MARTES, 30 DE ENERO DE 2007
El Día de Libertad Fiscal 2005: Una reflexión sobre los impuestos que pagamos en México
En materia económica, usted opina que AMLO es...
Un ignorante
Un mentiroso
Una mente brillante

Adolfo Gutiérrez






El DLF es un indicador que nos ayuda a vislumbrar más claramente la dimensión del gobierno y el grado de presión tributaria que ejerce sobre los contribuyentes; pero sobretodo puede ser muy útil para comprender mejor y expandir con mayores probabilidades de éxito las ideas de la libertad individual y gobiernos limitados.


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La libertad es y ha sido el único camino para el progreso humano. En particular, la historia nos ha enseñado que son aquellas sociedades con mayor grado de libertad económica, las que más han prosperado y elevado el nivel de bienestar material de las personas que las conforman porque pueden decidir libremente dónde, qué, cómo y con quién invertir, consumir o trabajar. En efecto; las personas libres gozan de mayor capacidad para crear riqueza ya que tienen garantizada la propiedad de sus bienes, que son fruto de su trabajo. Las personas libres son entonces, sobretodo, dueñas de su propio trabajo.

Este trabajo de las personas libres es incomparablemente más productivo que el de los “esclavos”, pues poseen un interés natural por producir lo más posible. Saben que cuanto mayor sea su productividad mayor será también la recompensa. En cambio, quien está esclavizado “aporta a regañadientes su esfuerzo y solo en la medida indispensable que le permita eludir el correspondiente castigo” , porque a final de cuentas alguien más es el que se apropia de los resultados de su esfuerzo. La diferencia, entonces, estriba en si la persona es o no dueña del producto de su trabajo. Así, la abolición de la esclavitud permitió el enorme desarrollo industrial de nuestros días y el incremento en el nivel de vida de un hombre promedio. La esclavitud económica terminó cuando los siervos y esclavos se convirtieron en hombres libres. La diferencia consistía en si la persona era o no dueña del producto de su trabajo... “Los siervos no eran hombres libres porque los gobernantes de la época tenían derecho sobre una tercera parte de su trabajo. Y en el siglo XIX, los dueños de esclavos podían disponer de la mitad del trabajo de éstos”. [

El Estado moderno nació para garantizar a los ciudadanos la propiedad sobre sus bienes, incluyendo su trabajo. Su actividad primordial en la economía es proteger la propiedad privada para que de la manera menos costosa posible y de acuerdo a la información disponible las personas libremente asignen los recursos, que son escasos, a los lugares donde son más valorados. Así, en ausencia de distorsiones, todos se benefician porque la sociedad se ocupa en producir actividades que efectivamente satisfacen necesidades específicas. Sin propiedad privada esto no sería posible; y el trabajo de las personas es su propiedad privada. El Estado, entonces, debe evitar que nos esclavicemos unos a otros.

Sin embargo, de todo lo que hace el Estado mexicano, sólo el diez por ciento lo dedica a esta actividad. Lo demás lo ocupa en distorsionar las decisiones económicas de las personas realizando más de 140 actividades “extra”, como operar estaciones de radio por ejemplo ]. Mientras su actividad primordial beneficia a todos, pues el objetivo es el bienestar común, las demás actividades que realiza sólo benefician a ciertos sectores, y para eso perjudica a otros.

Como sea, para poder efectuar sus actividades, el gobierno toma recursos de los ingresos de los trabajadores; mientras más actividades realice, más recursos de los ciudadanos requerirá. Estos recursos los obtendrá por la fuerza (no importa si estamos de acuerdo o no con lo que hace) por medio de impuestos, endeudamiento o inflación. Lo anterior quiere decir que el gobierno es dueño de una parte de nuestro trabajo, o que trabajamos en exclusiva para él durante cierto tiempo de nuestra vida laboral. Visto de esta manera, es nuestro propio gobierno quien nos esclaviza.

Pero no todos pagamos los mismos impuestos, por lo que no todos tenemos el mismo grado de esclavitud. La tabla 1 muestra la contribución de los hogares, por deciles de ingreso, a la recaudación tributaria. Se puede observar cómo las familias de mayores ingresos pagan alrededor del 70 por ciento de la factura total, mientras que las más pobres pagan apenas un uno por ciento. Nótese que son únicamente los últimos seis deciles quienes contribuyen en términos netos con el impuesto sobre la renta.

