MIÉRCOLES, 1 DE AGOSTO DE 2018
Un sistema mejor que el patrón oro
¿Cómo percibe usted el inicio del actual sexenio?
Claro y esperanzador
Oscuro y amenazador

Santos Mercado






El Patrón Oro ha jugado un papel fundamental en la teoría monetaria y para el buen desarrollo del capitalismo. Sin embargo, hay que reconocer que es un modelo monetario agotado. Por tal razón, en 1944 fue abandonado y sustituido por el patrón dólar, que rápidamente naufragó en 1972 para sustituirlo por el manejo discrecional de las monedas nacionales. Pero este modelo fue peor que todos los anteriores, produciendo hiperinflaciones destructivas de las economías, pobreza y concentración indebida de la riqueza. Aquí se da una propuesta que puede ser mejor que el patrón oro: la masa monetaria fija.


Introducción
Dice Friedrich von Hayek que entender los fenómenos monetarios es la parte más difícil de la ciencia económica. Ahora abordaremos uno de los más complejos: un patrón monetario mejor que el patrón oro.

La economía es la ciencia que estudia las acciones que los seres vivientes deciden a fin de sobrevivir en este mundo.

En general, podemos decir que la lucha por la sobrevivencia es la característica fundamental de los seres vivientes, así se trate de una célula, un virus, un elefante, o el hombre mismo.

La tarea primordial de un hombre o de una colectividad es asegurar el alimento. En la edad prehistórica las pequeñas comunidades pasaban la mayor parte del tiempo colectando frutos y cazando animales. Por hambre o por conflictos internos se desplazaban de un lugar a otro siempre en búsqueda de alimento. Cuando el hombre se da cuenta que puede cultivar y domesticar animales se vuelve sedentario. Naturalmente son pequeñas sociedades emparentadas de una u otra forma y donde alguno de sus miembros asume la máxima autoridad, generalmente los más ancianos por poseer más experiencia.

Por diferencias o conflictos entre los miembros de estas tribus antiguas es posible entender que se separen en dos o más fracciones. Unos se quedarán en los valles otros en las costas y otros más en los bosques o montañas.

Naturalmente los que se quedan en las costas se especializan en la pesca, los de bosques en la cacería y otros en la agricultura. Seguramente producen más de lo que necesitan y desean lo que produce el vecino.

Una manera de conseguir lo que produce el vecino es usar un método violento. Por la noche van y roban lo que pueden. Pero también hay gente razonable que no desea correr riesgos y prefiere ofrecer lo que tiene, tratando de obtener el bien del vecino, sin violencia, con negociación. Surge el trueque.

No hay problema para el intercambio o trueque mientras hay coincidencia de necesidades. Después de dialogar podrán intercambiar medio tiburón por cinco costales de maíz, y cada uno de los jefes de tribu se va a sus comunidades para disfrutar del intercambio. Es muy posible que no lo sepan aquellos individuos, pero nacen así, espontáneamente, instituciones importantes de la civilización: el trueque, la propiedad privada, el mercado.

Es posible que la noción de propiedad privada haya surgido antes del homus erectus de hace 500 mil años. Y parece que no es exclusivo de los seres humanos, lo vemos en los perros que defienden su hueso, los leones que primero sacian su hambre y dejan el sobrante para sus hijos, las hormigas que se disputan las migajas de pan. Parece ser que el sentido de propiedad se deriva del instinto de conservación, que lo tienen todos los seres vivos. Dice Ludwig von Mises: “hay un impulso implantado en todos los seres vivos que los dirige hacia la asimilación de materia que preserva, renueva y fortalece su energía vital”. Se puede decir entonces que el sentido de propiedad es propio de los seres vivos, independientemente de qué tan desarrollados estén. Lo podemos ver en niños de un año, que lloran si les quitan el biberón, que defienden sus juguetes frente a otros niños. Quitarle la noción de propiedad a un ser vivo es condenarlo a la muerte. Pensemos en un león que caza un venado, llegan otros animales y le quitan la presa sin que oponga resistencia ninguna, puede ser que nada le dejen y termina por desaparecer. Dice Richard Pipes que no hay concepto más atractivo y estimulante para progresar que el de propiedad privada.

Uno de los conceptos más difíciles de entender de la ciencia económica es la que se refiere al mercado, es decir, de esa actividad maravillosa que genera relaciones de armonía y paz entre los individuos, aunque no se conozcan, aunque hayan sido antagónicos en otros tiempos.

Para entender al mercado, primero debemos saber que es un asunto de dos agentes económicos, no de tres ni de una muchedumbre contra otra muchedumbre. Basta un oferente, quien lleva un bien que desea intercambiar y que a la vez es demandante pues desea otro bien diferente al que lleva en las manos. El demandante quien es el que desea conseguir algo que le es útil, y que para tal propósito lleva un bien que pretende darlo a cambio. Entonces, podemos ver que un individuo es tanto demandante como oferente. Cuando ya entra la institución dinero, al que lleva monedas o billetes normalmente se le llama demandante y al que lleva un bien, oferente. En realidad, el que lleva billetes, el demandante, también es oferente pues ofrece su dinero a cambio de algo. Y el que lleva el objeto, es oferente pero también demandante pues va en pos del dinero.

