin pblica, la economa ha recibido la dignidad y el prestigio de las ciencias fsicas. Por la otra, se est pidiendo ahora a los economistas que expliquen cmo el mundo libre podr librarse de la grave amenaza de la inflacin acelerada, una amenaza creada -debemos admitirlo- por las polticas recomendadas y aun aconsejadas a los gobiernos por la mayora de los economistas. En efecto, tenemos escasas razones para sentirnos orgullosos: como profesionales hemos enredado las cosas.

Me parece que esta incapacidad de los economistas para guiar la poltica econmica con mayor fortuna se liga estrechamente a su inclinacin a limitar en la mayor medida posible los procedimientos de las ciencias fsicas que han alcanzado xitos tan brillantes, un intento que en nuestro campo puede conducir directamente al fracaso. Es este un enfoque que se ha descrito como la actitud "cientfica" y que en realidad, como lo defin hace cerca de treinta aos, "es decididamente anticientfica en el verdadero sentido del trmino, ya que implica una aplicacin mecnica y nada crtica de hbitos de pensamiento a campos distintos de aquellos en que tales hbitos se han formado". Ahora quiero empezar por explicar cmo algunos de los errores ms graves de la poltica econmica reciente son una consecuencia directa de este error cientfico.

La teora que ha venido guiando la poltica monetaria y financiera durante los ltimos treinta aos, y que en mi opinin proviene en gran medida de esa concepcin errnea del procedimiento cientficamente adecuado, consiste en la afirmacin de que existe una correlacin positiva simple entre el empleo total y la magnitud de la demanda agregada de bienes y servicios; ello conduce a la creencia de que podemos asegurar permanentemente el empleo pleno manteniendo a un nivel adecuado el gasto monetario total. Entre las diversas teoras propuestas para explicar el gran nivel de desempleo sta es probablemente la nica a cuyo favor pueden aducirse fuertes pruebas cuantitativas. Sin embargo, yo considero esta teora fundamentalmente falsa, y creo muy peligrosa la actuacin basada en ella, como ahora ocurre.

Esto me lleva a la cuestin fundamental. Al revs de lo que ocurre en las ciencias fsicas, en la economa y otras disciplinas que se ocupan esencialmente de fenmenos complejos, los aspectos de los hechos que deben explicarse, acerca de los cuales podemos obtener datos cuantitativos son necesariamente limitados y pueden no incluir los ms importantes. Mientras en las ciencias fsicas se supone generalmente, quiz con razn, que todo factor importante que determina los hechos observados podr ser directamente observable y medible, en el estudio de fenmenos tan complejos como el mercado, que depende de las acciones de muchos individuos, es muy improbable que puedan conocerse o medirse por completo todas las circunstancias que determinarn el resultado de un proceso, por razones que explicar ms tarde. y mientras que en las ciencias fsicas el investigador podr medir lo que considera importante de acuerdo con una teora previa, en las ciencias sociales se trata a menudo como importante lo que resulte ser accesible a la medicin. Esto se lleva en ocasiones hasta el punto de que se exija que nuestras teoras se formulen en trminos tales que se refieran slo a magnitudes medibles.

No puede negarse que tal exigencia limita en forma por dems arbitraria los hechos que habrn de admitirse como causas posibles de los hechos que ocurren en el mundo real. Esta concepcin, que a menudo se acepta muy ingenuamente como algo requerido por el procedimiento cientfico, tiene algunas consecuencias paradjicas. Por supuesto, sabemos de muchos hechos referentes al mercado y estructuras sociales similares que no pueden medirse y a cerca de los cuales tenemos en efecto apenas alguna informacin muy imprecisa y general. Y dado que los efectos de estos hechos en cualquier caso particular no pueden ser confirmados por pruebas cuantitativas, simplemente son descartados por quienes se han comprometido a admitir slo lo que consideran como pruebas cientficas; luego proceden alegremente con la ficcin de que los factores que pueden medir son los nicos importantes.

