JUEVES, 26 DE ABRIL DE 2007
Crímenes sin víctimas

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“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
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“No deja de ser paradójico que en Estados Unidos se meta en la cárcel a una persona por utilizar una droga que no le hace a daño a nadie excepto a él mientras que cualquiera puede adquirir legalmente un arma para agredir a terceros.”


Es realmente irracional. En algunos estados de la Unión Americana, como Texas, el ser detenido con una cantidad aunque sea pequeña de marihuana puede llevar a una larguísima condena en una cárcel, en la que las violaciones y homicidios de presos son comunes, lo cual puede convertir el castigo por cometer un delito sin víctima en una pena de muerte. En cambio, si uno compra un arma, cuyo propósito es en muchos casos robar o matar, nadie se preocupa.

 

Ninguna sociedad está exenta de tener gente loca y agresiva. Siempre hay alguien que no sabe aceptar la responsabilidad por sus propios errores y quiere tomar venganza en el resto de la gente. La gran diferencia con Canadá, Europa o Japón es que en Estados Unidos cualquiera de esos locos agresivos puede comprar una pistola y salir a matar.

 

La libertad de comercio de armas se ha convertido en un verdadero dogma para la derecha estadounidense. Su fundamento es la segunda enmienda de la constitución, que establece el derecho de tener y portar armas. Esta enmienda ha llevado a que la libertad de portación de armas sea mucho mayor en la Unión Americana que en cualquier otro país del mundo desarrollado. Y ésta es una de las razones por las que en Estados Unidos hay más delitos que en otras naciones avanzadas.

 

Puede uno entender que un gobierno otorgue permisos de portación de armas a determinadas personas, aquellas que tengan el peligro de ser objeto de una agresión, y que esto se haga después de un proceso de investigación que acrediten la personalidad y razonable equilibrio psicológico de estas personas. Esto es lo que se hace en México, donde los permisos de portación de armas son otorgados por la Secretaría de la Defensa, que mantiene además un registro de las armas legales en el país. Lo que no tiene sentido es que cualquier persona pueda entrar a una tienda y simplemente comprar un arma, sólo para después utilizarla para matar gente, como ocurrió en la masacre del Tecnológico de Virginia perpetrada por el estudiante Cho Seung-Hui.

 

La idea original detrás de la creación de gobiernos y leyes es defender a las personas de los agravios y agresiones de terceros. Pero las cosas han cambiado tanto que ahora en Estados Unidos –y en otros países—se mete a la cárcel a personas por conductas que no le hacen daño a nadie al tiempo que permite una proliferación de armas que se utilizan en buena medida para agredir a terceros.

 

Mientras Washington nos cuestiona y critica por nuestro supuesto fracaso para impedir el flujo de drogas hacia los Estados Unidos, en la Unión Americana no se hace nada para detener el flujo de armas hacia nuestro país y que es en buena medida producto de su proliferación en nuestro vecino del norte. En Estados Unidos, de hecho, hay aproximadamente 200 millones de armas, una por cada hombre, mujer, niño y anciano en el país.

 

Este no es el único caso en el que un gobierno se dedica a todo menos a lo que debe. En México esto ocurre con enorme frecuencia. No deja de ser paradójico que en Estados Unidos se meta en la cárcel a una persona por utilizar una droga que no le hace a daño a nadie excepto a él mientras que cualquiera puede adquirir legalmente un arma para agredir a terceros.

• Terrorismo

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