VIERNES, 28 DE OCTUBRE DE 2005
Ben Bernanke

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“El dinero en efectivo es una garantía de libertad individual, por su eficiencia, versatilidad, irrastreabilidad y anonimato.”
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“Faltará ver si el “secreto de Bernanke” resulta igual al formidable impacto que tuvo el elusivo, misterioso pero poderosísimo Alan Greenspan.”


El sucesor del “maestro,” del banquero central más exitoso en la historia moderna, el nombre de la persona que, a partir del año entrante, será, de facto, el nuevo capitán del mundo monetario—Ben Bernanke. Vaya retos que enfrenta el designado gobernador de la Reserva Federal: instrumentar un aterrizaje suave ante la inminente burbuja inmobiliaria en la economía estadounidense, el desenlace del enorme crecimiento del déficit de cuenta corriente estadounidense (mismo que Bernanke atribuye más al aumento de ahorros que a la expansión de gasto público), el impacto del alza de los petro-precios.

Hasta ahora la nominación de Bernanke ha sido bien recibida por los mercados, aun cuando ello se debe más al nerviosismo de no contar con un nombre seguro que a la persona misma. En el mundo monetario, el deseo silencioso es que había otros candidatos, como Martin Feldstein o John Taylor, incluso el fiel brazo derecho de Alan Greenspan, Don Kohn, más aptos, con mejores credenciales, para asumir el puesto. La historia, ahora, tendrá la última palabra.

Bernanke, sin embargo, es también una persona con amplios argumentos. Una de sus ideas clave es la noción que la “Fed” debe fortalecer su compromiso anti-inflacionario con la adopción de un régimen de metas de inflación. Los mercados ya descuentan, de por sí, la tendencia de favorecer una expectativa de estabilidad. Bernanke dice, sin embargo, que un régimen de metas definidas institucionaliza la credibilidad de la postura monetaria y con ello el contrato social de mantener la integridad del poder adquisitivo de la moneda.

Otra idea de Bernanke, relacionada al tema de las metas inflacionarias, es su tesis sobre el clásico “trilema” que enfrentan los mercados emergentes, como el nuestro, ante la movilidad de capitales. El libre flujo de capitales en la economia global genera beneficios económicos importantes, tanto en materia de nuevas oportunidades de inversión, como un retorno más alto, con menor riesgo, por medio de la diversificación de portafolios. En los buenos tiempos, ello permite a los países acumular activos, creando colchones, o incluso la capacidad de endeudamiento, cuando se deban enfrentan los malos tiempos. Ello mitiga el efecto de choques negativos sobre la población, sean estos huracanes, volatilidad en los petro-precios, o la incertidumbre política de una región.

Empero, el dilema es que si hay apertura en la cuenta de capital de un país, no es posible mantener a la vez un control sobre el tipo de cambio y, simultáneamente, sobre la tasa de interés. Si un país quiere mantener la autonomía de la política monetaria, y dejar libre el flujo de capitales, deberá renunciar el control cambiario a las fuerzas del mercado. Ello implica adoptar un régimen de flotación. Bernanke sostiene que el ancla nominal de la economía, en estas circunstancias, es la credibilidad misma de la política monetaria de mantener un compromiso con la estabilidad de la moneda—preferiblemente, según él, con un régimen de metas anti-inflacionarias.

Bernanke explica, en un estupendo artículo recientemente publicado en el Cato Journal (www.cato.org/pubs/journal/cj25n1/cj25n1-1.pdf) que esta vía es viable, en virtud de que “la establidad doméstica de precios tiene mayor beneficio directo sobre el bienestar de la población que la estabilidad fija del tipo de cambio… ya que ella reduce la distorsión creada por movimientos constantes en el índice general de precios.” Es decir, la fórmula de Bernanke es un régimen de flotación, con apertura en la cuenta de capital, y autonomía en el manejo de las variables monetarias, como la política anti-inflacionaria.

La “flexibilidad y adaptabilidad” de la economía, soportada también con el marco de instituciones jurídicas, fiscales y financieras, es un activo fundamental ante un mundo lleno de incertidumbre, extraordinariamente complejo e inter-dependiente. Esto es similar al pensamiento de su antecesor, pero faltará ver si el “secreto de Bernanke” resulta igual al formidable impacto que tuvo el elusivo, misterioso pero poderosísimo Alan Greenspan.


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