JUEVES, 7 DE SEPTIEMBRE DE 2006
Feria de intolerancias

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“Quizá tiene razón AMLO cuando dice que debemos crear nuevas instituciones. Nuestras nuevas instituciones deberían precisamente impedir que políticos como él, como Ulises Ruiz, como Alejandro Encinas y como Vicente Fox sigan tomando a los ciudadanos como rehenes.”


Escribo estas reflexiones antes de que empiece la ceremonia del informe de gobierno este 1ro de septiembre. Pero en esta ocasión sabemos cómo empezarán las cosas y no cómo terminarán. Los legisladores del PRD han anunciado su intención de impedir que el presidente de la república pueda subir a la máxima tribuna de la nación. Los del PAN han prometido defender al presidente si es agredido físicamente. Es difícil prever lo que pueda ocurrir en esta feria de intolerancias.

 

De lo que no me cabe duda es que si los legisladores del PRD impiden físicamente que el presidente suba a la tribuna, estarán dañando la imagen de su propio partido. Durante mucho tiempo los integrantes del PRD se quejaron de la imagen de violencia que ellos mismos se crearon en los tiempos en que Andrés Manuel López Obrador se dedicaba a bloquear pozos petroleros. Hoy ellos mismos están promoviendo nuevamente esa imagen.

 

El propio gobierno federal, sin embargo, hizo actos similares o peores de intolerancia. El bloqueo que el Estado Mayor Presidencial y la Policía Federal Preventiva hicieron en la zona alrededor del Palacio Legislativo fue simplemente salvaje. Se trató de un virtual estado de sitio en el que, a juicio de Emilio Álvarez Icaza, presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, el gobierno federal violó abiertamente los derechos de tránsito de los gobernados.

 

Al final lo que queda claro es que los políticos mexicanos han perdido toda posibilidad de tolerancia y utilizan los recursos gubernamentales no para servir a la gente sino para servirse a sí mismos. Y esto ocurre a todos los niveles. El presidente panista, Vicente Fox, recurre a la fuerza pública no para levantar bloqueos sino para cuidar su seguridad personal. Oaxaca ha entrado a una situación total de anarquía; el gobernador priista Ulises Ruiz sigue cobrando su sueldo sin hacer nada para liberar la capital estatal en tanto que el gobierno federal sólo se ha atrevido a establecer una “mesa de diálogo” con quienes han tomado la ciudad. El Paseo de la Reforma y el centro histórico de la ciudad de México ha sido tomado por el PRD, y el gobierno del Distrito Federal, perredista, en lugar de defender a los ciudadanos, les da todo el apoyo a quienes han bloqueado las calles.

 

Los políticos mexicanos olvidan para quién trabajan. Están tan acostumbrados a recibir sus generosos sueldos, que no se dan cuenta de que éstos se les dan para cumplir y hacer cumplir la ley y no para pegarse de golpes entre ellos o para agredir a los ciudadanos.

 

Cada vez resulta más claro que los partidos políticos están postulando a los cargos de elección popular a gente que no tiene ninguna vocación de servicio público. Nuestros políticos no tienen ningún interés por defender los intereses de los mexicanos. Sólo les interesa el poder.

 

Quizá tiene razón Andrés Manuel López Obrador cuando dice que debemos crear nuevas instituciones. Pero nuestras nuevas instituciones deberían precisamente impedir que políticos como él, como Ulises Ruiz, como Alejandro Encinas y como Vicente Fox sigan tomando a los ciudadanos como rehenes. Necesitamos una reforma que obligue a los políticos a defender a los ciudadanos y no a sus intereses personales o de partido.


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