Pero sigamos en el caso de trueque. Dos individuos se encuentran y para facilitar el entendimiento, digamos que uno lleva naranjas y otro carne de tapir. Para empezar el proceso de formación de mercado, necesitan un ambiente de paz, algo así como un pacto de no agresión. Significa que cada individuo verá a su contraparte con respeto, sin amenaza de agredirlo, coaccionarlo o violentarlo. Si no hubiera ese micro clima de paz, sería imposible crear el mercado. En segundo lugar, se da un reconocimiento de propiedad privada. Quiere decir que cada uno de los agentes acepta que el objeto que lleva su contraparte es de aquél. Ninguno de los dos va a investigar de dónde, cuándo o cómo lo obtuvo el otro. En tercer lugar, cada uno actúa de manera racional, es decir, tratarán de obtener lo más a cambio de ceder lo menos. En cuarto lugar, se sienten libres de negociar, presentar sus propuestas y regatear. Si la negociación llega a un acuerdo, hacen el intercambio, el QUID PRO QUO. Es importante resaltar que una vez que han acordado el precio, ya no pueden moverlo, pues eso generaría un problema. Por ejemplo, si acordaron tres naranjas a cambio de dos peras, a la hora de hacer el trueque no puede dar solo dos naranjas por dos peras. Un comportamiento así significaría un rompimiento de contrato. Romper contratos es una de las fuentes de violencia.

Nuestros dos agentes se encuentran en un lugar y en un tiempo. Originalmente nadie establecía el lugar donde se podían hacer los intercambios.

Ahora ya podemos definir lo qué es un mercado. Se compone de dos individuos que desean intercambiar, hacer trueque o usar el dinero; dos bienes, en un tiempo y en un lugar. El mercado se crea cuando los agentes llegan a un acuerdo en la tasa de intercambio y realizan el Quid pro Quo. En cuanto los bienes cambiaron de manos, se acabó el mercado. Los agentes se dan la vuelta y cada uno se va satisfecho por la operación realizada. ¿Cuánto tiempo dura el mercado? Se puede decir que menos de lo que dura un suspiro.

Otra manifestación del mercado es cuando acudimos a una tienda donde los productos están etiquetados con la cifra que el vendedor pretende obtener. Los clientes ven el objeto, lo miden, lo huelen, lo acarician y deciden si lo compran o no. El dueño de la tienda, por muy poderoso que sea, no puede obligar a que el cliente lo compre. Es una operación libre y voluntaria, es mercado.

La idea de mercado no se reduce al intercambio de bienes y servicios de manera libre y voluntaria entre los individuos. También se puede observar en el campo del amor. En efecto, cuando un hombre habla a una mujer para convencerla de que se case con él sin que haya violencia ni coacción, y la mujer esté en completa libertad para negarse, es posible que se esté formando un mercado. Si la dama accede, se formó el mercado y todos felices, si se niega, no se formó mercado y nadie debe reclamar.

Así pues, la idea de mercado recoge la relación civilizada entre los hombres, relación de libre y voluntario acuerdo exento de toda coacción y violencia. Es una relación que solo se puede dar, hasta donde se sabe, en la humanidad, no se ha visto que los perros, las hormigas u otros animales hayan aprendido a negociar para hacer trueque o comercio de bienes y servicios. Si los hombres no se relacionan mediante el mercado, la alternativa es una relación de violencia, coacción y dominio del más fuerte contra el más débil. Se le puede llamar relación de antimercado. El ladrón que te despoja de la cartera, el que engaña dando gato por liebre, el ladrón de autos, el falsificador de billetes, el que impone un impuesto, todas estas actividades son anti-mercado. Por supuesto, las relaciones anti-mercado son ajenas al trato civilizado entre los hombres y terminan destruyendo a la sociedad.

El dinero
Después de haber surgido la institución Propiedad Privada, de manera lógica y espontánea nace otra institución: el dinero. Nadie lo planeó, surgió de manera espontánea, producto de la acción de los hombres libres.

¿Qué es el dinero? Es un instrumento que sirve para facilitar el intercambio. Este instrumento no sería necesario si los hombres siempre tuvieran coincidencias de intereses. Uno tiene arroz y quiere maíz y el otro tiene maíz y quiere arroz. En este caso basta ponerse de acuerdo en la tasa de intercambio, por ejemplo, tres kilogramos de arroz a cambio de dos kilogramos de maíz; hacen el trueque y cada quien se va contento a su casa.

El problema surge cuando se encuentran dos agentes que no coinciden en sus demandas: uno tiene frijol y quiere trigo el otro tiene trigo y quiere maíz. No pueden hacer trueque pues no hay coincidencia de necesidades. La solución es buscar a un tercer agente que pueda hacer posible el intercambio, es decir, buscan a alguien que tenga maíz y ande buscando ya sea frijol o trigo.

