JUEVES, 2 DE AGOSTO DE 2007
Hace falta una reforma fiscal neoliberal

La decisión de López Obrador de liberar al hijo del "Chapo" Guzmán recién capturado fue...
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El punto sobre la i
“La barrera infranqueable del ejercicio de los derechos de cada cual deben ser los derechos de los demás, que nos imponen el deber de respetarlos, deber que debemos asumir libremente. El que no todos estén dispuestos a asumirlo es la razón de ser del Estado.”
Félix de Jesús


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Santos Mercado







“En México no hay partidos ni legisladores de derecha, todos son de izquierda y por eso, todos están empeñados en despojarle al ciudadano y cobrarle hasta por las ventanas que tiene en su casa.”


En las discusiones sobre reforma fiscal se puede ver el cobre, es decir, la verdadera ideología del presidente, gobernador, diputado, senador o comentarista de la calle. Allí se puede saber si es de izquierda o de derecha.

 Lo fiscal se refiere a los dineros que el gobierno extrae del sector privado para que los administre la burocracia gubernamental, llámese Estado.

 Es necesario comprender la naturaleza de la burocracia gubernamental, según se haya configurado un estado prosocialista o uno precapitalista.

 La naturaleza de la burocracia gubernamental mexicana obedece al carácter preponderantemente socialista del Estado formado desde la tristemente célebre Revolución Mexicana de 1910.

 Se formó un Estado izquierdista que naturalmente necesita instituciones para mantener el control de la sociedad en todos los renglones políticos, económicos y sociales: Consecuentemente, nunca está satisfecho con los recursos que recibe. Necesita un cuerpo burocrático para manejar el petróleo, otro para administrar la educación, otro más para manejar la salud del pueblo, las carreteras, el correo, los aeropuertos, el deporte, las aduanas, la pobreza, la juventud, etc. Genera una burocracia enorme, pesada y costosa que crece, sin cesar, como bola de nieve. Desde siempre justifica su hambre de recursos con el cuento de que dará bienestar y felicidad al pueblo, como en los viejos tiempos de Benito Mussolini. Jamás han dicho “ya tengo suficiente, ya no quiero más dinero”, al contrario siempre dice que no le alcanza, que necesita más y más y más.

 Hay que reconocer que esa burocracia tiene vida propia y ha desarrollado un gran colmillo. Ha aprendido a defenderse de los gobiernos más recientes, no dejando que le hieran ni con el pétalo de una rosa. Reclaman no solo dinero sino también poder político, diputaciones, senadurías, gobernaturas, etc.

 Sabedores que el pueblo se resistía a darle más recursos, buscó la forma de convencer a los ciudadanos para hacerse dueña absoluta de los pozos petroleros y decretó el derecho a ser la única que podría elaborar gasolinas y otros productos derivados del petróleo, electricidad, educación, etc. Como bandidos desalmados han extraído petróleo para exportarlo sin darle valor agregado y recibir de manera inmediata dólares y más dólares.

 Dueña de impuestos y del petróleo ¿quedaron satisfechos? En absoluto, querían más. Por eso la burocracia gubernamental se dio el derecho de pedir dinero prestado a las naciones extranjeras tal como se hizo hace 150 años con el “México independiente”. A la hora de pagar piden prestado más dinero; una parte la usan para pagar y otra para gastar más. Firman contratos para que se paguen dentro de 30 años, cuando ellos ya no vivan en este mundo, “que se hagan bolas las nuevas generaciones”.

 Ni los impuestos, ni el petróleo ni la deuda pública satisficieron la sed de dinero de los burócratas comunistas del gobierno. ¿De dónde sacarían más recursos? La solución se la daría John Maynard Keynes, un santo adorado en las mejores escuelas de economía de México, incluido el ITAM. En efecto, Keynes les recomendaba que prendieran la maquinita de hacer billetes para fabricar dinero. Sólo los desastres monetarios y financieros causados por esta ingrata idea fueron capaces de revelar que se trataba de una pésima receta, aunque todavía muchos no la entienden y dicen que no hay que preocuparse demasiado por la inflación.

 En resumen se puede demostrar que el gobierno ha dispuesto cada vez de más recursos y que los resultados a la vista se reflejan en una burocracia enorme, que tiende a asfixiar a la economía. ¿Tanto gasto público ha logrado sacar de la extrema pobreza a 40 millones de gentes?, en absoluto. Si en México no fuera tan grande el aparato burocrático es muy probable que el número de gentes en extrema pobreza sería de menos de dos millones de personas.

