Interamérica hoy
Sep 7, 2006
Joe Sobran

La revolución de Bush

Nada ha fomentado más el odio hacia Estados Unidos alrededor del mundo que la “revolución democrática global” de Bush, la cual ha tenido como resultado más terrorismo, exactamente lo que nos prometía eliminar.

Washington (AIPE)- De repente caemos en cuenta cuán absurdo son los clichés políticos. Condoleeza Rice repetía en estos días: “Las democracias no inician las guerras”. Eso significa que cada vez que hay una guerra entre una nación democrática y otra que no lo es, la que no es democrática siempre tiene que ser el agresor. Y como Estados Unidos es una democracia, es imposible que tengamos la culpa, por lo que la guerra con Irak tiene que ser culpa de Irak.

 

Tal lógica se parece mucho a la de los soviéticos. Podemos recordar que la Unión Soviética jamás se consideró el agresor en ningún conflicto. Siempre se estaba defendiendo de los capitalistas, los reaccionarios, los fascistas, como ahora Estados Unidos se defiende y defiende la democracia en el mundo de los musulmanes fascistas. Cada vez que la Unión Soviética invadía algún país anunciaba que lo estaba liberando, el mismo término que hoy utiliza Washington para referirse a sus travesuras en el extranjero.

 

De igual manera, Israel, otra democracia, siempre es la víctima en cualquier conflicto. Considerando a sus enemigos, creemos que Israel suele tener la razón, pero ¿no es posible que Israel alguna vez pueda tener un poquito de culpa?

 

Un viejo dicho mantenía que Estados Unidos en tiempos de crisis siempre produce grandes líderes. La versión revisada indica más bien que “en tiempos de Bush, en Estados Unidos se sufren grandes crisis”.

 

Después del 11 de septiembre de 2001, muchos norteamericanos vieron a Bush como el heroico y elocuente hombre que aportaba claridad moral frente a un reto nacional provocado por fuerzas malignas. Hasta los demócratas como el senador Joe Lieberman lo apoyaron. Oponerse a la guerra de Bush contra el terrorismo era una deslealtad. La vieja Europa tenía sus dudas, pero podía ser ignorada.

 

Cinco años más tarde, la gente comienza a reírse apenas los cómicos de la televisión, como Leno y Letterman, mencionan su nombre. Desde tiempos de Mónica Lewinski, el trabajo de los cómicos no era tan fácil. Lieberman acaba de perder las primarias demócratas en Connecticut para su reelección al Senado y le ha tenido que pedir a Bill Clinton, a quien acusó de inmoralidad, de ayudarlo en su campaña.

 

Los republicanos, olvidando las experiencias de Lyndon Johnson y de Richard Nixon, creían poder fácilmente consolidar su poder por los próximos años bajo el liderazgo de un guerrero invencible, cuya imagen había sido pulida por Karl Rove. Rove basaba su estrategia política en la guerra de Irak, acusando a los demócratas de debilidad frente a los enemigos de la patria.

 

Pero hoy, Bush se ha convertido en sinónimo de arrogancia e ineptitud y está perdiendo el apoyo de  su base conservadora. Hasta William Buckley, viejo intelectual republicano y amigo de Ronald Reagan, en una reciente entrevista de televisión declaró que Bush no era conservador y que si hubiera sido un primer ministro europeo, su fracasada guerra le hubiera hecho perder el cargo. El respetado columnista conservador George Will ha sido igualmente crítico.

 

La izquierda ha odiado a Bush desde su victoria electoral del 2000, pero ahora sus adversarios de derecha sienten el mismo desprecio. Realmente, Bush ha logrado un increíble consenso: casi todos, cualquiera sea su punto de vista político, de derecha o de izquierda, están de acuerdo de su fracaso como presidente… y nos quedan todavía dos años.

 

Nada ha fomentado más el odio hacia Estados Unidos alrededor del mundo que la “revolución democrática global” de Bush, la cual ha tenido como resultado más terrorismo, exactamente lo que nos prometía eliminar. Bush nos ha condenado a una guerra sin fin y a una deuda aplastante. Ojalá que los cómicos de la televisión sigan haciéndonos reír.

 

___* Columnista norteamericano.

© www.aipenet.com



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Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

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