El acto de andar buscando a un tercer agente que pueda facilitar el intercambio tiene sus costos, esfuerzo y tiempo. Puede ser que lo encuentren, pero también puede ser que no coincidan. Asumamos que, en efecto, se encuentran. Ahora uno de ellos tiene que ceder; hará intercambio con algo que no es precisamente lo que andaba buscando pero que le sirve para negociar con el tercer agente. En el gráfico se muestra que quien tiene arroz quería frijol; el que tiene frijol quiere maíz; el que tiene, maíz quiere arroz. La solución es, por ejemplo, que quien tiene frijol acepte el arroz, que no es lo que andaba buscando pero que le servirá para hacer trueque con el que tiene maíz.

Bastaba con que uno de ellos actuara de manera flexible y previsora para resolver el problema. Ahora los otros hacen un intercambio sencillo y todos contentos.

El bien que se usó para un tercer paso es el germen del dinero. Pero sirvió solo para facilitar una operación y después desaparecer.

El origen del dinero
Pensemos en una sociedad de diez personas, cada uno con algo qué ofrecer a los demás y tratando de conseguir lo que tienen sus prójimos. Pongamos etiquetas a los bienes B1, B2,…B10 y H1, H2, …H10 son los hombres que concurren al “mercado”, es decir, al centro de intercambios.

Es comprensible que no todos quieren y necesitan lo mismo. Cada hombre desea en diversos grados lo que tienen los demás. Cada hombre tiene distintas preferencias. Se puede construir una matriz de preferencias.

 

B1

B2

B3

B4

B5

B6

B7

B8

B9

B10

H1

0

4

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3

7

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H2

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5

H3

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H4

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H5

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0

8

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H6

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0

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4

3

H7

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6

3

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5

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7

1

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H8

5

2

1

3

9

8

4

0

7

6

H9

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8

7

6

2

3

4

5

0

1

H10

3

9

1

7

2

8

5

4

6

0

MAS d

50

47

29

38

47

49

42

48

53

50

Se observa que el bien más preferido es el B9. Quiere decir que puede utilizarse ese bien como moneda o dinero ya que es más probable que lo puedan aceptar los otros individuos, según señala la matriz de preferencias. Ese bien es posible que sea cacao, sal, plata u oro. El caso es que tiene más posibilidades de ser intercambiado. Así, si alguien lleva plátanos y quiere calabazas, puede ser que no localice al que lleva las calabazas, pero estará dispuesto a cambiar por B9, pues es el bien que es demandado por muchos y probablemente por el que lleva calabazas. En una economía más compleja, donde hay más bienes ofrecidos, lo que se convierte en dinero es aquél bien que no es perecedero, qué sea fácilmente transportable y divisible. Es como se llega al oro como medio de cambio, es decir, dinero.

Así pues, el dinero es una institución que surge como producto de una economía de propiedad privada donde los individuos tienen completa libertad de elegir e intercambiar. En una sociedad sin propiedad privada, no puede surgir la institución dinero pues la gente no puede intercambiar nada si nada le pertenece.

El patrón oro
Es importante señalar que aquello que aquello que adquiere la característica de dinero tiene que ser algo que no sea abundante. El aire nunca podría ser dinero. Además, debe ser divisible a fin de que se pueda usar en la adquisición de diversos bienes en la cantidad necesaria. Pero también debe ser lo más compacto posible para que se pueda transportar fácilmente. Debe ser lo más ligero posible de tal forma que se lleve de manera discreta. Y finalmente debe ser poco variable en cantidad. Si se usara un bien que en determinadas fechas abunda y luego escasea, los agentes tendrían dificultades en valorar ese bien, pues algunas veces tendría mucho poder adquisitivo y otras, menor.

Las características mencionadas (no abundante, divisible, compacto, ligero, constante) hicieron que el oro fuera el mejor candidato. Es fácil imaginar que la gente comerciaba con bolitas de oro de distinto peso. Bolitas de un gramo, cinco gramos, cien gramos, un kilogramo para operaciones más fuertes. De las bolitas se habrá pasado a los discos de distinto peso y luego a las monedas con distintos dibujos en alto relieve. No faltó el rey o príncipe que ofreció sus servicios de acuñar monedas con la cara del monarca y a todos les pareció buena idea. El comercio doméstico y foráneo se desarrolló muy bien contando con este medio de intercambio. Pero también aparecieron los defraudadores que en lugar de oro puro lo combinaban con otros metales, o en lugar de que la moneda fuera de diez gramos la hacían de ocho y le imprimían que era de diez: o bien, aquellos que con una lima le quitaban un poco de cada moneda y con ese polvo de oro creaban una nueva moneda con poder de compra. Sin considerar estas triquiñuelas, el dinero oro funcionaba de manera muy estable para facilitar los intercambios. Prácticamente el poder adquisitivo era tan estable que se podía comprar lo mismo hoy que dentro de 20 años.