Por ejemplo total slo puede ser aproximada, pero en virtud de que es la nica acerca de la cual podemos contar con datos cuantitativos, se acepta como la nica relacin causal que importa. Segn este criterio, pueden existir sin duda mejores pruebas "cientficas" a favor de una teora falsa, que se aceptar porque es ms "cientfica", que a favor de una explicacin vlida, rechazada porque no se apoya en suficientes pruebas cuantitativas.

Ilustrar este punto con un bosquejo breve de lo que considero la principal causa real del desempleo generalizado, una descripcin que explicar tambin por qu tal desempleo no puede ser corregido en forma duradera por las polticas inflacionarias recomendadas por la teora que ahora est de moda. Me parece que esta explicacin correcta es la existencia de discrepancias entre la distribucin de la demanda en los diversos bienes y servicios y la asignacin de la mano de obra y otros recursos en la produccin de tales bienes y servicios. Poseemos un conocimiento "cualitativo" bastante bueno de las fuerzas que producen una correspondencia entre la demanda y la oferta en los diversos sectores del sistema econmico, de las condiciones en que se logra tal correspondencia y de los factores que tendern a impedir tal ajuste. Los diversos pasos de la descripcin de este proceso descansan en hechos de la experiencia diaria, y pocos de quienes se tomen el trabajo de seguir el argumento cuestionarn la validez de los supuestos empricos o la correlacin lgica de las conclusiones obtenidas de ellos. Tenemos en efecto buenas razones para creer que el desempleo indica que la estructura de los precios y salarios relativos ha sido distorsionada (de ordinario por la fijacin monoplica o gubernamental de los precios), y que para restaurar la igualdad entre la demanda y la oferta de la mano de obra en todos los sectores se requerirn cambios de los precios relativos y algunas transferencias de la mano de obra.

Pero cuando se nos piden pruebas cuantitativas de la estructura particular de los precios y salarios que se requerira para asegurar una venta continua y regular los productos y servicios ofrecidos, debemos admitir que no tenemos tal informacin. En otras palabras, conocemos las condiciones generales en que se establecer por s solo lo que llamamos, en forma un tanto equvoca, un equilibrio; pero nunca sabemos cules son los precios o salarios particulares que existiran si el mercado produjera tal equilibrio. Slo podemos sealar cules son las condiciones en que podemos esperar que el mercado establezca los precios y salarios en que la demanda se igualar a la oferta. Pero nunca podremos producir informacin estadstica que indique la medida en que los precios y salarios prevalecientes se desvan de los que aseguraran una venta continua de la oferta de mano de obra actual. Aunque esta descripcin de las causas del desempleo es una teora emprica en el sentido de que podra demostrarse su falsedad si, por ejemplo con una oferta monetaria constante, un aumento general de los salarios no condujera al desempleo, esta no es ciertamente la clase de teora que podramos utilizar para obtener predicciones numricas especficas acerca de las tasas de salarios, o la distribucin de la mano de obra, que deban esperarse.

Sin embargo, por qu habramos de suponer, en economa, la ignorancia de la clase de hechos acerca de los cuales, en el caso de una teora fsica, se esperara sin duda que un cientfico ofreciese una informacin precisa? Probablemente no deba sorprendernos que quienes se han impresionado por el ejemplo de las ciencias fsicas encuentran muy poco satisfactoria esta posicin e insistan en los criterios de prueba que se encuentran en tales ciencias. La razn de este estado de cosas es el hecho, al que ya hice breve referencia, de que las ciencias sociales, como gran parte de la biologa pero al revs de la mayora de los campos de las ciencias fsicas, deben ocuparse de estructuras dotadas de una complejidad esencial; es decir, de estructuras cuyas propiedades caractersticas slo pueden mostrarse por modelos integrados por un nmero relativamente grande de variables. La competencia, por ejemplo, es un proceso que producir ciertos resultados slo si ocurre en un nmero bastante grande de agentes econmicos.

