LUNES, 23 DE OCTUBRE DE 2006
La lección mexicana

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El punto sobre la i
“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
Félix de Jesús


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“Vicente Fox tiene un plus que le otorgó la sociedad, con el que probablemente no contará su sucesor Felipe Calderón.”


Manteniendo las predicciones relacionadas con las tendencias político-electorales señalamos que seguramente se iba a confirmar la corriente del centro a la izquierda que viene barriendo la región hace aproximadamente un lustro.

 

También dijimos que –fuera del seguro triunfo de Uribe en Colombia- había tres casos con algunas dudas, que se fueron despejando con los meses. La primera era Perú, donde finalmente se impuso alguien de centro izquierda: Alan García. La segunda duda era Brasil, pero ya Lula camina tranquilo hacia su reelección. La tercera era México, dado que el candidato del oficialista Partido Acción Nacional (PAN) –de centro derecha- había ascendido al segundo puesto y finalmente logró imponerse por una muy escasa diferencia. Esto no significa que este país no se haya corrido a la izquierda, porque en realidad se produjo un empate técnico por menos de un 1 % de diferencia, sino que formalmente va a asumir la presidencia alguien que no representa ideológicamente aquella corriente.

 

El presidente Fox en sus 5 años y medio de mandato siempre estuvo evaluado por lo menos con una calificación de 6, estando en los últimos meses más cerca de los 7 puntos (según la prestigiosa consultora Consulta Mitofsky). Estas cifras llevarían a pensar una importante aprobación de su gestión. Sin embargo, durante la mayor parte de su administración, la mayoría creyó que el país llevaba un rumbo equivocado, que nunca o casi nunca le creyó al presidente cuando hablaba, que no llevaba las riendas del país, y que la situación económica de México estaba peor o igual de mal comparada con meses previos. La pregunta es entonces ¿cómo es que tiene casi 7 sobre 10 de calificación? La respuesta es que a Fox no se lo evalúa globalmente tanto por lo que hizo, sino más en términos históricos por ser el primer presidente post 70 años del PRI. Es decir, tiene un plus que le otorgó la sociedad, con el que probablemente no contará su sucesor Felipe Calderón.

 

Pero además, esta elección, a diferencia de la de 2000 cuando se impuso Fox, no tuvo como eje central si se iba o se quedaba el PRI. En cierto punto permitió una competencia más genuina, no teñida por la sombra de los 70 años. En esta ocasión, un candidato con una buena imagen y una gestión bien evaluada –AMLO- casi se queda con la presidencia de uno de los dos países más grandes de la región, pese a tener un partido con mucha menos estructura que sus dos contendientes, y una consideración un tanto negativa –el PRD. Esto de por sí es un aviso de que allá también los medios empiezan a pesar más que las estructuras.

 

¿Qué es lo importante ahora? Olvidar ya la tragedia electorera y rezar, para que, quienes conforman el equipo de planeación económica, se arriesguen a transformar el país en los primeros 100 días de tomado el poder. De lo contrario, México se unirá, al resto de países latinoamericanos, donde las elecciones están mediatizadas y, la estabilidad macroeconómica genera una mediocridad en términos de expansión económica. Es tiempo de crecer, y de crecer rápido. Vivimos ya en democracia, ahora vivamos en el primer mundo.


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