Empero, llevar una bolsa con monedas de oro tenía ciertas incomodidades por el peso y volumen. Esto se resolvió dejando el metal en resguardo de una persona o negocio quien le extendía un recibo por la cantidad del metal áureo. Llevar un recibo de papel era más práctico que dos kilogramos de oro. En seguida se inventó el fraccionamiento, de tal suerte que en lugar de un recibo de dos Kg de oro, se pedía un recibo de un kilogramo y dos recibos de 500 gramos, y así circulaban recibos ligeros, fácil de guardar, de transportar y de atesorar. Estos recibos se transformaron en billetes de distintas denominaciones. Todos usaban estos recibos o billetes pues sabían que estaban respaldados por el oro guardado en la bodega y que lo podían reclamar en cualquier momento. Salvo fraudes y falsificaciones, el patrón oro funcionaba muy bien.

Sin embargo, el oro no está exento de algunos problemas:

  1. Si se llega a descubrir una gran mina de oro, quiere decir que pierde algo de su característica de ser escaso. Distorsiona los precios y pudiera ser que fuera sustituido por la plata o por otro metal que conservara las características mencionadas.

  2. Podría ser que la industria utilizara el oro como materia prima y se llegara a dar el caso de que desapareciera todo el oro y eso dificultaría los intercambios, el comercio.

  3. También tiene el problema del “atesoramiento”. La gente podría esconderlo debajo del colchón y generar así una escasez artificial.

Estos defectos del oro se resolvieron cuando surgió otra institución importante de la economía: el billete o papel moneda. Por cierto, es la fecha y todavía es un misterio saber administrar la institución dinero de manera correcta.

¿Cómo surge el papel dinero?
La gente que tenía más oro-dinero del que necesitaba tenía desconfianza de tenerlo en casa pues alguien se lo podía robar. En el poblado había gente, quizás comerciantes acaudalados que inspiraban confianza para dejarle el oro en resguardo. El comerciante le extendía un recibo que amparaba la cantidad de oro guardada. Seguramente alguien que poseía ese recibo quiso hacer una transacción y ofreció el recibo como pago. Quien los recibían lo tomaban con toda la confianza pues sabía que amparaba una cantidad de oro.

A principios del siglo XX había en los Estados Unidos más de dos mil bancos privados que emitían sus propios dólares y no había problema alguno. Los billetes de un banco eran diferentes a los de otro. Pero la gente los aceptaba bien porque sabían que estaban respaldados con oro. Bastaba llevar los billetes al banco para que le dieran la cantidad del metal áureo correspondiente. La emisión de dólares estaba sujeta al patrón oro.

Si una nación posee oro en su territorio, basta poner una regla, digamos cada vez que llega un gramo de oro se emite una unidad monetaria, llamémosle peso. Otra nación puede emitir sus propios billetes con una regla equivalente un gramo de oro = una lira, y así.

¿Qué pasaría en un país que carece completamente de oro? Cualquier bien que hayan usado como dinero, se puede billetizar, es decir, convertir en papel moneda, en billetes. Claro que tendrían, en primera instancia tener en bodega el bien representado para que se pueda redimir en cualquier momento. Así, los billetes pueden representar conchas o plumas de pavorreal y la gente duerme tranquila mientras sepa que sus billetes pueden ser cambiados por las plumas o las conchas.

Ahora bien, qué sucede si el hombre que guarda el metal lo usa para otros menesteres, incluso desaparece completamente de la bodega. Mientras la gente no se dé cuenta, seguirán usándolo para sus transacciones como si todo estuviera normal. El problema se manifestaría en cuanto alguien quisiera redimir los billetes y el banquero le negara la operación. Seguramente los demás ciudadanos tratarían de rescatar sus conchitas y todos recibirían la misma respuesta: “no hay”.

Pero si nadie se entera que ya no existe el respaldo, la economía puede seguir funcionando como de costumbre. A este hecho le podemos sacar algunas lecciones:

  1. En realidad, no importa el objeto o los objetos que sirvieron de respaldo para la creación del papel dinero, es decir, de los billetes, certificados o garantías certificadas. El patrón oro, patrón plata o patrón plumas solo son como el vientre para dar luz a algo que va a ser como el oxígeno para la economía: el dinero papel, tan fundamental para una economía de libre mercado para facilitar los intercambios libres y voluntarios.

  2. El papel dinero gana la confianza de la gente en cuanto se ve que conserva su poder adquisitivo. La gente se acostumbra a usar esos papeles o billetes y casi nadie va a reclamar el oro que le respalda. En otras palabras, se puede prescindir del patrón oro, plata o cualquier otro que sirvió de respaldo para los billetes creados. Las economías se desarrollarán sin tropiezos aún si desapareciera todo el metal en la bodega y nadie entra en pánico para reclamar el metal. Pero claro, si se corre el rumor de que alguien robó el metal, generaría un pánico de resultados insospechados.

  3. El papel dinero, sean certificados o billetes se pueden estandarizar en billetes de distintas denominaciones: de uno, dos tres cinco, diez mil, sin que aumente la cantidad de dinero en esa economía. Así, puede ser que la masa monetaria se componga de un millón de pesos, pero puede haber una cantidad enorme de billetes, sin aumentar la cantidad de dinero.