En algunos campos, sobre todo cuando ocurren problemas similares en las ciencias fsicas, las dificultades pueden superarse utilizando, en lugar de una informacin especfica acerca de los elementos individuales, datos acerca de la frecuencia relativa o la probabilidad de la presentacin de las diversas propiedades distintivas de los elementos. Pero slo se aplica cuando debemos ocuparnos de lo que el doctor Warren Weaver (anteriormente miembro de la Fundacin Rockefeller) llam, con una distincin que debiera estar mucho ms generalizada, "fenmenos de complejidad desorganizada", por oposicin a los "fenmenos de complejidad organizada", como ocurre en las ciencias sociales. La complejidad organizada significa aqu que el carcter de las estructuras que la presentan depende no slo de las propiedades de los elementos individuales de que se componen, y de la frecuencia relativa con que ocurran tales propiedades, sino tambin de la forma en que los elementos individuales se conecten entre s. Por esta razn, en la explicacin del funcionamiento de tales estructuras no podemos sustituir la informacin relativa a los elementos individuales con informacin estadstica, sino que requerimos una informacin completa acerca de cada elemento para que nuestra teora pueda obtener pronsticos especficos acerca de hechos individuales. Sin tal informacin determinada acerca de los elementos individuales, estaremos confinados a lo que otra ocasin he llamado los meros pronsticos de patrones, o sea los pronsticos acerca de algunos de los atributos generales de las estructuras que se formarn, pero sin contener enunciados especficos acerca de los elementos individuales de que se compondrn las estructuras.

Esto es verdad en particular con relacin a nuestras teoras que se ocupan de la determinacin de los sistemas de precios y salarios relativos que se formarn en un mercado que funcione bien. En la determinacin de estos precios y salarios intervendrn los efectos de la informacin particular poseda por cada uno de los participantes en el proceso del mercado, una suma de hechos que en su totalidad no puede conocer el observador cientfico, ni ningn otro cerebro singular. Esta es en efecto la fuente de la superioridad del orden del mercado, y la razn de que, cuando no se ve suprimido por los poderes del gobierno, el mercado desplace regularmente a todos los dems tipos de orden, de que en la asignacin de recursos resultante se utilizar una cantidad de conocimientos de hechos particulares, que slo existen dispersos entre innumerables personas, mayor que la que pueda poseer cualquier individuo. Pero en virtud de que nosotros, los cientficos observadores, no podemos conocer entonces todos los determinantes de tal orden, y en consecuencia tampoco podemos saber en cul estructura particular de precios y salarios ser igual en todas partes la demanda a la oferta, no podremos medir las desviaciones de ese orden; tampoco podremos verificar estadsticamente nuestra teora de que las desviaciones de ese sistema de "equilibrio" de precios y salarios son las que vuelven imposible la venta de algunos de los productos y servicios a los precios a que se ofrecen.

Antes de continuar con lo que realmente me interesa, los efectos de todo esto sobre las polticas de empleo que ahora se siguen, tratar de identificar en forma ms especfica las limitaciones inherentes de nuestro conocimiento numrico que se olvidan tan a menudo. Quiero hacerlo para no dar la impresin de que rechazo en general el mtodo matemtico en la economa. En realidad, considero que la mayor ventaja de la tcnica matemtica consiste en que nos permite describir, por medio de ecuaciones algebraicas, el carcter general de un patrn aun cuando ignoremos los valores numricos que determinarn su manifestacin particular. Sin esta tcnica algebraica, no habramos podido lograr esa representacin comprensiva de las interdependencias recprocas existentes entre los diversos hechos de un mercado. Sin embargo, esa tcnica ha creado la impresin de que podemos utilizarla para la determinacin y el pronstico de los valores numricos de tales magnitudes; esto ha conducido a una bsqueda vana de constantes cuantitativas o numricas. Esto ha ocurrido a pesar de que los fundadores modernos de la economa matemtica no albergaban tales ilusiones. Es cierto que sus sistemas de ecuaciones que describen el patrn de un equilibrio de mercado se formulan como si pudiramos llenar todos los espacios en blanco de las frmulas abstractas; es decir, si conociramos todos los parmetros de estas ecuaciones, podramos calcular los precios y las cantidades de todos los bienes y servicios vendidos. Pero como enunci claramente Vilfredo Pareto, uno de los fundadores de esta teora, su propsito no puede ser el de "llegar a un clculo numrico de los precios" porque, como dijo Pareto, sera "absurdo" suponer que pudiramos tener todos los datos. En realidad, el punto principal haba sido apreciado ya por esos notables precursores de la economa moderna, los escolsticos espaoles del siglo XVI, quienes hicieron hincapi en que lo que ellos llamaban pretium mathematicum, el precio matemtico, dependa de tantas circunstancias particulares que no podra ser conocido jams por el hombre, sino slo por Dios. A veces quisiera que nuestros economistas matemticos hubiesen entendido esto a la perfeccin. Debo confesar que todava dudo que su bsqueda de magnitudes medibles haya hecho alguna aportacin importante a nuestro entendimiento terico de los fenmenos econmicos, por oposicin a su valor como una descripcin de situaciones particulares. Tampoco puedo aceptar la excusa de que esta rama de la investigacin es todava demasiado joven. Despus de todo, Sir William Petty, el fundador de la econometra, era ms viejo que Sir Isaac Newton, su colega en la Real Sociedad Britnica!

