MIÉRCOLES, 11 DE JULIO DE 2007
Impuestos progresivos

El PIB en todo 2019 se contrajo -0.1%. Dado que la política económica de este gobierno no cambiará, ¿cuál es su pronóstico para 2020?
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El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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“Una de las razones por las que se impusieron los impuestos progresivos era precisamente para redistribuir la riqueza entre la sociedad. Pero terminaron distribuyendo pobreza para todos. Estos impuestos progresivos ni son equitativos, ni benefician a los pobres.”


Para tener una idea precisa de lo que estamos hablando daré una definición de que lo que es el impuesto y el impuesto progresivo.


El impuesto es el dinero que una persona o empresa, obligatoria y forzosamente, debe pagar al gobierno. Ese dinero es para cubrir una parte del gasto del gobierno.


Se dice que los impuestos deben ser equitativos y de allí se pasa a la idea absurda de que las cargas fiscales sean proporcionales a la capacidad de pago de los individuos. Surgen así los impuestos progresivos y ahora veremos que no es tan buena idea.


El impuesto progresivo es aquel que, tomando en cuenta la capacidad económica de cada persona, se determina el porcentaje que debe pagar. Entre más ingresos perciban mayor será el porcentaje que se tenga que pagar: Si eres rico pagas más porcentaje que si eres pobre.


En los países nórdicos los pobres pagaban 20% de lo que ganaban y los empresarios hasta 85% de sus ganancias.

 

Esta política gubernamental fue la madre de la corrupción fiscal. Supongamos que una persona percibe entre salario y ganancias de un negocio o empresa, una cantidad aproximada a unos 50 000 pesos mensuales y la ley dice que a partir de 30 000 esa persona debe pagar el 35% de impuesto, (claro está, esto es hipotético) y entre más gane mayor será lo que pague; como consecuencia tendremos que la persona que percibe este ingreso tratará de hacerlo de forma que no lo puedan detectar, ¿cómo? Pues haciendo negocios en los cuales no demuestre dichos ingresos, no declarándolos o simplemente negocios bajo la sombra.


Otra consecuencia negativa se ve en los empresarios que tenían buenos ingresos y de pronto deja de hacer inversiones; “para qué invertir si casi toda la ganancia se la lleva el gobierno”. Mejor tratará de mantenerse con lo que puede percibir sin aumentar sus ganancias, pensando que de esa manera no pierde pero tampoco le quitarán más. Eso implica que ya no se generarán más empleos; por consecuencia la gente menos favorecida comenzará a perder oportunidades de ganar más porque esto influye en los salarios, y además de perder hasta el empleo que en el momento tenga y en ambas partes se perderá el interés y la satisfacción de hacer bien su trabajo. Entonces, ¿dónde está la equidad, la redistribución y la mejora para la gente pobre?


Una de las razones por las que se impusieron los impuestos progresivos era precisamente para redistribuir la riqueza entre la sociedad. Pero terminaron distribuyendo pobreza para todos. Estos impuestos progresivos ni son equitativos, ni benefician a los pobres. Resultó una idea totalmente equivocada y por eso en Suecia, Nueva Zelanda y otros países la han suprimido.


Desafortunadamente y con todo esto el Estado trata de engañar a la gente diciendo que el impuesto que se paga lo destinan a la creación de obras públicas que nos van a beneficiar o programas para nuestra educación, finalmente las obras nosotros no las cuidamos, los programas terminan por fracasar y todo el dinero acumulado queda tirado a la basura o en manos de los burócratas a quienes sí beneficiamos porque ya pueden irse de vacaciones, o comprarse una casa, o estrenar automóvil, y mientras tanto la economía de nuestro país sigue estancada.


Implantar impuestos progresivos no soluciona los problemas de la economía, los empeora. Una alternativa podría ser que se aplicara un porcentaje parejo y único para todos, tal como lo ha expuesto Adolfo Gutiérrez. En otros países le llaman FLAT TAX y todos pagan el mismo porcentaje sin depender del ingreso de las personas. Si ganas 100 pagas 25 pesos; si ganas 1000, pagas 250 pesos, por ejemplo. Sin embargo a las empresas se les debe seguir permitiendo no pagar si reinvierten sus ganancias.

 

Hay que entender que si una empresa crece, genera nuevos puestos de trabajo, compra más materia prima y produce más bienes para mejorar el consumo del pueblo. Es preferible que el empresario invierta a que se lo dé al gobierno, pues aunque este promete hacer obra pública, la mayoría queda en los bolsillos de los políticos y burócratas. Mientras menos dinero se le haga llegar al gobierno, mejor.

 

De cualquier manera, el punto importante y fundamental es que todos los ciudadanos tengamos la posibilidad de crecer económicamente y mejorar nuestra calidad de vida. Así compraremos más, las empresas invertirán más y México se hará más próspero.

 

Ya de por sí, pagar impuestos reduce la libertad del individuo para decidir en qué gasta su ingreso. Pero dejar que otros decidan (el gobierno) en qué se gasta lo que no es de ellos, genera despilfarros y gastos superfluos. Por eso mucha gente trata de no pagar ni un centavo al gobierno.

 

Nuestra cultura está tan deformada que frecuentemente nosotros mismos nos ponemos la soga al cuello aprobando estos impuestos progresivos tan absurdos. Nos enseñaron a odiar a los que progresan, a los empresarios y a los ricos. Envidiamos lo que otros tienen y no nos gusta saber que alguien gane más que nosotros. La política de nuestro país ha sido “aplastar antes de ser aplastado” un pensamiento demasiado absurdo, ¿por qué no mejor nos ayudamos? Y alentamos a la gente de iniciativa. Después de todo, no se comen su dinero. De otra manera seguiremos rezagados y nuestro dinero seguirá en manos de gente ambiciosa y corrupta que no nos permite crecer como país.

 

¿Porque no darle otro futuro a nuestros hijos y uno también mejor para nosotros? Démonos la oportunidad de escuchar ideas nuevas, estoy segura de que México podría llegar a ser mejor.

 

• Política fiscal

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