  4. Se puede dar exclusividad a una sola imprenta para que imprima los billetes y los conserve en buen estado. Quiere decir que prenderá la imprenta solo para reponer los billetes viejos.

  5. También la imprenta puede fraccionar los billetes, es decir, un billete de mil pesos lo puede cambiar por mil billetes de un peso, pero debe quemar el billete de mil pesos. Así, habrá más billetes, pero se mantendrá fija la masa monetaria de la economía.

La institución “dinero” tiene sus propias leyes. Es como la gravedad, que si no se aprenden las leyes que la rigen puede causar daños irreparables. Alguien puede pretender desafiar la ley de la gravitación universal y aventarse desde el piso diez. Lo menos que puede pasar es que se rompa la cabeza. Igual pasa con las leyes del dinero. De hecho, han caído grandes imperios por no comprender a esta importante institución.

Leyes del dinero

  1. Estabilidad. Lo que se use como medio de cambio tiene que ser algo cuya cantidad se estabilice en algún momento. El oro sirvió bastante bien en su momento pues, aunque no se estabilizaba en su cantidad, aumentaba lentamente. Podemos recordar ese episodio de la Corona Española, cuando se descubre América y empiezan a fluir cantidades considerables del metal áureo proveniente de las colonias. Los precios se empezaron a distorsionar en España y fue uno de los factores para la caída del imperio español. Esto quiere decir que el dinero tiene que divorciarse de la fuente que le dio origen. Esto se logra cuando se crea el papel dinero. Digamos que si por la monetización del oro ya hay un millón de pesos (o cualquier otra cantidad en la economía), la sociedad, el banquero o alguien debe tomar la decisión de estabilizar la masa monetaria. Quizás esta política la pudiera tomar la imprenta que se había dedicado a imprimir un dólar por cada gramo de oro. La bastaría anunciar que ya no cambia oro por dólares. En ese momento el oro penetra al mercado de metales preciosos y se cotizaría según las leyes de la oferta y la demanda. El banco o la imprenta ya no tendrá la obligación de canjear billetes por dólar, pero también, desde ese momento ya no se imprime un dólar para canjearlo por un gramo de oro. El minero simplemente lo ofrece al mejor postor a cambio de billetes.

  2. El mercado de metales preciosos daría el precio real o de “mercado” del oro, plata u otro metal. En ese mercado se reflejaría la verdadera demanda del oro, la cual respondería al gusto, capricho o necesidad de la gente o de la industria.

  3. La imprenta, que emitía dólares según la cantidad de oro que llevaban los mineros, de pronto posee algunas toneladas del metal amarillo y que no son de su propiedad. Pudiera darse el caso de que todos los que tienen billetes van a la imprenta a cambiar sus billetes por el supuesto oro que lo respalda. Aquí entra una decisión política de desvinculación. Su billete de cien dólares ya no equivale a cien gramos de oro, sino a cien billetes de un dólar. O bien, en lugar de recibir cien gramos de oro por un billete de cien, solo recibe 75 o 50 gramos. Igual, llegan los mineros y ahora, en lugar de recibir un dólar por un gramo, la imprenta solo le ofrece 75 centavos de dólar. Se está formando el mercado del oro. Se Incentiva o desincentiva la producción en las minas de oro. Pudiera ser que la imprenta solo ofrece 25 centavos de dólar por cada gramo, el oferente tendría que acudir a otros mercados que le pudieran dar mejor precio o dedicarse a otra actividad.

  4. Obsérvese que cuando se rompe la regla de emisión de un dólar por cada gramo de oro se evita que la gente se dedique a una actividad que tiene algo de artificialidad. En efecto, la gente se dedicaba a sobreexplotar las minas solo porque estaba segura de poder tener billetes inmediatamente al llegar a la imprenta. Así se impulsaron grandes migraciones hacia el oeste de EEUU, murió mucha gente persiguiendo el sueño dorado. En realidad, había una especie de demanda artificial. Y esto se daba por no comprender la naturaleza del dinero.

  5. Una economía basada en el patrón oro es naturalmente inflacionaria. Esto es porque la producción de oro no se detiene, aunque no crece a voluntad de una autoridad. Si de la mina se extrae mucho oro, quiere decir que habrá mucha producción de billetes que entran en circulación a la economía. El efecto que produce esa emisión es la pérdida del valor adquisitivo de la unidad monetaria, del dólar, o del gramo de oro, como quiera verlo, por ser equivalentes.

  6. En este punto estamos considerando que la imprenta tiene la obligación de imprimir nuevos dólares conforme llega más oro a las bodegas. Pero pudiera ser el caso de que los mineros no están obligados a llevar su oro al domicilio de la imprenta, sino que pueden cambiarlo con cualquier ciudadano que tenga billetes disponibles. En ese momento, también se estaría generando inflación pues hay un incremento de medios de pago.

  7. Desligada la emisión de billetes de la producción del oro. La gente tiene que confiar en esos billetes que son recibidos como si fuera metal áureo y que nadie tiene la facultad de modificar a capricho el valor de la unidad monetaria.

