MIÉRCOLES, 31 DE ENERO DE 2007
Libres para elegir: Un asunto de sentido común
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Asuntos Capitales






Los colaboradores de Asuntos Capitales dedican este día a repasar las ideas de una de las mentes más brillantes del último cuarto de siglo, en espera de que algún día sepamos reconocer las consecuencias de las sencillas pero poderosas ideas que aportó en vida este gran hombre para dejar de hacernos daño a nosotros mismos. Ojalá sea pronto, antes de que el sufrimiento y el atraso nos obligue a hacerlo.


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Escasez, hambruna, desesperación y un ingreso por persona que no es ni la mitad del mexicano. Es Estonia a principios de la década de los noventa. Miles de personas se amontonan en las calles para conseguir un plato de sopa, un trabajo, una oportunidad. El pequeño país al noreste de Europa acaba de abandonar el comunismo y sus ciudadanos enfrentan la peor crisis económica de su historia: desabasto, inflación de 1,000%, desocupación de 35% y una caída del producto interno bruto de más del 30% al año.

De repente, hacia 1992, un historiador de 32 años, Mart Laar, cuya única noción de economía había sido la lectura de Libres para Elegir (Free to Choose) de un -para él desconocido- economista norteamericano de la Universidad de Chicago llamado Milton Friedman, es electo primer ministro del naciente país báltico.

Después de leer el libro, Laar creía que la única manera que tenía Estonia de salir de la crisis consistía en deshacerse por completo del legado de su pasado comunista y devolver a la gente la libertad de elegir y planear su propio destino mediante reformas estructurales orientadas al libre mercado.

Así que el joven primer ministro, a pesar de la desaprobación de sus asesores económicos, llevó a cabo un estricto programa de privatización, recortó drásticamente los programas estatales de bienestar, disminuyó los impuestos y promovió la liberalización del comercio internacional.

Sin la asfixia del Estado se reactivó la actividad económica. Cuando las personas volvieron a ser libres para elegir se generaron los incentivos para trabajar, invertir, ahorrar, crear. Desde entonces, Estonia registra cada año un crecimiento económico por encima del 7% en promedio, con una tasa de inflación anual menor al 3%. El ingreso por persona ha alcanzado los 16 mil dólares, doblando el de México, y sigue en pleno aumento, mientras el desempleo es el menor en la historia de ese país.

Ahora Estonia ocupa el séptimo sitio en el Índice de Libertad Económica (antes, incluso, de Canadá, Estados Unidos o Nueva Zelanda); un estudio que demuestra que los países que más libertad económica brindan a sus ciudadanos son los que alcanzan las mayores tasas de crecimiento e ingreso per capita.

En mayo pasado, Mart Laar recibió, en la ciudad de Chicago, el Premio Milton Friedman por el Avance de la Libertad en el Mundo que otorga cada dos años el Instituto Cato. Y es que Laar, sin duda, merece tan reconocido galardón sólo por demostrar al mundo algo tan sencillo como que con un poco de sentido común y gran fe en la libertad individual se puede hasta caminar en el agua.

Friedman nos enseñó que las ideas de sentido común, como devolverle a las personas la libertad de elegir sus destinos, transforman al mundo, y lo ocurrido en Estonia es sólo un ejemplo de tantos.

Asuntos Capitales lamenta la pérdida de uno de sus más valiosos colaboradores. En este foro, el Profesor Friedman nos dejó profundas reflexiones, como esa de que la única solución efectiva para corregir las “imperfecciones obvias del mercado” es el mercado mismo, cuando nos explicaba el error que cometía Hong Kong al abandonar su política de “no-intervencionismo positivo” (“Hong Kong equivocado”). O aquella de que la calidad de la educación se alcanzaría mucho mejor estimulando la competencia de un mercado educativo que a través de un monopolio estatal dedicado a construir edificios y manejar escuelas (“Educación, la promesa de los cupones”).

Ahora, los colaboradores de Asuntos Capitales dedican este día a repasar las ideas de una de las mentes más brillantes del último cuarto de siglo, en espera de que algún día sepamos reconocer las consecuencias de las sencillas pero poderosas ideas que aportó en vida este gran hombre para dejar de hacernos daño a nosotros mismos. Ojalá sea pronto, antes de que el sufrimiento y el atraso nos obligue a hacerlo.

Al centro: Milton y Rose Friedman. De izq. a der., algunos colaboradores de Asuntos Capitales: Juan Carlos Leal, Adolfo Gutiérrez, Roberto Salinas, Enrique Ghersi, Ian Vásquez y Lila Silva.


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