MIÉRCOLES, 9 DE NOVIEMBRE DE 2005
Mediocres contra Imbéciles... reflexiones sobre la Cumbre de las Américas

Según usted, ¿cómo le está yendo a la economía mexicana?
Muy bien
Bien
Regular
Mal
Muy mal



El punto sobre la i
“¿Es que Dios quiere prevenir el mal, pero no es capaz? Entonces no es omnipotente. ¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces es malévolo. ¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De dónde surge entonces el mal? ¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios?”
Epicuro


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“La mediocridad política de los gobernantes que aprecian el mercado libre ha impedido que las masas disfruten de todos los beneficios del libre intercambio de bienes y servicios.”


Varias veces, a lo largo de los años, me he dado cuenta de los esquemas mentales con los cuales hemos crecido en América Latina. Años atrás, cuando vivía en Nueva York, tuve una experiencia intelectual interesante con un colega de estudios de nacionalidad rusa. Recibí una carta con dos sellos postales con íconos latinoamericanos: uno de Frida Kahlo, y otro de Ernesto "Che" Guevara. Mi colega reconoció la figura de la amante de Diego Rivera, y, perpleja, también la del conocido terrorista cuyos "ideales" lo llevaron a tomar las armas y matar gente en América y África. Me preguntó si el Partido Comunista era importante en México, a lo que le respondí que no. Y luego, cada vez más indignado, me preguntó si queríamos el comunismo, a lo que respondí que yo no lo quería. "¡Ustedes no saben qué es el comunismo!", me decía mi colega, a la que de ningún modo cabría acusarla de "burguesa" o "capitalista". Cuarenta años de experiencia socialista tras el Muro de Berlín eran suficiente evidencia, para el de la pobreza, la represión y la asfixia que había significado ese experimento totalitario en el mundo.

 

Pero en el continente americano, de la mano del demagogo Hugo Chávez y su camarada Fidel Castro, vienen a prometernos el socialismo como la alternativa del futuro, como si el fracaso estrepitoso de la URSS, la Europa oriental, la China comunista, Camboya, Corea del Norte y Vietnam no hubiera existido jamás. Al prometernos el ALBA, Chávez ni siquiera se toma la molestia de mencionar los millones de muertos que dejó el socialismo en todos esos países, las hambrunas, las torturas, los campos de concentración, la opresión brutal, los genocidios de Lenin, Stalin, Mao y Pol Pot, la exportación de terrorismo del bloque comunista (incluido Cuba) y el desastre inútil del COMECON. Nada de eso parece haber existido para Hugo Chávez, Kirchner y tantos otros. Estos personajes que cantan loas a la sociedad cerrada y autoritaria, hablan de la memoria pero apuestan al olvido, un gigantesco olvido que muchos medios de comunicación se empeñan en apañar. En esta América Latina de la memoria y el olvido, los socialistas de hoy han borrado las ideas a favor del libre comercio que defienden la libre competencia entre naciones, porque ésta favorecía el nivel de vida de los obreros con mejores productos y más baratos.

 

Olvido, confusión y engaños: esto es el ALBA, éste es el futuro que nos están prometiendo para el siglo que está naciendo. Y esta es la dinámica en la que se mueve gran parte de América Latina, particularmente la dinámica política del Cono Sur. Que hay limitaciones en las propuestas de apertura comercial es cierto, que las administraciones políticas de los últimos 15 años no han sabido ejecutar los planes de reforma es cierto. La mediocridad política de los gobernantes que aprecian el mercado libre ha impedido que las masas disfruten de todos los posibles beneficios del libre intercambio de bienes y servicios; y por ello, es que hoy en día, los detractores del mercado tengan mayor resonancia, aunque, y eso debe de quedar claro, las políticas sociales ejecutadas por quienes critican este paradigma de propuesta económica libre no son nada mejores, ni han tenido resultados mas beneficiosos.

 

Vivimos, entonces, en un continente de mediocres por un lado, y por el otro, de imbéciles...


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