MARTES, 25 DE JULIO DE 2006
La gran tragedia latinoamericana

¿Usted considera que la propuesta de otorgar una renta de 10 mil pesos al año a cada ciudadano es una buena idea para erradicar la pobreza?
No
No sé



“La inflación no es una catástrofe de la naturaleza ni una enfermedad. La inflación es una política.”
Ludwig von Mises

Carlos Ball









“Los políticos latinoamericanos suelen esconder sus decisiones tras un manto “democrático”, como si el ganar una elección significara impunidad para pisotear derechos y despojar propiedades, premiando a los amigos y castigando a los enemigos.”


Miami (AIPE)- Llevo más de cuatro décadas en periodismo, analizando las ventajas de la libertad individual, el respeto por los derechos de propiedad, la libre economía donde las decisiones las toman millones de consumidores y no algunos pocos burócratas, la igualdad ante la ley y el estado de derecho, gobiernos limitados que protegen los derechos fundamentales de minorías y las ventajas de la paz, luego de comprobar que las guerras, además de arruinar y matar a inocentes, conducen ineludiblemente al crecimiento del gobierno y a la violación de libertades civiles, todo bajo la excusa de la defensa nacional.

 

Al igual que tantos otros latinoamericanos, tuve que emigrar a Estados Unidos. En mi caso para poder seguir expresando libremente mi opinión, algo que disgustaba profundamente a gobernantes “democráticos” venezolanos en los años 80. Fue entonces cuando aprendí, en carne propia, la inmensa diferencia entre “democracia” y “libertad”.

 

Los políticos latinoamericanos suelen esconder sus decisiones tras un manto “democrático”, como si el ganar una elección significara impunidad para pisotear derechos y despojar propiedades, premiando a los amigos y castigando a los enemigos. Además, con gran desparpajo manipulan, modifican o suspenden principios constitucionales que les resultan inconvenientes. Así vemos que las constituciones latinoamericanas, lejos de proteger la libertad ciudadana del abuso de los poderosos, son más bien interminables listas de pseudo-derechos, inventados para lograr apoyo popular, lo cual da carta blanca a los gobernantes para planificar la economía en beneficio propio y de los sectores que los apoyan, mientras aplastan o arruinan a sus enemigos ideológicos.

 

Los resultados de tan trágica comedia de errores están a la vista:

 

1.      América Latina, que durante más de un siglo fue el gran imán que atraía inmigrantes de Europa y Asia, a la vez que miles de ejecutivos y trabajadores extranjeros se quedaban a vivir en hermosas, seguras y encantadoras capitales como La Habana, Caracas y Buenos Aires, se ha convertido en una región de emigrantes, donde prevalece la miseria y el desaliento. Los emigrantes latinoamericanos incluyen no solamente a los más pobres, sino también a los más educados, con mejor entrenamiento y mayores ambiciones, quienes no están dispuestos a que su éxito personal dependa de una regulación o la decisión de un funcionario o algún político.

 

2.      Aunque duele admitirlo, América Latina es la única región del mundo donde hay menos libertad hoy que hace 50 años. Nuestras malas “democracias” hacen más daño e imponen mayores ataduras al libre albedrío de la gente que las malvadas dictaduras militares de mediados del siglo XX.  

 

Sólo si aceptamos esta realidad hay esperanza de cambiar el rumbo y aquí relato un triste ejemplo. Entre 1927 y 1957, la economía venezolana creció 10% al año, mientras la población crecía 4%. Eso significó un crecimiento real similar al logrado por los tigres asiáticos en décadas recientes. Entre 1950 y 1957, la economía venezolana creció 87% mientras que en el mismo período el “milagro” alemán, aclamado mundialmente, logró un crecimiento de 76%, 11 puntos por debajo de Venezuela. Estos impresionantes datos fueron recientemente citados por el economista Hugo Faría.

 

Lo ocurrido posteriormente en Venezuela es un milagro al revés. Nuestros políticos “democráticos” decidieron redistribuir la riqueza, para lo cual estatizaron la industria petrolera, destruyeron el valor de la moneda politizando al Banco Central y envilecieron el sistema judicial con la venta de sentencias al mejor postor, todo lo cual abrió las puertas al “socialismo del siglo XXI”, donde Chávez, con todas las riendas del poder en sus manos, agudiza la reforma agraria, el control de cambios, los impuestos, la devaluación y los ataques a la propiedad y a la libre expresión, a la vez que financia sus fantasías imperiales con el petróleo “nacionalizado” que supuestamente pertenece a todos los venezolanos.

 

___* Director de la agencia AIPE y académico asociado del Cato Institute.

© www.aipenet.com

 


 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus