MARTES, 6 DE OCTUBRE DE 2015
Todos hablan de libertad: Los partidos políticos y sus principios
¿Usted cree que la autonomía del Banco de México puede estar en riesgo con la salida de Carstens?
No
No sé

José Torra






No es un error que el derecho al libre pensamiento, la libertad de conciencia o incluso la de asociación no aparezcan en las libertades que el PRD defiende. El PRD no defiende esas libertades porque simplemente no cree en ellas, y lo expresa claramente cuando nos dice que la libertad de organizarse y formarse solo serán garantizadas si se hacen bajo los valores de la izquierda.


El PRD

Estamos ya en los últimos días antes de las elecciones intermedias y decidí desempolvar un artículo, que tenía guardado desde hace un año, en el que hacía una disección de la primera declaración de principios del Partido Acción Nacional que en 1939 dejaba claro que “Acción Nacional” significaba lo que el espíritu de la época exigía, un partido surgido de la necesidad de actuar como nación. Sus principios fundacionales tomaban directamente del falangismo de Primo de Rivera poniendo como bases de la sociedad a la familia, el municipio y el sindicato. El partido se ha refundado en más de una ocasión y como la moda fascista/nacionalista/falangista murió en 1946, ningún partido con aspiraciones de ganar algún día (o 54 años después) iba a conservar en sus principios nada que pudiera relacionarlo con Franco, Mussolini o Hitler.

Lamentablemente para el mundo, para vencer a la amenaza fascista en Europa, el gran fascista americano Franklin Roosevelt y el representante del socialismo en la tierra, Iosif Stalin; unieron fuerzas para acabar con las nuevas potencias centrales para convertirse en las únicas amenazas al mundo. Y así fue, mientras Estados Unidos continuó con su tradición imperialista (iniciada años atrás por Abraham Lincoln o Theodore Roosevelt, depende del historiador consultado) con las invasiones a Corea, Vietnam, Centro América y el Medio Oriente; la URSS, aún con sus millones de muertos, se convirtió en el faro de esperanza de los ilusos y la gran aspiración de los jóvenes en todo el mundo que levantaron las voces para exigir al gobierno que los dejara vivir en paz y felicidad igual que a los rusos.

Si alguien leyera sobre la política mexicana de mediados del siglo XX, podría pensar que estos jóvenes pudieron haber encontrado su voz en el Partido Revolucionario Institucional, y que incluso pudieron haber inspirado muchas de las políticas de corte social(ista) como las de los presidentes López Mateos, Díaz Ordaz o Echeverría. La realidad fue otra, en México había (hay) más de una izquierda y era opuesta al régimen (no a las ideas del régimen sino a que no pudieran ser ellos los que lo encabezaran). Los años 60 y 70 entonces vieron un resurgir de la izquierda en el Partido Comunista Mexicano, el Partido Comunista de México Marxista – Leninista, el Partido Socialista de los Trabajadores, el Partido Mexicano de los Trabajadores, el Partido Obrero Socialista y el Partido Popular Socialista (El parecido con un sketch de Monty Python es mera coincidencia).

Los militantes destacados de todos esos partidos terminaron unidos en dos fuerzas el PSUM y el PMT. El primero contaba con nombres como el de José Woldemberg (autoproclamado liberal), Amalia García y Pablo Gómez; el segundo encabezado por Heberto Castillo quien se perfilaba ya en 1987 para competir por la presidencia en la elección del año siguiente. Los dos partidos acabaron haciéndose uno, el Partido Mexicano Socialista, al que llegaron refuerzos de lujo salidos de la “Corriente democrática” del Revolucionario Institucional; Ifigenia Martínez; Porfirio Muñoz Ledo y; un caballero de blanca armadura, Cuauhtémoc Cárdenas.

El resto de la historia es bastante conocido, Castillo declinó a favor de Cárdenas quien perdió contra Carlos Salinas en una bastante controvertida elección. Pero como en medio de la adversidad surge la oportunidad, en 1989 con el Partido Mexicano Socialista como cimiento se funda el Partido de la Revolución Democrática.

Después de esta larga introducción podemos pasar a revisar lo bueno, lo malo y lo absurdo de la declaración de principios del PRD.

