JUEVES, 29 DE MARZO DE 2007
La nueva ley, dirección correcta

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“La nueva ley el régimen de pensiones de los trabajadores al servicio del Estado representa un avance a favor de la propiedad (privada, obviamente) y de la libertad (personal, ya que no puede ser de otra manera), razón por la cual apunta en la dirección correcta. Se ha avanzado, pero falta mucho por hacer. ¿Se hará?”


El pasado jueves, en la Cámara de Diputados, se aprobó, por mayoría, la nueva Ley del ISSSTE, que, ¡afortunadamente!, apunta en la dirección correcta, ya que la nueva legislación está a favor de la propiedad y la libertad, derechos de la persona que, debiendo ser el centro de cualquier discusión legislativa, por lo general son ignorados. ¿Cuántos de quienes votaron a favor de la nueva ley lo hicieron conscientes, no solamente de que la misma puede aliviar las presiones financieras del ISSSTE (el 58 por ciento de su gasto es pago de pensiones) y del Gobierno Federal (que el año pasado destinó 40 mil millones de dólares para el pago de las mismas), sino de que la misma es un avance hacia el reconocimiento y la garantía de la propiedad y la libertad de las personas, en este caso de los burócratas?

 

Con la nueva ley el régimen de pensiones de los trabajadores al servicio del Estado pasa al sistema de cuentas individuales, creándose el Pensionissste, entidad encargada de administrar los recursos de los burócratas, todo lo cual representa un avance a favor de la propiedad (privada, obviamente) y de la libertad (personal, ya que no puede ser de otra manera), razón por la cual apunta en la dirección correcta. Y a ello – a la libertad y a la propiedad -, es a lo que se opusieron quienes rechazaron la nueva Ley del ISSSTE, comenzando, ¡faltaba más!, por López Obrador quien, como buen izquierdista, es poco respetuoso de ambas, tal y como lo son sus correligionarios del PRD y del Frente Amplio Progresista, que más parece una RER: Retaguardia Estrecha y Retrógrada.

 

¿Por qué la nueva ley, y el nuevo esquema de pensiones que de ella surge, son a favor de la propiedad y la libertad? Para entenderlo comparemos el nuevo sistema de pensiones con el viejo. El viejo, y equivocado sistema, cuyo nombre es de reparto, tiene dos características: el ahorro de cada uno se deposita en un fondo común (práctica contraria a la propiedad) y el ahorro de uno se usa para pensionar a otro (práctica contraria a la libertad), con los resultados que están a la vista: el ISSSTE no cuenta con los recursos suficientes para pagar las pensiones de sus jubilados. El nuevo sistema tiene, como características principales, las siguientes: el ahorro de cada uno se deposita en la cuenta de cada cual, y es ese, el ahorro de cada uno, el que se usa para pagar la pensión de cada cual. El primer sistema es colectivista y, como tal, violatorio de la libertad y la propiedad; el segundo es individualista, y por ello respetuoso de la propiedad privada y la libertad personal.

 

Ahora bien, el que la nueva ley apunte en la dirección correcta, a favor de la libertad y la propiedad, no quiere decir que con ella todo estará hecho, y de muestra basta el siguiente botón: ¿Por qué se les niega, a los burócratas, la libertad de elegir la afore en la cuál depositar sus ahorros, obligándolos a hacerlo en la Pensionissste? La violación de esa libertad es, también, la violación de la propiedad: al negársele al burócrata la libertad de elegir  en qué institución financiera invertir sus ahorros se le niega el derecho de disponer, como mejor le convenga, de su propiedad. Recordemos la definición de propiedad: “El derecho o facultad de disponer de una cosa, con exclusión del ajeno arbitrio...”.

 

La nueva Ley del ISSSTE apunta en la dirección correcta, lo cual no quiere decir que con ella llegaremos a la meta: el pleno reconocimiento, y la garantía jurídica, de la libertad y la propiedad, por lo menos en lo que a fondos de retiro respecta. Se ha avanzado, pero falta mucho por hacer. ¿Se hará?

 

Por cierto: falta que la nueva ley que se apruebe en el Senado.

• Pensiones

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