Quiz hay pocos casos en que la supersticin de que slo pueden ser importantes las magnitudes medibles haya causado verdadero dao en el campo econmico. Pero los problemas actuales de la inflacin y el empleo son muy graves. Su efecto ha sido que la mayora de los economistas de mente cientfica han pasado por alto lo que probablemente constituye la verdadera causa del desempleo generalizado, en virtud de que su operacin no podra ser confirmada por la existencia de relaciones directamente observables entre magnitudes medibles, y en virtud de que una concentracin casi exclusiva en los fenmenos superficiales cuantitativamente medibles ha producido una poltica que ha empeorado las cosas.

Por supuesto, debe admitirse sin reparos que la clase de teora que yo considero la verdadera explicacin del desempleo es una teora de contenido limitado porque slo nos permite formular pronsticos muy generales acerca de la clase de hechos que debemos esperar en una situacin dada. Pero los efectos de las construcciones ms ambiciosas sobre la poltica no han sido muy afortunados y debo confesar que prefiero el conocimiento verdadero, aunque imperfecto, a pesar de que deje muchas cosas indeterminadas e imprevisibles, a una pretensin de conocimiento exacto que probablemente ser falso. Como demuestra este ejemplo, el crdito que puedan ganar las teoras aparentemente sencillas pero falsas por su aparente conformidad con criterios cientficos reconocidos, puede tener consecuencias graves.

En realidad, en el caso que comentamos, las mismas medidas recomendadas por la teora "macroeconmica" dominante como un remedio para el desempleo, o sea el incremento de la demanda agregadas, se han convertido en una de las causas de la mala asignacin muy generalizada de los recursos que probablemente volver inevitablemente el desempleo posterior a gran escala. La inyeccin continua de cantidades adicionales de dinero en algunos puntos del sistema econmico donde crea una demanda temporal que debe cesar cuando el incremento de la cantidad de dinero cese o se vuelva ms lento, aunada a la expectativa de un aumento continuo de los precios, canaliza la mano de obra y otros recursos hacia empleos que slo pueden durar mientras el incremento de la cantidad de dinero contine al mismo ritmo, o quiz slo mientras contine acelerndose a una tasa dada. Lo que ha producido esta poltica no es tanto un nivel de empleo que no habra podido producirse en otras formas, sino la distribucin del empleo que no puede mantenerse indefinidamente y que despus de algn tiempo slo podr mantenerse por una tasa de inflacin que conducir rpidamente a la desorganizacin de toda la actividad econmica. El hecho es que debido a una concepcin terica errnea hemos llegado a la posicin precaria en la que no podemos impedir la reaparicin de un desempleo considerable; esto no se debe -como se sostiene en ocasiones a una mala interpretacin de nuestra postura- a que el desempleo se produzca deliberadamente para combatir la inflacin, sino porque debe ocurrir como una consecuencia lamentable pero inevitable de las polticas errneas del pasado, tan pronto como la inflacin deja de acelerarse.