Para comenzar, la parte histórica de la declaración confirma que mi “breve historia del PRD” dio justo en el clavo salvo por un ingrediente. El PRD está orgulloso de un pasado guerrillero y clandestino que sin duda le da una gran mística al movimiento izquierdista que hasta antes de los 70 tenía en el PPS su único representante:

“Surge de la integración de cuatro grandes procesos del movimiento político social mexicano, como son en principio, el proceso de unificación de la izquierda partidaria, desde finales de la década de los años setentas, y que a partir del Partido Comunista Mexicano se constituyeron nuevas agrupaciones como el Partido Socialista Unificado de México, el Partido Mexicano Socialista y otras organizaciones políticas revolucionarias de izquierda; el segundo proceso histórico constituido por el movimiento guerrillero clandestino e integrado por organizaciones y movimientos sociales que luchaban contra el autoritarismo, la antidemocracia y la represión.”

Lo bueno (fuera de contexto, dicho sea de paso)

Todos hablan de libertad es el título de esta columna y no es gratuito. No es sorpresa que incluso dictadores del tamaño de Mao Zedong utilizaran en su mensaje la libertad. La libertad como herramienta retórica es muy útil y eso lo saben los políticos y partidos de todas las posiciones, sin embargo normalmente la vemos utilizada en contextos en los que claramente libertad quiere decir todo menos libertad. La declaración de principios del PRD no es un ejemplo de esto, de hecho si uno pudiera solo leer las siguientes cuatro citas de ésta, uno podría pensar que se trata de un partido liberal moderado o liberal-clásico:

“Nos declaramos promoventes del cambio, el progreso social y a elevar el nivel de vida de la sociedad dentro del concepto más amplio de libertad y justicia.”

“Una manera de hacerlo es a través de la exigencia de la justa aplicación de las leyes existentes y la promoción e impulso de las nuevas leyes y políticas públicas justas, que entre otras cosas, garanticen y amplíen las libertades ciudadanas, el bienestar social, los derechos humanos y la participación política en igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, y buscar la modificación de las leyes injustas…”

“La libertad individual es un valor indispensable en el México por el que lucha el PRD, el cual no es contradictorio ni con los derechos sociales ni con el interés general; por el contrario, la libertad individual es un derecho humano por el cual lucharemos para preservarlo y garantizarlo. El ejercicio de nuestros derechos constitucionales, tiene como única limitante el respeto de los derechos de otras y otros ciudadanos.”

“El Partido rechaza toda forma de totalitarismo y de autoritarismo.”

Podría asegurarle al lector liberal que, si no supiera quienes son realmente, ya estaría decidido a darles su voto en la elección que viene (no pueden decir que no cuando, por menos, ya se habían subido a la combi de Quadri hace tres años).

Me gusta contar una anécdota de este amigo que tuve que me decía que yo debería votar por la izquierda, porque izquierda no quiere decir socialismo sino cambio. Que si yo le daba mi voto a AMLO “igual y en una de esas hasta bajaba impuestos”. Este sujeto, que por obvias razones ya no es mi amigo, es el amigo de cualquiera que no sabe ni le importa saber sobre política o economía, solo quiere que su vida sea mejor y está a merced de cualquier dictador que le venda un mensaje que le mueva el corazón. Párrafos como los de arriba son una muestra de que los dictadores están dispuestos a vender cualquier mensaje ¡incluso uno opuesto al suyo! con tal de ganarse a las personas, a cualquier persona. El PRD en más de una ocasión hace una lista de todas las personas con las que “se solidariza” y a las que les promete justicia y libertad.

“El PRD se solidariza con las luchas obreras, campesinas, populares, feministas, por respeto a la diversidad sexual, las ambientalistas, estudiantiles, las reivindicaciones indígenas y los movimientos por la protección de los derechos humanos. Se reconoce también en los anhelos de libertad y justicia social presentes en los movimientos de liberación nacional y la izquierda internacionalista.”

