MARTES, 22 DE AGOSTO DE 2006
Difícil transición de los países ex comunistas

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“El gobierno es, en realidad, el peor fracaso del hombre civilizado.”
H. L. Mencken

Tibor R. Machan







“Para tener una buena idea de las consecuencias prácticas de las economías socialistas, sería conveniente que aquellos que las promueven vieran lo sucedido en las naciones ex comunistas”


Los Angeles (AIPE)- Si usted no ha visitado a los países que pertenecieron al Bloque Soviético, le será difícil comprender el impacto devastador del socialismo en la vida humana. Y la popularidad del socialismo que vemos en las universidades occidentales nos indica que muy pocos académicos viajan a Bulgaria, Hungría, Rumania, Georgia, Polonia o Albania.

 

Claro que entre quienes siguen defendiendo el socialismo, en lugar de la estrictamente planificada economía, hablan ahora de “socialismo de mercado”, “socialismo democrático”, “comunitarismo” o “la tercera vía”. Pero la autoridad final en las decisiones económicas sigue estando en manos de funcionarios del gobierno y esos sistemas permiten graciosamente las actividades en algunas áreas, como el comercio, que no dirigen directamente.

 

Para tener una buena idea de las consecuencias prácticas de las economías socialistas, cualquiera que sea su etiqueta, sería conveniente que aquellos que las promueven vieran lo sucedido en las naciones ex comunistas. A pesar que ya hace casi dos décadas de que se derrumbó la Unión Soviética, el socialismo se sigue viendo por todas partes. Es así porque esas sociedades no han logrado todavía generar la riqueza necesaria para sustituir los horribles legados del sistema socialista. Infinidad de dilapidados edificios de apartamentos, de plantas industriales, de oficinas gubernamentales, escuelas y demás edificaciones en ruinas. A pesar que la economía planificada socialista es ya parte del miserable pasado de estas naciones, muchas de ellas todavía no han logrado una completa recuperación que borre las miserias del pasado socialista.

 

También es un hecho que, a diferencia de los nazis que fueron para siempre excluidos de la política, todavía muchos de los líderes comunistas siguen en importantes posiciones políticas y gubernamentales en esos países. Cuando recientemente visité el pueblo de Gori, en Georgia, donde nació Stalin, vi una gran estatua del dictador todavía intacta, junto a un museo en su honor, adonde -me contaron- fluyen los visitantes y admiradores, en su mayoría provenientes de Rusia.

 

Si a todo esto añadimos el hecho de que muchos consejeros y asesores occidentales no predican las virtudes de la sociedad libre sino una variedad de versiones reconstruidas de socialismo, entonces podemos comprender mejor el lento progreso que se evidencia en toda la región.

 

Imagínese la situación de una persona que sufre una terrible enfermedad y trata de curarse con una mezcla de buenas y malas medicinas. Su recuperación tardará mucho tiempo, si es que logra recuperarse. Eso mismo está sucediendo en muchos países ex comunistas, lo cual es verdaderamente triste.

 

___* Profesor de Chapman University y académico asociado del Cato Institute.

© www.aipenet.com

 

 


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