Reflexiones libertarias
Ene 3, 2007
Ricardo Valenzuela

Hombres y legados

El año 2006 se despide llevando en su galopante partida, a tres hombres públicos que nos dejan muy diferentes y contrastantes legados

"No trates de convertirte en un hombre exitoso, sino un hombre de valores."

 

Albert Einstein

 

 

"Reír mucho y a menudo, ganarse el respeto de gente inteligente y la admiración de los niños; merecer la apreciación de críticos honestos, ser tolerante con la traición de los falsos amigos. Apreciar la belleza y encontrar los mejor en nuestros semejantes. Saber que porque nosotros hemos vivido, una vida ha respirado mejor. Dejar a la posteridad un hijo sano, un rincon de jardín, y una sociedad un poco mas redimida. Eso es haber triunfado."

 

Ralph Waldo Emerson

 

 

 

El año 2006 se despide llevando en su galopante partida, a tres hombres públicos que nos dejan muy diferentes y contrastantes legados. Este 26 de Diciembre fallece en los EU el ex presidente Gerald Ford. El triste evento provoca una de esas raras ocasiones en las que los políticos acuerdan y, en este caso, como un afinado coro se conjugaban para afirmar: "Gerald Ford fue el hombre que le regresara la integridad a la presidencia puesto que él," continuaban, "ha sido el hombre mas honorable que residiera en la Casa Blanca en muchas décadas."

 

Unos días antes, en el otro extremo del continente, fallecía otro ex mandatario de un país muy diferente y, sobre todo, dejando un legado aun más diferente. Augusto Pinochet, al igual que Gerald Ford, entregaba su alma al creador habiendo llegado a la sorprendente marca de las nueve décadas, sin embargo, Chile, ante tal evento, dolorosamente se partía en dos. En una fila quienes afirman Pinochet fue el más sangriento carnicero en la historia del sureño país. En la otra, quienes lo consideran el salvador que rescatara a Chile de las mandíbulas del marxismo, y de un aterrante futuro cincelado a imagen de la triste Cuba.

 

El último de nuestros ex presidentes abandonaba el mundo muy lejos de asemejarse a la partida de los dos anteriores. Con escenas para una cinta de horror, Saddam Hussein, comparado con los dos primeros, relativamente joven era ejecutado en la horca en día 29 de este mes, dejando una larga estela de sangre, muerte, barbarie y un mundo, en opinión de los expertos, a punto de un holocausto provocado por este sangriento ego maniático y otros que todavía rondan por ahí. El verlo caminar frágil y titubeante hacia el cadalso, fue para mí una de las experiencias más tristes de mi vida.

 

El legado histórico de estos tres hombres, no podría ser más diferente y contradictorio. El arribo de todos ellos al poder, podríamos describirlo como en medio de graves crisis en sus respectivos países: Gerald Ford emergía al liderazgo de los EU en medio de una impopular guerra que desangraba a la nación, Viet Nam. Sin embargo, el combustible para la infernal hoguera lo aportaba su antecesor, Richard Nixon, cuando desconocidos periodistas exponían un carrusel de burdas agresiones constitucionales, en un teatro semejante a las tristes tragedias Schakesperianas. Era tal el ambiente que, al tomar protesta, iniciara afirmando con grave voz: "Nuestra pesadilla ha terminado."

 

Un año antes, Augusto Pinochet ejecutaba un golpe para derrocar el gobierno electo de Salvador Allende, ante una escalada que apuntaba a Chile hacia una estructura marxista leninista. Ello pretendía establecer una cabeza de playa que permitiera pasar a la toma de todo el continente Latino Americano. Portando una inflación del 1,000%, Chile había sufrido la expropiación de más de 600 empresas, incluyendo el sistema bancario. Se establecía el control de precios y los salarios se aumentaban por decreto del gobierno, se implementaba control de cambios y movimientos de capital, y se le preparaba para la última carga; establecer el socialismo exportado por Fidel Castro.

 

En 1979, después de una carrera semejante a la de Al Capone, luego del asesinato del Primer Ministro y el derrocamiento de su primo, Saddam Houssein tomaba el poder en Irak en medio de las crisis permanentes que todo el medio oriente ha sufrido durante siglos, para nunca abandonarlo. Durante los siguientes 25 años, ejerciendo un estilo depredador inspirado en el nazismo de Alemania, convertiría al sufrido país en una más de las escenas dantescas que dibujan el medio oriente tanto que, a base de méritos, justamente se ganara el apodo de "el carnicero de Bagdad."

 

¿Qué mensaje nos dejan estas tres vidas? Gerald Ford, así como se le identifica como el hombre más honesto que ocupara la Casa Blanca, de igual forma se le describe como un presidente mediocre tanto que, la presidencia le fuera arrebatada alguien no sólo mediocre, sino el gran conductor de una era que, ante los ojos de grupos como Los Revisionistas, iniciaba el declive de los EU ante un Japón vigoroso y retador; Jimmy Carter. Sin embargo, la mediocridad de Carter proveía a los EU el siguiente mandatario, Ronald Reagan, para provocar los 8 años de vacas gordas y, más importante, el regreso del mercado retando el gorilesco estado.

 

Augusto Pinochet, aunque no lo reconozcan aun los grandes liberales latinoamericanos, fue el responsable del arribo de los Chicago Boys a ese país para convertirlo en su presente. Un presente que nos revela la única nación latinoamericana formada en el grupo de los países prósperos, desarrollados y propietario de una "verdadera democracia liberal." Los actores de la ruta chilena argumentan que una sociedad libre regulada por el mercado, en Chile, como en todos los países latinoamericanos, por motivo de nuestra destructiva cultura, debe ser impuesta "a la fuerza."  Pero ¿Se justifica la sangre derramada? Yo no creo, pero queda esa reflexión para la historia.

 

Saddam Houssein, desde el primer día de su dictadura, se dio al establecimiento de un régimen de terror, pillaje, ejecuciones masivas y, aun portando un gran porcentaje de las reservas petroleras del mundo, su pueblo sufriría de los dolores que proporciona la extrema pobreza. Se daría luego a provocar una guerra con Irán que, durante 10 años desangrara el país y, finalmente, la invasión de Kuwait provocando la primera guerra del golfo, sentando el escenario para la segunda y el final de su triste historia.  

 

Al mismo tiempo que se honraba a Gerald Ford en el capitolio americano, se le agradecía su aportación por el presente de los EU, se le ensalzaba con todo tipo de honorables ropajes, Saddam Houssein, con grandes titubeos caminaba hacia su ejecución. Augusto Pinochet había sido sepultado unas semanas antes en medio del rechazo de los chilenos. Pienso entonces en mi padre y el dicho de su autoría: "El extraviarse no es perderse, es dilatar el arribo."  Triste partida y grandes lecciones del 2006.



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Cualquier conducta humana puede ser objeto de una ley. Por ejemplo: Ley para el buen cepillado de los dientes o Ley para la correcta colocación de los anteojos. Si la tarea de los legisladores es hacer leyes, les sobra tela de donde cortar. ¡Preocupante!

Arturo Damm Arnal
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