Sin embargo, ahora debo abandonar estos problemas de importancia prctica inmediata que he introducido sobre todo como una ilustracin de las consecuencias catastrficas que pueden provenir de los errores relativos a los problemas abstractos de la filosofa de la ciencia. Hay tanta razn para preocuparnos por los peligros a largo plazo creados en un campo mucho ms amplio por la aceptacin sin sentido crtico de afirmaciones que tienen la apariencia de ser cientficas, como en el caso de los problemas que he discutido. Lo que quera sealar sobre todo con la ilustracin particular es que sin duda en mi campo, pero creo que tambin en general en las ciencias del hombre, lo que parece superficialmente el procedimiento ms cientfico es a menudo el menos cientfico, y adems que en estos campos hay lmites definidos que la ciencia no podr alcanzar. Esto significa que si encargamos a la ciencia -o al control deliberado de acuerdo con principios cientficos- ms de lo que el mtodo cientfico puede lograr, podemos obtener efectos deplorables. Por supuesto, el progreso de las ciencias naturales en la poca moderna ha superado tanto todas las expectativas que toda sugerencia de que puedan existir lmites despertar inevitablemente sospechas. Sobre todo se opondrn a ese enfoque quienes tienen esperanzas de que nuestro creciente poder de pronstico y control, considerado generalmente como el resultado caracterstico del adelanto cientfico, aplicado a los procesos de la sociedad, pronto nos permitir moldear la sociedad totalmente de acuerdo con nuestros gustos. Es cierto que, por contraste con el entusiasmo que tienden a producir los descubrimientos de las ciencias fsicas, las percepciones que obtenemos del estudio de la sociedad tienen a menudo un efecto negativo sobre nuestras aspiraciones, y quiz no deba sorprendernos que los miembros ms jvenes e impetuosos de nuestra profesin no estn siempre dispuestos a aceptarlo. Pero la confianza en el poder ilimitado de la ciencia se basa a menudo en una creencia falsa de que el mtodo cientfico consiste en la aplicacin de una tcnica hecha a la medida, o en la imitacin de la forma y no de la sustancia del procedimiento cientfico, como si slo necesitramos seguir algunas recetas de cocina para resolver todos los problemas sociales. A veces parece que las tcnicas de la ciencia se aprendieran con facilidad mucho mayor que el pensamiento que nos muestra cules son los problemas y cmo debemos enfocarlos.

El conflicto entre lo que espera ahora el pblico que la ciencia logre para satisfacer las aspiraciones populares y lo que realmente puede lograr es un asunto grave porque, aun si los verdaderos cientficos reconocieran las limitaciones de lo que pueden hacer en el campo de los asuntos humanos, mientras el pblico espere ms habr siempre alguien que pretenda, y quiz que crea honestamente, que puede lograr ms para satisfacer las demandas populares. Con frecuencia resulta muy difcil para el experto, y sin duda es imposible en muchos casos para el lego, distinguir entre las pretensiones legtimas y las ilegtimas formulada en nombre de la ciencia. La publicidad enorme concedida recientemente por los medios de difusin a un informe que se pronunciaba en nombre de la ciencia sobre Los lmites del crecimiento, y el silencio de los mismos medios de difusin acerca de la crtica devastadora que ha recibido este informe a manos de los expertos competentes, debe hacernos sentir cierto temor por el uso que puede darse al prestigio de la ciencia. Pero no es en modo alguno slo en el campo de la economa que se formulan grandes pretensiones en aras de una direccin ms cientfica de todas las actividades humanas y de la conveniencia de sustituir los procesos espontneos por el "control humano consciente". Si no estoy equivocado, a psicologa, la psiquiatra y algunas ramas de la sociologa, para no decir nada de la llamada filosofa de la historia, se ven ms afectadas an por lo que he llamado el prejuicio cientfico y por las pretensiones falsas acerca de lo que la ciencia puede lograr.