Pronto la población se da cuenta que no hay problema en utilizar los billetes y de que puede comprar oro u otros bienes sin ningún problema.

Cuando la emisión de billetes se desliga del oro, se dice que se ha abandonado el “patrón oro”. Desde ese momento, el precio del oro se determinará por la oferta y demanda. Es posible que un dólar pueda comprar un gramo, dos o cinco de oro; o tal vez solo la mitad de un gramo. Puede ser que se descubran grandes minas de oro y, por tanto, la oferta supera a la demanda. En tal caso, es posible que el precio del oro baje. En fin, los precios se saben hasta que se saben, es decir, hasta que se realizan las transacciones. Las fluctuaciones de precios serán tan normales como de cualquier mercancía.

¿Puede trabajar una economía con una masa monetaria de un millón de dólares? Estamos hablando de una situación especial donde la masa monetaria es fija, de un millón de dólares y no se produce más dinero ni se quema ningún billete. La respuesta es afirmativa, la gente seguirá produciendo y consumiendo normalmente. Los precios pueden variar según los cambios en los gustos o caprichos o conforme las temporadas. Si es tiempo de naranjas quizás un dólar se cambia por tres kilogramos, en tanto que si ya no es tiempo de esta fruta, un dólar quizás solo consiga un kilogramo. Pero son los movimientos propios del mercado y no hay nada de qué preocuparse. Si los gustos de la gente cambian de tal manera que ahora quieren consumir toronjas, es decir, crece la demanda, el precio subirá y es una excelente señal para que los productores se decidan a plantar toronjas a fin de satisfacer a los clientes y tener ganancias.

Innovación y nuevas tecnologías
El hombre siempre trata de mejorar sus procesos de producción. Descubre o inventa nuevas tecnologías que tendrán impacto en producir más utilizando menos recursos. Por ejemplo, puede ser que normalmente se producían mil pares de zapatos y alguien inventa un proceso para producir dos mil pares. Lo más probable es que ante una oferta mayor, el precio baja, la gente va a decidir comprar dos, tres o más pares para su uso. ¿En qué porcentaje baja? Es una pregunta que nadie puede contestar. Lo único que se puede garantizar, con un bajo porcentaje de error, es que el precio baja ante una oferta mayor que la demanda. Igual va a ocurrir con otros productos que introducen nuevas tecnologías. El hecho de que se incremente la oferta de bienes o de que se incremente la productividad por las nuevas tecnologías o de que aumente la población no conforman un buen motivo para incrementar la masa monetaria. Ante estos fenómenos, simplemente, la economía sufrirá un proceso deflacionario. Pero nadie se quejará pues el consumidor sentirá que su dinero rinde más; el empresario incrementará sus ventas al ofrecer productos más baratos y de mejor calidad. Calculará su tasa de ganancia y decidirá si es rentable seguir en el negocio o cambia de giro. Otros productores, quizás los que no integran nuevas tecnologías, tengan que cerrar sus negocios y otros más sentirán que pueden aprovechar la oportunidad para entrar a la competencia.

Deflación es el proceso en el cual los precios se comprimen, es decir, bajan. Dicho de otra manera, es que la unidad monetaria incremente su valor, su poder adquisitivo es mayor. Especialmente lo sentirán quienes tienen ingresos fijos pues conforme se integran las innovaciones a los procesos de producción verán que día a día les rinde más su salario.

Todo lo dicho tiene como base una masa monetaria fija. Los precios van cayendo conforme pasa el tiempo. Algunas industrias nacen, otras desaparecen. Es la dinámica propia de una economía capitalista y no es pretexto para alterar la masa monetaria.

Masa monetaria fija, es la solución.

¿Puede una economía de mercado funcionar bien si solo hubiera un millón de dólares en circulación? Unos niegan categóricamente que la masa monetaria deba estar fija. Según ellos, impediría el desarrollo de la economía. Otros dicen que es aceptable que crezca un tres por ciento, que es el porcentaje en que crece la población. Otros más afirman que se puede y se debe imprimir todos los billetes que sean necesarios a fin de resolver los problemas de pobreza, escasez y desempleo.

Dinero y billetes no es lo mismo
El dinero es la institución que surge como una consecuencia de la libertad de los individuos para intercambiar bienes u objetos. Su manifestación extrema son los billetes que son usados libremente por los individuos con la plena confianza de que ese papel impreso podrá servir para adquirir lo que se desea, es decir, tendrá completa aceptación de parte de los otros hombres.

Sin embargo, el dinero se puede pervertir, destruir y eventualmente desaparecer. Las consecuencias pueden ser muy funestas para cualquier economía que no sabe administrar bien a esta institución.

Señoreaje. Con este nombre señalaremos a la impresión de nuevos billetes que se ponen en circulación. Por ejemplo, si la economía ya funciona con un millón de dólares y se imprime un dólar más para que ahora haya 1,000,001 dólares, quiere decir que se hizo señoreaje por un dólar. También se dice que se está inflando a la economía con nuevos billetes.