 Una burocracia gubernamental como la mexicana, de más de seis millones de gentes, es para acabar con cualquier buen proyecto, son como un gran ejército contra el neoliberalismo. Por supuesto que el país avanza, pero no se debe a lo que gasta el gobierno sino a los impulsos naturales de miles y millones de ciudadanos productivos, que se mueven a pesar del estorbo que significa el gobierno.

Cualquiera que tenga la idea de que el país avanza si el gobierno logra tener más recursos está en un completo error. En Corea del Norte, el gobierno administra el 100% del Producto Interno Bruto y están en la miseria. Los mismo pasaba en la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS) y el resultado es que se desplomó ese país en un solo día, hoy ya no existen. En cambio, aquellas economías donde el gobierno no extrae tantos recursos de su población, están más prósperos (Hong-Kong, Irlanda, Singapur, Suiza). Si lográramos aprender de las experiencias de otros, tendríamos que comprender que mientras menos recursos administre un gobierno, es mejor. De hecho, el crecimiento óptimo de un país se logra cuando el gasto de gobierno es el mínimo y suficiente para mantener una institución fuerte, capaz de proteger el buen funcionamiento del mercado

Naturalmente, los socialistas, izquierdistas y fascistas proponen que el gobierno invente nuevos impuestos (como el CETU), e incremente los impuestos que ya existen (IVA, ISR, predial, ISAN, etc.) y persiga como si fueran delincuentes a los ciudadanos para que todos paguen. Su idea es que el aparato de gobierno siga creciendo, hasta abarcar a toda la población. Pero esa es la mejor receta para destruir al país.

Los neoliberales proponen lo contrario: que se respete el bolsillo de los ciudadanos. No más impuestos y de ser posible abolir muchos de ellos. Consideran que si el Estado mexicano abrazara la filosofía precapitalista, no necesitaría ni el diez por ciento de lo que actualmente recibe.

Claro que los burócratas del Estado odian la propuesta neoliberal, “de qué vamos a vivir si nadie paga impuestos”. No tienen luz para comprender, por ejemplo, que el dinero es mejor gastado cuando lo gasta el dueño que cuando se le entrega al burócrata. Lejos están de entender que a las empresas NUNCA hay que cobrarle impuestos pues el efecto multiplicativo de sus inversiones a favor de la gente es muy superior al que decide un político del Estado.

Ciertamente la propuesta neoliberal tiene que expresar el objetivo de largo plazo (abolir los impuestos) y los de corto plazo, es decir, de lo que es posible hacer en este momento.

Los neoliberales más que preocuparse por los ingresos del Estado, se preocupan por los egresos, es decir, por lo que gasta el gobierno.

Veamos algunas propuestas neoliberales para el corto plazo. Para lo que se puede hacer ahora mismo:

  1. No inventar nuevos impuestos.
  2. No incrementar ningún impuesto.
  3. No perseguir como delincuentes a quien no paga impuestos.
  4. No incrementar el tamaño del gobierno.
  5. Eliminar paulatinamente todos aquellos programas de gobierno que no producen pero consumen una cantidad enorme de recursos.
  6. Eliminar aquellas dependencias del gobierno cuyas funciones las puede hacer mejor el sector privado.
  7. Eliminar el derecho del Estado para contraer deuda pública interna o externa.
  8. Eliminar el derecho del Estado de usar la máquina de hacer billetes (señoreaje)
  9. Eliminar aquellas Secretarías de Estado cuyas funciones pueden ser mejor realizadas por el sector privado
  10. Usar los impuestos para pagar todas las deudas del Estado.
  11. Eliminar los subsidios al campo.
  12. Eliminar los subsidios a las escuelas y universidades públicas.
  13. Eliminar los subsidios a los programas sociales.

Estas son o deberían ser algunas propuestas de los neoliberales o de los partidos de derecha de México.

Ya se sabe que ningún partido o legislador ha propuesto siquiera alguno de estos puntos y la razón es que en México no hay partidos ni legisladores de derecha, todos son de izquierda y por eso, todos están empeñados en despojarle al ciudadano y cobrarle hasta por las ventanas que tiene en su casa, como en los viejos tiempos de Santana. Mala suerte para México.

Sé que es mucho pedir que el Estado abrace una política fiscal neoliberal pues antes tendría que cambiar su naturaleza, su filosofía para admitir que cualquier política fiscal que estorbe el funcionamiento de los mercados produce pobreza, atraso y marginación. México está en manos del Congreso, de sus legisladores diputados y senadores y éstos solo mamaron la educación comunista de las escuelas públicas mexicanas. Así que sólo hay negros nubarrones en el futuro inmediato de México.

• Reforma fiscal

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