Para salvaguardar la reputacin de la ciencia e impedir la arrogancia del conocimiento basado en una similitud superficial del procedimiento con el utilizado en las ciencias fsicas, tendremos que hacer grandes esfuerzos para destruir tales arrogancias, algunas de las cuales pueden haberse convertido ya en los intereses creados de departamentos universitarios bien establecidos. Nunca podremos agradecer demasiado a filsofos modernos de la ciencia como Sir Karl Popper por habernos dado una prueba para distinguir entre lo que podemos aceptar como cientfico y lo que no lo es; una prueba que seguramente no pasaran algunas tesis aceptadas ahora generalmente como cientficas. Sin embargo, hay algunos problemas especiales en relacin con esos fenmenos esencialmente complejos, de los que las estructuras sociales constituyen un ejemplo tan importante, que me llevan a tratar de concluir enunciando en trminos ms generales las razones por las cuales no hay en estos campos slo obstculos absolutos para el pronstico de hechos especficos; pero actuar como si poseysemos un conocimiento cientfico que nos permita superarlos puede convertirse en s mismo en un obstculo grave para el adelanto del intelecto humano.

El punto principal que debemos recordar es que el adelanto grande y rpido de las ciencias fsicas ocurri en campos donde se prob que la explicacin y el pronstico podran basarse en leyes que describen los fenmenos observados como funciones de un nmero relativamente pequeo de variables, ya fuesen hechos particulares o frecuencias relativas de los hechos. Esta puede ser aun la razn final de que destaquemos estos campos como "fsicos" por oposicin a las estructuras ms altamente organizadas que he llamado aqu fenmenos esencialmente complejos. No hay razn para que la posicin deba ser la misma en unos campos y en otros. Las dificultades que encontramos en los campos citados en ltimo trmino no son, como podra creerse a primera vista, dificultades acerca de la formulacin de teoras para la explicacin de los hechos observados, aunque tambin causan dificultades especiales en relacin con la verificacin de las explicaciones propuestas y por lo tanto en relacin con la eliminacin de las malas teoras. Tales dificultades se deben al problema principal que surge cuando aplicamos nuestras teoras a cualquier situacin particular del mundo real. Una teora de fenmenos esencialmente complejos debe referirse a un gran nmero de hechos particulares, y para obtener un pronstico de tal teora, o para verificarla, debemos determinar todos esos hechos particulares. Una vez que lo logrramos, no habra dificultad particular para derivar pronsticos verificables; con el auxilio de las computadoras modernas sera muy fcil la insercin de estos datos en los espacios en blanco correspondientes de las frmulas tericas y la obtencin de un pronstico. La verdadera dificultad, para cuya solucin la ciencia tiene poco que aportar, y que a veces es en efecto insoluble, consiste en la determinacin de los hechos particulares.

Un ejemplo mostrar la naturaleza de esta dificultad. Consideremos un partido de bisbol entre unos cuantos jugadores de habilidad aproximadamente igual. Si conocisemos unos cuantos hechos particulares adems de nuestro conocimiento general de la capacidad de los jugadores individuales, tales como su estado de atencin, sus percepciones y el estado de sus corazones, pulmones, msculos, etctera, en cada momento del juego, probablemente podramos pronosticar el resultado. En realidad, si estuvisemos familiarizados con el juego y con los equipos, probablemente tendramos una idea muy buena de los factores de los cuales depender el resultado. Pero por supuesto no podremos determinar estos hechos y en consecuencia el resultado del partido quedar fuera del alcance de lo cientficamente pronosticable, por bien que conozcamos los efectos que algunos hechos particulares tendrn sobre dicho resultado. Esto no significa que no podamos formular ningn pronstico acerca del curso del partido. Si conocemos las reglas de los diversos juegos, al observar uno de ellos sabremos muy pronto cul juego se est desarrollando, qu tipo de acciones podemos esperar y cules no. Pero nuestra capacidad de pronstico estar limitada a esas caractersticas generales de los hechos que pueden esperarse y no incluir la capacidad de vaticinar hechos individuales particulares.