Procesos de transferencia
En realidad, cuando se imprimen nuevos billetes para ponerlos en circulación se generan procesos de transferencia de riqueza. Quiere decir que el billete nuevo, que antes de imprimir no tenía ningún poder adquisitivo, nadie se atrevía a cambiar por un caramelo, pero cuando ya pasó por la imprenta ocurre un milagro, ya tiene poder adquisitivo, ya puede comprar una cajetilla de cigarros. Ese billete incrementó la demanda de cigarros y, en consecuencia, se incrementa el precio. Por otro lado, el trabajador que tiene salario fijo acude a la tienda y encuentra que ya no puede comprar la cajetilla de cigarros como antes, ahora tiene que pagar más o regresar con las manos vacías. Perdió poder adquisitivo su dinero y seguramente culpará al tenedero por haber aumentado los precios. En síntesis, con el dinero ocurre algo semejante que con la materia y la energía. Es un principio de la física que dice: la materia no se destruye ni se crea, solo se transforma. En el tema monetario podemos decir: el poder adquisitivo del dinero no se crea ni se destruye, sólo se transfiere. Y más aún, el poder adquisitivo que gana quien recibe el billete nuevo es igual a la suma del poder adquisitivo que pierden los demás individuos. Por esta razón es que se dice que hacer señoreaje, es decir imprimir billetes, es un robo.

Pero no hay que confundir: Una cosa es producir dinero y otra producir billetes. Una vez que se ha desligado la producción de circulante con el patrón oro, plata u otros objetos y está funcionando en la economía una cantidad de billetes, esos billetes representan a la institución dinero y se tiene que reconocer sus características intrínsecas.

Abandonado el patrón oro y con la política de masa monetaria fija, ya no se puede producir dinero, pero se pueden producir billetes. Un billete de un dólar se puede “partir” en un millón de billetes cada uno con valor de un millonésimo de dólar. Por supuesto, se debe quemar el billete de dólar a fin de que no se genere señoreaje. Esto quiere decir que se tiene una economía con una cantidad inmensa de billetes pero sigue funcionando con un millón de dólares. Esta característica de divisibilidad es de mayor nivel que si se usara oro físico, pues aunque también es divisible pero sería impráctico tener un microgramo de oro.

Así pues, cuando se llega al dinero papel, se ha logrado crear una gran institución. Pero esa institución se puede pervertir y eventualmente destruir.

¿Cómo se destruye el dinero?
Para comprenderlo mejor podemos decir que el dinero es como una bola de algodón, que tiene un peso fijo pero su volumen puede ser variable. Podemos hacer que ese kilogramo de algodón quepa en una lata de Coca Cola o adquiera el volumen de un barril de petróleo. De hecho, puede tomar incluso el volumen del mundo entero y aun conservando un kilogramo de algodón. Algo así es el Stock monetario fijo. En estas circunstancias, la unidad monetaria conserva su poder o incluso lo mejora por efecto de las innovaciones tecnológicas. Pero, si se rompe la regla de oro en el tema monetario y se empieza a inyectar dinero -de un millón se le sube a un millón cien, es decir, un señoreaje del 10%-, el efecto que tendrá es un incremento de precios que se va extendiendo como las olas en un estanque de agua. A la larga, es posible que se refleje en un incremento promedio del 10% en los precios de los productos. Algunos bienes aumentarán más y otros menos. Pero el efecto del señoreaje no solo se refleja en el incremento de precios.

Distorsión de precios relativos
Si por efecto del señoreaje se incrementaran todos los precios en el mismo porcentaje, posiblemente no sería tan pernicioso el efecto. El problema es que causa una distorsión en los precios relativos. Es porque los nuevos billetes no se reparten uniformemente sino que llegan primero, digamos, al empleado que va a la tienda a comprar cigarros, es un sobredemanda de este producto lo que provoca un incremento en su precio. Este incremento es una señal que llega al productor de cigarros y le induce a comprar más maquinas, contratar más trabajadores y comprar más materia prima. Pero cuando se detiene el señoreaje, la demanda se cae y el empresario queda endeudado con máquinas que no utiliza, trabajadores de más y materia prima que no se procesa. Está metido en problemas y ahora tiene que despedir a los trabajadores y quizás cerrar pues no puede pagar sus deudas. Pero como el incremento de precios no es uniforme, habrá productos que casi no cambian de precio, otros aumentan en la mitad del porcentaje promedio y quizás otros más reduzcan su precio. El mercado se ha desestabilizado con respecto al funcionamiento natural, es decir, sin señoreaje.

El señoreaje también causa daños económicos a la banca pues puede destruirla en poco tiempo. Ya lo veremos más adelante.Por ahora basta decir que el dinero es una institución muy delicada y que debe estar vigilado por expertos que sepan bastante del tema monetario.

