LUNES, 29 DE OCTUBRE DE 2007
Los viejos vicios que rodean al presupuesto

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“Todo gobierno, por supuesto, va contra la Libertad.”
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“El presidente Calderón cada semana anuncia un nuevo subsidio y/o transferencia ó la creación de algún nuevo elefante blanco. Cuidado, cuidado con esto, no se trata de ser alarmista, pero se está gastando como si se tuviera dinero de sobra. A ver si “administrando la abundancia” no caemos nuevamente en la maldición del petróleo.”


En una entrevista realizada la semana pasada, la subsecretaria de Industria y Comercio, Rocío Ruiz Chávez, declaró que la Secretaría de Economía dispondrá de 20 millones para apoyar a industriales que procesan trigo, maíz, pasta de soya, alimentos balanceados, insumos para tortilla, bolillo, derivados de leche, entre otros. Asimismo expresó que también apoyarán a productores de azúcar, frijol, maíz y leche en polvo en virtud de que en el 2008 se aproxima la apertura de estos mercados en el marco del Tratado de Libre Comercio. “En vez de 20, quisiéramos disponer 200 millones,” aseveró la subsecretaria.

 

La anterior declaración de la funcionaria es sólo una pequeña muestra de la tragedia, de los viejos vicios que sobre el presupuesto aquejan a México. Sí, justo en el momento en que senadores y diputados se disponen a aprobar el presupuesto (ingresos y egresos del gobierno), es que aparecen toda clase buscadores de rentas (empresas, cabilderos que buscan “ayudas,” “protección” del gobierno para obtener ganancias por encima del mercado, claro, siempre a costa del consumidor y del contribuyente). Toda una pasarela desfila ante el Congreso, desde gobernadores hasta presidentes municipales, pasando también por líderes de partidos políticos, organizaciones no gubernamentales, rectores de universidades públicas, líderes sindicales así como distintos representantes y cabilderos del gremio empresarial, todos, todos buscando tomar parte de la cobija presupuestal. Sí, amigo lector, verdaderos buscadores de rentas a la caza de los pesos que usted y yo le pagamos en impuestos al gobierno.

 

Peor aún, entre las mismas dependencias federales existen incentivos perversos para cada vez pedir más dinero del Erario, siempre pretextando que no se alcanzan las metas programadas por falta de presupuesto.

 

No, verdaderamente estas “costumbres” mexicanas, además de enfermizas y que explican el por qué de nuestro subdesarrollo, son un verdadero peligro para la salud de las finanzas públicas.

 

Es necesario fortalecer aún más a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, pero aún más, es necesario cambiar los incentivos perversos con que la burocracia mexicana maneja el presupuesto, y por supuesto, los criterios con que el Congreso lo autoriza.

 

En naciones desarrolladas, de entrada la burocracia debe rendir cuentas de manera estricta, pero mejor aún, cuentan con presupuestos multianuales que se monitorean de manera exhaustiva para ver si los distintos programas de política pública están cumpliendo con su cometido. Eso vuelve al presupuesto un proceso fundamentalmente técnico y no de jaloneos, caprichos e intereses de los partidos políticos como sucede en México. Es decir, hay un rigor metodológico de costo-beneficio que revisa si hay divergencia entre las metas programadas y las metas alcanzadas por parte de las dependencias del gobierno. A los funcionarios se les premia si hacen más con menos y se les castiga si se comprueba que han dilapidado los recursos de los contribuyentes. A los programas que no cumplen con las metas planeadas simplemente se les cancela.

 

¿Y en México qué pasa? Lo contrario. Además de lo arriba escrito, en México las dependencias del gobierno aún dejan mucho que desear, a pesar de los avances que ha representado el IFAI (a nivel de los estados, la información del quehacer de la burocracia es un desastre). Pero en donde verdaderamente hay toda una práctica primitiva es en el ejercicio presupuestal.

 

Desde discrecionalidad para licitar obra pública hasta falta de incentivos para gastar bien, son los factores que predominan en el presupuesto que ejerce la burocracia mexicana. Una burocracia que de por sí es obesa, pero que además no tiene incentivos para ahorrar dinero. En México peyorativamente se señala, se critica a las dependencias del gobierno que no ejercen todo su presupuesto. “Tienen sub-ejercicios fiscales” acusan los gastalones a quien decide usar racionalmente el dinero de los contribuyentes. Peor aún, a quien ahorra, lejos de premiársele (no con mayor presupuesto a su dependencia, pero sí con bonos de productividad) se le “castiga” con menores recursos el siguiente año. Así, los burócratas no tienen incentivos para ahorrar, sino para gastar y gastar mal. No, definitivo, eso debe cambiar. A las dependencias se les debe exigir hacer más con menos y cuando cumplan, premiar a sus burócratas. Lo contrario, a quien no cumpla con las metas planeadas, es decir, teniendo más, logrando menos, ó se le baja el salario, ó de plano se le despide.

 

Es urgente una reingeniería al gobierno mexicano. Primero, hay que achicarlo, es muy obeso. Un buen ejemplo sería que el gobierno federal diera el ejemplo a los otros niveles de gobierno. Segundo, además de ponerle escudos contra los buscadores de rentas, es necesario crear los incentivos adecuados para que la burocracia ejerza el presupuesto de manera transparente, responsable y productiva.

 

Con la reciente minireforma fiscal, uno de los puntos positivos es el comenzar a diseñar el andamiaje que permita ejercer el presupuesto multianualmente con criterio costo-beneficio. Para ello hay que reformar algunos artículos. Ojalá el gobierno se ponga las pilas y cumpla con esta buena disposición. Hasta el momento no parece ser esa la actitud del gobierno. El presidente Calderón cada semana anuncia un nuevo subsidio y/o transferencia ó la creación de algún nuevo elefante blanco. Cuidado, cuidado con esto, no se trata de ser alarmista, pero se está gastando como si se tuviera dinero de sobra. A ver si “administrando la abundancia” no caemos nuevamente en la maldición del petróleo.

 

Más dinero a la investigación

 

Sí, tal como he expresado en este espacio, el gobierno sigue privilegiando a la burocracia académica. Para variar, la semana el Presidente Calderón anunció un nuevo paquete presupuestal para los investigadores burócratas. En cuanto hizo el anuncio Calderón, salió uno de esos investigadores privilegiados por la dádiva gubernamental a decir, que eso no era suficiente, que la “ciencia” necesita de 3 mil a 5 mil millones más. ¿Cómo ve amigo lector? También hay buscadores de rentas en la investigación y obvio, la conducta subsidiaria calderonista los ha reanimado. Como siempre “necesito más dinero para cumplir mis metas”. Vaya cinismo.

• Buscadores de rentas

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