Tabla 1
Contribución a la recaudación impositiva (%)

Decil de ingreso

ISR

Seguridad Social

IVA

IEPS

Otros

Total

I

-0.4

0.3

1.0

0.4

0.7

0.3

II

-0.9

1.1

2.3

1.6

1.6

0.8

III

-0.5

2.0

3.2

2.5

2.5

1.5

IV

-0.7

3.1

4.4

3.5

3.2

2.1

V

0.1

4.6

5.5

4.6

4.5

3.1

VI

2.4

5.7

6.8

6.7

5.7

4.9

VII

3.9

8.5

9.0

9.0

7.1

6.9

VIII

8.1

13.0

12.5

14.4

12.2

11.1

IX

20.7

20.6

17.6

21.3

16.0

19.5

X

67.3

41.1

37.7

36.0

46.4

49.9

Fuente: Distribución del pago de impuestos y recepción del gasto público, resultados para 2002, SHCP.

Con esta información es posible calcular el monto de impuesto pagado por cada decil y su respectivo ingreso antes de impuestos, toda vez que conocemos la recaudación tributaria esperada para 2005. Es necesario suponer, además, que la composición de la tabla 1 no ha variado en el tiempo desde 2002 o que lo ha hecho despreciablemente. La tabla 2 muestra la parte del ingreso bruto que las familias destinan para pagar sus impuestos. Por cada 100 pesos de ingreso, los hogares más pobres utilizan 18.6 pesos para pagar IVA, pero les regresan poco más de nueve por conceptos propios del ISR, como créditos al salario y otras transferencias.

Tabla 2
Incidencia impositiva (% del ingreso bruto)

Decil de ingreso

ISR

Seguridad Social

IVA

IEPS

Importación

Otros

I

-9.2

2.5

18.6

2.6

1.5

0.5

II

-6.9

3.0

14.3

3.5

1.2

0.5

III

-2.1

3.0

10.9

3.0

0.9

0.5

IV

-1.9

3.0

9.7

2.7

0.8

0.4

V

0.3

4.9

13.3

3.9

1.1

0.7

VI

3.8

3.2

8.7

3.0

0.7

0.5

VII

4.4

3.4

8.2

2.9

0.7

0.4

VIII

6.9

3.9

8.6

3.5

0.7

0.7

IX

11.7

4.2

8.0

3.4

0.7

0.6

X

19.0

4.1

8.6

2.9

0.7

1.0

Sumando los porcentajes podemos obtener la parte del ingreso de las familias que destinan para pagar los impuestos federales. Pero no es todo lo que hay que transferir al Estado, quien además absorbe recursos del mercado de crédito dejando a la sociedad con menos posibilidades de invertir o incrementar su patrimonio. La forma en que los hogares contribuyen a solventar el déficit fiscal debe asemejarse a la distribución del ingreso de éstos por concepto de intereses. La tabla 3 muestra la distribución del ingreso por intereses y, por lo tanto, de cómo participan las familias para financiar la deuda interna del gobierno.

Tabla 3
Participación en el déficit fiscal

Decil de ingreso

Déficit

I

0.2

II

3.9

III

0.1

IV

0.2

V

1.1

VI

0.7

VII

6.2

VIII

6.4

IX

7.9

X

73.5

Fuente: ENIGH, 2004.

De cada 100 pesos que el gobierno federal pide prestados, 80 lo ponen los últimos dos deciles. Dado que conocemos el déficit pronosticado para 2005, podemos calcular el monto total que pagan las familias. Para saber el total de recursos que la sociedad transfiere al Estado es necesario considerar también el impuesto inflacionario -que, por simplificar, asumiremos afecta igualmente a todos los deciles de ingreso-, así como los impuestos estatales, municipales y sus respectivos endeudamientos (que probablemente se distribuyen de manera similar a la federal). La tabla 4 muestra el porcentaje de los ingresos que el Estado absorbe de la población por estos conceptos.

Tabla 4
Incidencia (% del ingreso bruto)

Decil de ingreso

Déficit Federal

Inflación

Estados

Municipios

I

0.3

3.0

1.0

1.1

II

2.9

3.0

0.7

0.9

III

0.1

3.0

0.3

0.3

IV

0.0

3.0

0.4

0.4

V

0.3

3.0

0.6

0.7

VI

0.1

3.0

0.4

0.4

VII

0.7

3.0

0.3

0.4

VIII

0.5

3.0

0.3

0.4

IX

0.4

3.0

0.4

0.4

X

2.0

3.0

0.6

0.7

Al final, los hogares mexicanos más pobres trabajan únicamente para pagar los servicios del gobierno durante los primeros 80 días del año, para lo que destinan el 21.9 por ciento de su ingreso. Las familias mejor acomodadas deben dedicar el 42.7 por ciento de su ingreso para pagar impuestos, para lo que deben trabajar 156 días del año. A partir del 22 de marzo y del 6 de junio respectivamente, podrán comenzar a trabajar para ellos mismos. La tabla 5 muestra los resultados para cada decil de ingreso.