Valor de la unidad monetaria
El hecho de que se tenga un stock monetario fijo no implica que el valor de la unidad monetaria sea constante. De hecho, varía por efecto de las innovaciones tecnológicas que inciden en una mejora de la productividad. Y su variación es positiva, es decir, incrementa su poder adquisitivo. Una bicicleta que hoy cuesta cien dólares, dentro de 10 años puede ser que cueste 50 dólares o menos. En otras palabras, se verá un efecto deflacionario donde los trabajadores y los que tienen sus ahorros en el banco y aún bajo el colchón verán que su poder adquisitivo se incrementa con el tiempo.

Monopolio del dinero
Cuando regía el patrón oro se podía fabricar billetes siempre y cuando estuvieran respaldados por lingotes de oro en las bóvedas de la imprenta. Pero se consideró que estaría mejor en una institución respetable y de confianza y surgió la banca central. Era un banco de bancos. Se le encargó ser el único que podía emitir billetes y todos los billetes emitidos antes se cambiaron por los de este banco. Así nace en 1913 el Fondo de la Reserva Federal (FED) o Federal Reserve System para Los Estados Unidos de América, en México se funda el Banco de México (1925) y así, cada país tiene su propio banco central.

Panamá no tiene su propio banco central, pero está bajo la administración de la FED pues maneja el dólar americano como su moneda de curso legal.

Se le da el monopolio a la banca central para que sea el único que pueda imprimir billetes. Si lo hiciera alguien que no es la banca central se dice que está falsificando dinero y merece penas muy severas y con justa razón pues es un robo al que recibe el billete y luego se lo rechazan o a toda la población si entra por siempre en circulación. ¿Y quién le da el monopolio? Puede ser un acuerdo social o una acción del gobierno que se fundamenta en la vigilancia de que nadie dañe la propiedad privada del ciudadano.

Dinero virtual
El dinero virtual es la siguiente etapa de la institución dinero. Todos los individuos podrán vender o comprar con dinero virtual. Los trabajadores recibirán su pago mediante transferencias a sus tarjetas de débito. Podrán comprar o pagar impuestos mediante sus tarjetas. El gobierno recibirá impuestos de cada ciudadano y solo podrá gastar lo que se le haya abonado.

El proceso para pasar de dinero físico a dinero virtual consiste en que un banco recibe los billetes y los abona a la tarjeta de débito. Acto seguido, el banco tiene que quemar esos billetes físicos, es decir, destruirlos para que no entren en circulación e incrementen la masa monetaria.

La ventaja de la tecnología es que detecta de manera instantánea cuando alguien quiere hacer una transacción por más de lo que tiene en su tarjeta y en ese momento impide la transacción. Por supuesto, también habrá tarjetas de crédito donde el usuario sabe que tiene un límite y una obligación de pagar el préstamo más los intereses. Y sabe también que no cumplir se hace acreedor de sanciones que pueden ser desde embargos hasta cárcel. Parece cruel, pero así debe funcionar el sistema, por el bien de la sociedad.

¿Es posible hacer señoreaje, es decir, crear más unidades monetarias cuando se usa el dinero electrónico? La respuesta es afirmativa. Basta que una cuenta no tenga candados para gastar o para abonar a otras cuentas. Es el caso de un gobierno que tenga que pagar la nómina de sus empleados. Sin que tenga el respaldo de recursos recaudados por impuestos, abona a la cuenta de cada trabajador. Estaría aumentado la masa monetaria y con todas las consecuencias que ya vimos cuando se emiten más billetes. Por tal razón es que el gobierno no debe tener el control ni la administración del dinero y solo debe gastar lo que estrictamente le depositan los contribuyentes.

Este fenómeno de señoreaje virtual también se podría dar con agentes privados. Una empresa o un particular que no tuviera límites en sus cuentas bancarias podría generar dinero virtual con todas las nefastas consecuencias.

El señoreaje virtual representa uno de los más grandes desafíos en virtud de que hay gente muy capacitada y fuera de control para penetrar en archivos secretos. Sin embargo, el conocimiento avanza y seguramente se encontrarán soluciones que no pongan en riesgo a los sistemas. La clave está en que los gobiernos o los particulares no tengan posibilidades de gastar más de lo que tienen en sus cuentas bancarias. Los bancos, por su parte, tendrán que ajustarse a brindar créditos sin excederse de lo que tengan en su cuenta. Es decir, no puede dar créditos de la nada, pues tendrán el reclamo dinerario apenas hayan otorgado el crédito. En otras palabras, se observará una mayor disciplina monetaria.

Conclusión
El patrón de masa monetaria fija, sea con billetes físicos o virtuales es la respuesta más acabada que evita problemas indeseables en el desarrollo de una economía debido a un mal manejo de política monetaria. Se evitan los problemas inflacionarios que provocan los gobiernos que irresponsablemente imprimen dinero para sus proyectos faraónicos o políticas populistas. Su aplicación requiere entender el fenómeno monetario y tener la decisión política para aplicarlo.

 


Bibliografía
Hayek Friedrich von. La desnacionalización del dinero.
Mises Ludwig von. La acción Humana.
Milton Friedman. Libertad de Elegir.
Selguin A. George. La libertad de emisión del dinero bancario. Ediciones Aosta.S.A.


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