“El Partido es un instrumento del pueblo de México que aspira a representar a los jóvenes, a las mujeres, a los obreros, a los trabajadores de la ciudad y el campo, a los campesinos, a los indígenas y pueblos originarios, a los migrantes, a los sectores medios, a los empresarios medianos y pequeños, etcétera…”

“El PRD lucha por promover, ampliar, respetar, proteger y garantizar el ejercicio de los derechos humanos entendidos en su más amplia acepción: civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, ambientales, de acceso a la información, de solidaridad para el beneficio colectivo para todas y todos los ciudadanos, grupos étnicos, con énfasis en las y los jóvenes, la infancia, mujeres, adultos mayores, comunidad Lésbico, Gay, Transexual, Travesti, Bisexual e Intersexual (LGTTBI), trabajadores migrantes en nuestro país y en el extranjero.”

Garantizarle derechos a los grupos sociales “minoritarios” o “vulnerables” se ha convertido en la bandera de la izquierda cuando se encuentra en campaña y normalmente son a quienes peor le va cuando los regímenes se establecen, ya que muchas veces los “derechos sociales y culturales” representan más libertad de la que un gobierno de izquierda puede darse el lujo de permitir.

Lo que más se destaca de la última cita es que el PRD busca promover y garantizar el derecho humano a la solidaridad. Dejando a un lado la obvia inexistencia del derecho al “sentimiento de unidad basado en metas o intereses comunes” ¿cómo puede un partido luchar por garantizarlo si depende totalmente de los sentimientos de los individuos? La respuesta no es obvia pero queda implícita, el individuo tiene que subordinarse al “beneficio colectivo” como lo conciba el PRD.

Otra cuestión interesante es el “anhelo de libertad”, una idea que sin duda vende y razón por la que todos los partidos, incluso los que aborrecen la libertad, hablan de ella. Por eso es tan importante educar a las personas sobre lo que las ideas de la izquierda implican.

Lo malo

Y si se trata de implicaciones terribles la declaración del PRD tiene cientos de ellas. De entrada el PRD declara, en sus principios, una guerra abierta contra el capitalismo:

“El Partido de la Revolución Democrática, es una organización de izquierda, democrática y progresista, que desarrolla una crítica al capitalismo que es un sistema de explotación, dominación y opresión, en la perspectiva de lograr una nueva sociedad igualitaria y libertaria, sobre bases de respeto recíproco de la diversidad, funcionamiento democrático y unidad de acción.”

“Asumirse de izquierda implica, entre otras cosas, construir alternativas al capitalismo.”

Izquierda, decía el amigo aquél, significa cambio, y en un mundo en el que capitalismo es sinónimo de explotación, dominación y opresión “construir alternativas” es la única vía. Aunque pare el PRD la construcción de alternativas debe enmarcarse en un grupo de ideas y no salir de ellas. Si los jóvenes quisieran pensar de otra manera o construir alternativas ajenas a la izquierda, el PRD no buscaría en ningún momento salvaguardad sus garantías:

“El PRD asume el compromiso para que las y los jóvenes tengan salvaguardadas sus garantías para organizarse con libertad y en el ejercicio del derecho a su formación política bajo los valores de la izquierda,”

No es un error que el derecho al libre pensamiento, la libertad de conciencia o incluso la de asociación no aparezcan en las libertades que el PRD defiende. El PRD no defiende esas libertades porque simplemente no cree en ellas, y lo expresa claramente cuando nos dice que la libertad de organizarse y formarse solo serán garantizadas si se hacen bajo los valores de la izquierda.

“(Los jóvenes) Son los más afectados por las políticas del modelo neoliberal, por lo que hemos perdido una generación muy valiosa para el desarrollo de nuestra Nación.”

La nueva generación ya se perdió, el neoliberalismo se la arrebató a la nación. ¿Cómo la rescatamos?

Recuerden que al inicio del artículo dije que los partidos sensatos habían buscado alejarse de todo lo que pudiera relacionarlos con Hitler o Mussolini, bueno, existen formas de acercarse tan sutilmente que uno se vea heroico y no tiránico.

Encuentre usted las diferencias entre la declaración de principios del PRD y un fragmento de Mein Kampf de Adolfo Hitler:

“El PRD defiende los principios educativos que inspiraron el artículo 3° Constitucional y se pronuncia por una educación -desde la etapa inicial hasta la universidad- laica, pública, gratuita, científica y de calidad, así como por la enseñanza que fortalezca la identidad nacional.”

