JUEVES, 20 DE SEPTIEMBRE DE 2007
Perdemos los mexicanos

El PIB en todo 2019 se contrajo -0.1%. Dado que la política económica de este gobierno no cambiará, ¿cuál es su pronóstico para 2020?
<0%
Entre 0% y 1%
>1%



El punto sobre la i
“El efecto natural del comercio es el de llevar a la paz. Dos naciones que comercian entre sí se hacen recíprocamente dependientes.”
Juan Pablo Viscardo y Guzmán


Más artículos...
Manuel Suárez Mier
• Venenosa propaganda en Chile

Arturo Damm
• IED, de mal en peor

Luis Pazos
• Escasez de medicinas en hospitales públicos

Arturo Damm
• El PIB: monto y composición

Ricardo Valenzuela
• El nuevo bufón de América Latina

Arturo Damm
• PIB, cifra definitiva

Isaac Katz
• Viejos pobres (II)


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Sergio Sarmiento







“Lo que más irrita es que los políticos se las den de santos y pronuncien discursos en que afirman que todo lo hacen para beneficio de la sociedad sólo para después aplaudirse unos a otros en hipócrita satisfacción”


Al final quedó claro que la decisión había sido tomada de antemano. Los senadores aceptaron una reunión el 11 de septiembre con directivos y colaboradores y trabajadores de la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión, pero inmediatamente después de escucharlos procedieron a votar la iniciativa de reforma electoral sin ningún cambio.

 

Había entre los senadores un ánimo revanchista. Al IFE lo descabezaron para satisfacer la sed de venganza de Andrés Manuel López Obrador y los perredistas por su derrota electoral del 2006. Al Tribunal Electoral, no se le tocó, quizá porque su presidenta, María del Carmen Alanís, ofreció declaraciones en defensa de la iniciativa. A las empresas de radio y televisión se les castigó, por una serie de viejos e imaginarios agravios, confiscándoles sin indemnización el 30 por ciento de su tiempo comercial en tiempos de campaña.

 

La iniciativa se convirtió en dictamen el 11 de septiembre y el 12 se aprobó al vapor en pleno del Senado. El mismo día se sometió a la Cámara de Diputados y el 13 se aprobó, sin una coma de cambio, en comisiones. Los diputados se negaron a darle derecho de audiencia a la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión. El dictamen se aprobó al vapor en lo general el mismo 14 en el pleno de la Cámara.

 

Así tenían que ser las cosas. El PAN había aceptado previamente la exigencia del PRI de que se aprobara esta reforma electoral porque sólo así los priístas permitirían la reforma fiscal que tan desesperadamente ha estado buscando el presidente Felipe Calderón.

 

En el acuerdo de los políticos, sin embargo, los ciudadanos terminamos perdiendo. Perdemos, porque la destitución de los consejeros del IFE lanza una pésima señal a cualquier autoridad electoral del futuro en el sentido de que debe someterse a los partidos políticos. Perdemos, porque la nueva ley electoral promueve la “espotización” de la discusión política y limita las posibilidades de expresión de personas y grupos que no pertenecen a los partidos políticos. Perdemos, porque se pierde el rumbo de la democracia ciudadana que estábamos construyendo y se fortalece el monopolio sobre la vida pública que se reparten los tres principales partidos políticos.

 

Perdemos, porque los partidos tendrán más dinero de los ciudadanos para gastar a discreción y sin transparencia. Perdemos, porque los espacios de los medios se llenarán todavía más de anuncios de los políticos que en nada ayudan a la sociedad. Perdemos, porque la ley fiscal que se está aprobando como parte del acuerdo entre los principales grupos políticos es negativa para el país, dado que aumenta los impuestos a quienes ya pagan y complica el sistema fiscal.

 

Nada se puede hacer. Las reglas del juego las hacen los políticos, quienes ejercen el único y verdadero poder en el país. La voz de la sociedad pesa poco. Los políticos sólo actúan en aquello que beneficia a la clase política.

 

Quizá no haya que culparlos. Todos los grupos se mueven en función de sus intereses. Las televisoras y las radiodifusoras lo hacen también, por supuesto. Pero quizá lo que más irrita es que los políticos se las den de santos y pronuncien discursos en que afirman que todo lo hacen para beneficio de la sociedad sólo para después aplaudirse unos a otros en hipócrita satisfacción. Cierran los ojos ante el hecho, que manifiestan todas las encuestas, de que la sociedad los desprecia cada vez más.

• Reforma electoral

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus