Pesos y contrapesos
Jul 27, 2020
Arturo Damm

Por algo se empieza (V)

Al analizar los resultados de mayo, que en términos generales fueron menos malos que los de abril, hay que tener en cuenta que los de abril fueron tan malos que lograr resultados menos malos fue relativamente fácil.

Ya tenemos, para mayo, el Indicador Global de la Actividad Económica, IGAE, que mide el comportamiento de la producción en los tres grandes sectores de la actividad económica: primario (agricultura, ganadería, silvicultura, pesca, etc.); secundario (manufactura); terciario (servicios).

En términos anuales (comparando mayo de este año con mayo del año pasado), la producción de bienes y servicios se contrajo 21.6 por ciento, la mayor contracción, para cualquier mes, de cualquier año, desde que se lleva el registro.

En términos mensuales (comparando mayo con abril), la producción registró una caída de 2.6 por ciento, que está lejos de ser la mayor, para cualquier mes, de cualquier año. En términos mensuales la mayor caída, para cualquier mes, de cualquier año, desde que se lleva la cuenta, fue la de abril pasado, 17.3 por ciento.

Para darnos una idea de lo que significa este desempeño de la actividad económica, tengamos presente que el índice del IGAE en mayo pasado, 88.4, fue muy similar al de octubre de 2009, 88.9 (índice base 2013 = 100), lo cual significa un retroceso, hasta ahora, de prácticamente once años. Y digo “hasta ahora” porque mientras la producción siga contrayéndose la situación seguirá empeorando, menos si la contracción es menor, pero empeorando al final de cuentas, que es, precisamente, lo que pasó en mayo con relación a abril.

En abril, con relación a marzo, la actividad económica se contrajo 17.3 por ciento: menos 6.4 las actividades primarias; menos 25.1 las secundarias; menos 14.4 las terciarias. En mayo, con relación a abril, la contracción fue menor, 2.6 por ciento: más 1.6 las actividades primarias (¡crecieron!); menos 1.8 las secundarias; menos 3.2 las terciarias. En mayo, comparando con abril, se registró una caída menor. Lo malo: fue caída. Lo bueno: fue menor. Empeoramos (malo), pero menos (bueno).

Esta menor caída no debe identificarse con un “ya tocamos fondo”, que se tocará cuando la caída deje de serlo y se convierta en aumento (como ya sucedió con las actividades primarias). En mayo la caída fue menor (bueno), pero fue caída (malo).

Al analizar los resultados de mayo, que en términos generales (como lo he documentado en esta serie titulada Por algo se empieza), fueron menos malos que los de abril, hay que tener en cuenta que los de abril fueron tan malos que lograr resultados menos malos fue relativamente fácil. Ya veremos, cuando en agosto se publiquen las cifras de junio, si esa tendencia hacia un menor empeoramiento, hacia menores contracciones (como en términos generales se dio en la actividad industrial, en el turismo internacional, en el comercio exterior, en el empleo formal, en la manufactura, en los servicios, en el comercio, en la construcción, en el IGAE) se mantuvo.



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