Esto corresponde a lo que he llamado antes los pronsticos del mero patrn, a los que nos limitamos cada vez ms a medida que pasamos del campo donde prevalecen leyes relativamente sencillas al campo de fenmenos regido por la complejidad organizada. A medida que avanzamos encontramos cada vez con ms frecuencia que en efecto slo podemos determinar algunas de las circunstancias particulares, pero no todas, que determinan el resultado de un proceso dado, y en consecuencia slo podemos pronosticar algunas propiedades del resultado que debemos esperar, aunque no todas. A menudo slo podremos pronosticar alguna caracterstica abstracta del patrn que aparecer; algunas relaciones entre clases de elementos acerca de los cuales sabemos muy poco individualmente. Sin embargo, me interesa mucho recalcar que todava podremos formular pronsticos susceptibles de ser refutados y que por lo tanto tienen una importancia emprica.

Por supuesto, por comparacin con los pronsticos precisos que hemos aprendido a esperar de las ciencias fsicas, esta clase de pronsticos del mero patrn es una alternativa menos buena con la que no quisiramos conformarnos. Pero el peligro que quiero prevenir es precisamente la creencia de que para tener una pretensin que se acepte como cientfica es necesario lograr ms. Por este camino se llega a la charlatanera y a cosas peores. El hecho de actuar en la creencia de que poseemos el conocimiento y el poder que nos permitir moldear los procesos de la sociedad por entero a nuestro gusto, un conocimiento que en realidad no poseemos, nos causar probablemente mucho dao. En las ciencias fsicas puede haber escasa objecin al esfuerzo por lograr lo imposible; aun podramos creer que no debemos desalentar a quien se muestre demasiado optimista porque despus de todo sus experimentos pueden producir algunas percepciones nuevas. Pero en el campo social, la creencia errnea de que el ejercicio de cierto poder tendra consecuencias benficas tender a producir un nuevo poder para ejercer coercin sobre otros hombres a nombre de cierta autoridad. Aun si tal poder no es en s mismo malo, su ejercicio tender a impedir el funcionamiento de las fuerzas ordenadoras espontneas cuyo entendimiento ayuda en efecto en tan gran medida al hombre en la consecucin de sus objetivos. Apenas empezamos a entender cun sutil es el sistema de comunicacin en que se basa el funcionamiento de una sociedad industrial avanzada; un sistema de comunicaciones que llamamos el mercado y que resulta ser un mecanismo para el procesamiento de informacin dispersa ms eficiente que cualquier otro mecanismo diseado deliberadamente por el hombre.

Para que el hombre no haga ms mal que bien en sus esfuerzos por mejorar el orden social, deber aprender que aqu, como en todos los dems campos donde prevalece la complejidad esencial organizada, no puede adquirir todo el conocimiento que permitir el dominio de los acontecimientos. En consecuencia, tendr que usar el conocimiento que pueda alcanzar, no para moldear los resultados como el artesano moldea sus obras, sino para cultivar el crecimiento mediante la provisin del ambiente adecuado, a la manera en que el jardinero acta con sus plantas. En el sentimiento de excitacin generado por el podero siempre creciente engendrado por el adelanto de las ciencias fsicas, y que tienta al hombre, existe el peligro de que ste, "embriagado de xito", para usar una frase caracterstica del comunismo inicial, trate de someter al control de una voluntad humana no slo nuestro ambiente natural sino tambin el ambiente humano. En realidad, el reconocimiento de los lmites insuperables de su conocimiento debiera ensear al estudioso de la sociedad una leccin de humildad que lo protegiera en contra de la posibilidad de convertirse en cmplice de la tendencia fatal de los hombres a controlar la sociedad, una tendencia que no slo los convierte en tiranos de sus semejantes sino que puede llevarlos a destruir una civilizacin no diseada por ningn cerebro, alimentada de los esfuerzos libres de millones de individuos.


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