JUEVES, 15 DE MARZO DE 2007
Apuestas centrales

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El punto sobre la i
“Todo gobierno, por supuesto, va contra la Libertad.”
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“El candidato debe reunir una serie de condiciones que logren fortalecer la institución central, entre ellas, conocimiento del fenómeno monetario, credibilidad internacional, así como la habilidad de transmitir los mensajes centrales alrededor de las enormes bondades de la estabilidad, y los enormes daños de la inflación.”


1-0. Así, como un vil marcador, es visto el rechazo por parte de los legisladores al nombramiento de Carlos Hurtado a la vice-gobernatura vacante del banco central. Perdió el ejecutivo. Ganaron los senadores. Se abren las apuestas para el próximo. ¿Será el bueno de Carstens, o el de Ortiz, quizá el de Manlio Fabio, y vaya, por qué no, el que imponga la Señora Elba Esther?

 

Esta es la vergüenza de nuestro debate actual—tan vergonzoso como los patéticos, tragi-cómicos argumentos que presentó la Comisión de Hacienda del Senado para avalar el rechazo de Hurtado. Ahora, el enfoque de las especulaciones sobre el nuevo candidato giran alrededor de si el ejecutivo logrará empatar el marcador. Sería 1-1, y nos vamos al descanso—al descanso de la eterna mediocridad.

 

En medio de estas frívolas especulaciones, hemos perdido de vista la necesidad de un candidato (como lo fue Hurtado) que fortalezca el mandato del banco central, que esté comprometido con un contrato monetario de estabilidad. Esa es la pregunta capital, esa es la apuesta central. Hemos transitado, después de tres largas décadas, hacia un entorno de estabilidad de precios. El reto es consolidar esa estabilidad, el reto es estar a la vanguardia en forma permanente, ante un choque o un error que implique un rebote de inflación.

 

La complacencia, así vista, sería mortal para el futuro de la estabilidad. Es por ello que el candidato debe reunir una serie de condiciones que logren fortalecer la institución central, entre ellas, conocimiento del fenómeno monetario, credibilidad internacional, así como la habilidad de transmitir los mensajes centrales alrededor de las enormes bondades de la estabilidad, y los enormes daños de la inflación.

 

Por ello, lo que verdaderamente está en juego es el futuro de las expectativas de la inflación, o sea, la expectativa que podremos adquirir lo mismo el día de mañana con los mismos ingresos que percibimos el día de hoy. Eso es poder de compra, eso es estabilidad del salario real. Eso permite ver hacia el futuro, realizar cálculo económico, eso permite comprar más con lo mismo, hasta con menos.

 

Es, quizá, más divertido ver el asunto de la nominación como un asunto político, de revanchas, de dimes y diretes, un juego de suma-negativa. El debate es bienvenido, sin duda, pero debe centrarse sobre las credenciales de la persona que permita aportar mayor fortaleza institucional al banco central, consolidar la lucha contra la inflación. Una tasa de 4% no es admisible, aun cuando ya implica reconocer que operamos dentro de un clima de estabilidad de precios.

 

Entonces, ¿quién quedará? Todos tendremos nuestras apuestas, pero en el fondo, la apuesta central debe ser una apuesta a favor de la estabilidad.


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