MIÉRCOLES, 9 DE MAYO DE 2007
Reforma del Estado, ¿en qué sentido?

Según usted, ¿cómo le está yendo a la economía mexicana?
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El punto sobre la i
“Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino, para decidir su propio camino.”
Viktor Frankl


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Arturo Damm







“En México las leyes prohíben actividades que no son delictivas por su propia naturaleza, al mismo tiempo que permiten otras que sí lo son. ¿De qué se trata? No del Estado de Derecho, sí del Estado de chueco. Apuesto doble contra sencillo a que, suponiendo la mentada reforma, este tema no se tocará.”


Los políticos involucrados en la tarea se han comprometido a negociar la reforma del Estado. Para ello se instaló, el pasado miércoles 25 de abril, la comisión negociadora, que deberá llevar a buen término la transformación de las reglas del juego, es decir, de las instituciones, con el objetivo de que el Estado y sus gobiernos operen de mejor manera, ¡cualquier cosa que ello signifique!

 

De acuerdo, hace falta una reforma del Estado, una reforma del marco institucional, una reforma de las reglas del juego, comenzando por la Constitución, empezando por su capítulo económico (artículos 25 al 28, principalmente), texto plagado, desde el punto de vista de la ciencia económica, de errores y, desde la perspectiva de la lógica, de contradicciones. Pese a ello, ¡apuesto doble contra sencillo!, suponiendo la reforma del Estado, el capítulo económico de la Constitución seguirá redactado, en su esencia, tal y como lo está hoy.


Pero la redacción de un nuevo capítulo económico para la constitución, si bien importante, no es, desde el punto de vista de la reforma del Estado, lo más urgente. Entonces, ¿qué es? Hacer del Estado un verdadero Estado de Derecho, que es el gobierno de las leyes justas, siendo tales las que reconocen y garantizan los derechos de la persona a la vida, la libertad y la propiedad, algo que en México deja mucho que desear, lo cual supone una espada de Damocles pendiendo sobre la cabeza de cada uno de nosotros. Pongo un ejemplo.

 

En México las leyes prohíben actividades que no son delictivas por su propia naturaleza, al mismo tiempo que permiten otras que sí lo son. ¿De qué se trata? No del Estado de Derecho, sí del Estado de chueco. Muestra de lo primero: la ley prohíbe a los particulares generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica, como si todo ello fuera una acción delictiva por su propia naturaleza, siendo que no lo es. Ejemplo de lo segundo: la ley permite, antes de cumplidas las doce primeras semanas de gestación, el aborto, es decir, el asesinato de un ser humano, como si ello no fuera una acción delictiva por su propia naturaleza, siendo que sí lo es.

 

¿Qué tenemos? Una muestra, que desafortunadamente no es la única, no del Estado de Derecho, y sí del Estado de chueco, y no porque no se cumplan las leyes, ¡que ya sería grave!, sino porque muchas de ellas son injustas, ya que no reconocen y no garantizan los derechos de la persona, ¡algo mucho más grave!

 

La reforma del Estado debe ser, antes que cualquier otra cosa, una reforma hacia las leyes justas, a partir de los derechos naturales, que son anteriores y superiores al Estado, cuyas leyes deben reconocer y garantizar esos derechos, algo que, en México, no siempre sucede, y a las pruebas me remito: en el párrafo segundo del artículo 25 constitucional se habla del “marco de libertades que otorga” la Constitución, y no, tal y como debería ser, de las libertades que reconoce y garantiza la misma.

 

Usted lector, ¿es libre porque la Constitución le otorga su libertad, o lo es, valga el juego de palabras, porque lo es, porque serlo es parte de la naturaleza humana (por ello se habla de derechos naturales)? Usted, ¿no cree que lo que el Estado y sus leyes deben hacer es reconocerle y garantizarle su libertad? ¿Y no cree que ello debe ser parte principal de la reforma del Estado? Claro que sí y, sin embargo, vuelvo a apostar doble contra sencillo a que, suponiendo la mentada reforma, este tema no se tocará. Ya veremos.

• Reforma del Estado

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