Tabla 5
Esclavitud fiscal

Decil de ingreso

% del ingreso para el Estado

Días trabajados para el Estado

DLF

I

21.9

80

22-Mar

II

23.0

84

26-Mar

III

19.9

73

15-Mar

IV

18.5

68

10-Mar

V

28.9

106

17-Abr

VI

23.9

87

29-Mar

VII

24.3

89

31-Mar

VIII

28.6

104

15-Abr

IX

32.7

119

30-Abr

X

42.7

156

06-Jun

En 2005, el gobierno, en todos sus niveles, confiscará en promedio el 33.4 por ciento del ingreso de las familias mexicanas que pagan los impuestos. En otras palabras, tendremos que trabajar 122 días del año únicamente para mantener al gobierno; un gobierno que ha querido y quiere hacer todo lo que no debería hacer y ha dejado de hacer, en gran parte, lo que debiera hacer todo gobierno. Así pues, podremos comenzar a ser dueños del fruto de nuestro trabajo a partir del 3 de mayo: nuestro Día de Libertad Fiscal (DLF).

Gráfica 1
Distribución de la carga fiscal
(% del ingreso bruto)

La gráfica 1 muestra la distribución de los impuestos que pagamos. De cada 100 pesos que ganamos, se deben pagar 11 por impuesto sobre la renta, 7 para seguridad social e impuestos especiales, casi 9 por IVA, 1.4 para tenencia, ISAN o productos importados, 3 por inflación, uno para que se endeude el gobierno y otro más para los gobiernos de los estados y municipios.

El DLF nos da una idea del tamaño del sector público. Tal magnitud de gobierno irremediablemente asfixia el proceso económico pues los recursos que necesita para sobrevivir, que son demasiados, los extrae de la población con mayor capacidad para generar riqueza. Este acto de esclavitud fiscal incide perversamente sobre el trabajo de las personas, y los efectos se observan en términos de una subóptima acumulación de capital.

Gráfica 2
Días trabajados para el gobierno

En México, el gobierno no sólo no evita eficazmente que nos esclavicemos unos a otros, sino que es él mismo quien nos esclaviza pues quienes más producen tienen que “donarle” casi la mitad de sus ganancias.

El Día de Libertad Fiscal depende de las variables que consideramos para llevar a cabo su cálculo. Éste es un criterio puramente estadístico que se conforma en base a ciertos supuestos simplificadores. Es importante aclarar que el índice cambiará a lo largo del año debido a que las variables de ingreso, recaudación e inflación varían con respecto a la proyección original.

El DLF es un indicador que nos ayuda a vislumbrar más claramente la dimensión del gobierno y el grado de presión tributaria que ejerce sobre los contribuyentes; pero sobretodo puede ser muy útil para comprender mejor y expandir con mayores probabilidades de éxito las ideas de la libertad individual y gobiernos limitados.

Ludwig Von Mises, “Sobre liberalismo y capitalismo”

Paul Craig Roberts, “La falta de libertad en el mundo de hoy”, AIPE, 2001.

Revisando el Catálogo de Actividades Institucionales (AI) del gobierno de México, Ricardo Medina recopila algunas curiosidades estadísticas: Tenemos un gobierno dadivoso (27.4% de las AI son "proporcionar" algo o sus sinónimos: dar, otorgar y demás), controlador (20.5% de las AI consisten en "administrar", "coordinar", "regular", "controlar" y sinónimos), promotor (17% de las AI son "promover", "contribuir", "desarrollar", "favorecer" y demás), productor (13.7% de las AI son "producir", "fabricar" o sinónimos) y escasamente protector (sólo 8.2% de las AI pueden considerarse sinónimos de "proteger", "defender" o "conservar"). Verbos que nunca aparecen: Garantizar (por ejemplo, los derechos de propiedad o las libertades de los ciudadanos) o gobernar.

Impuestos al comercio exterior, Tenencia, ISAN y otros.


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