“El problema de la "nacionalización" de un pueblo consiste, en primer término, en crear sanas condiciones sociales como base de la educación individual; porque sólo aquel que haya aprendido en el hogar y en la escuela a apreciar la grandeza cultural y, ante todo, la grandeza política de su propia Patria, podrá sentir y sentirá el íntimo orgullo de ser súbdito de esa Nación.”

La comparación del PRD con Hitler puede ser injusta, el PRD no tiene un componente racista en su declaración de principios, pero la educación nacionalista siempre ha sido la forma por la que los totalitarios conquistan la cultura, una vez que el niño o el joven tiene bien fortalecida su identidad nacional, va a estar dispuesto a hacer lo que sea por su patria. Estará listo para abandonar su individualidad a favor de los valores de la izquierda.

Hasta aquí el PRD ha dejado claro que aspira a una sociedad en la que no haya disenso a menos que éste sea dentro de la misma izquierda. También aspiran a hacernos a todos iguales económicamente. La crítica al igualitarismo merece un artículo en sí misma pero hay que señalar que otra parte de la lucha del PRD es para tener una sociedad de iguales, y ésta solo se puede dar si el estado combate las desigualdades económicas.

“…construir una sociedad justa, igualitaria y democrática que tienda a suprimir todo tipo de desigualdad.”

“El Partido lucha por una sociedad de iguales… en el acceso a la riqueza y el bienestar material.”

“… el Estado debe actuar en contra de las desigualdades económicas propias del sistema capitalista y la globalización neoliberal,”

En lo único que aciertan es que en el sistema capitalista hay desigualdades económicas. Olvidan por completo que la preocupación no debe ser aspirar a una sociedad de iguales, sino a una sociedad donde haya cada vez menos personas pobres. Igualar el nivel de pobreza de todos (salvo de los funcionarios) es un experimento que ya se ha hecho, lo vimos en la URSS y lo vemos hoy aún vivo en Cuba y Corea del norte, Venezuela va en el camino pero aún no consigue que todos sus habitantes tengan el mismo nivel de hambre (no se entristezcan amigos socialistas del siglo XXI, seguro lo conseguirán antes del fin de la década). La desigualdad es otro caballo de batalla de la izquierda, pero creo que es fácil derribarlo. Solo pregúntenles ustedes a las personas pobres si preferirían que Warren Buffet fuera tan pobre como ellos o que ellos puedan vivir en mejores condiciones; tener que comer hoy o que Bill Gates tampoco tuviera que comer. Solo algún envidioso irracional querría que el Warren o Bill sufrieran igual que él.

Por último hay que mencionar lo obvio, el PRD es socialista y por lo tanto no cree en ninguna forma de propiedad privada ni de libre mercado, en ninguna. Pero lo presenta de una forma sutil, para que nadie se dé cuenta, haciendo una lista de todo y todas las cosas y diciendo que esos son los sectores estratégicos de los que el estado debe tener rectoría.

“El PRD, desde su fundación, considera que el Estado debe tener la rectoría e intervención en las áreas estratégicas fundamentales y prioritarias del sector productivo, como son alimentación, producción de energías limpias, telecomunicaciones, procesos de alta tecnología, infraestructura, medios de comunicación, sistemas financieros y transferencia tecnológica para el desarrollo nacional y regional, refrendando la propiedad y dominio para la Nación de los hidrocarburos y espectro radioeléctrico y la recuperación de bienes fundamentales que garanticen nuestra soberanía. El Partido se opone a todo tipo de privatización.”

Dependiendo de lo que quieran decir por “procesos de alta tecnología” podría estar incluida o no toda la industria. El hecho aquí es que para el PRD el gobierno debe de estar encargado de todo lo que importa, pues harán que todo lo que no importa se nos olvide mediante el adoctrinamiento social-nacionalista que ellos llaman educación.

Los dejo con la cereza del pastel:

“…a partir de esos acontecimientos trágicos que cubrieron otra vez de sangre nuestra historia, la izquierda se diversifica, fortaleciendo el combate al autoritarismo gubernamental”

O sea que además de luchar contra la humanidad, también luchan contra ellos mismos y todo lo que proponen.

El texto íntegro de la declaración de principios del PRD aparece en: http://www.prd.org.mx/portal/documentos/declaracion_principios_2014.pdf


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