JUEVES, 22 DE NOVIEMBRE DE 2007
Presupuesto, ¿cuánto más? (II)

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


Más artículos...
Santos Mercado
• Después de la pandemia, a resolver la crisis económica

Manuel Suárez Mier
• Liderazgos fallidos

Arturo Damm
• Domingo, día clave

Fernando Amerlinck
• Hernán Cortés, el padre de la patria

Luis Pazos
• AMLO, ¿suicidio político?

Arturo Damm
• Lo ha dicho Negrete

Ricardo Valenzuela
• ¿Cómo llegó Marx a EU… y a México? (II)


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Arturo Damm







“El objetivo no debe ser que el sector público gaste mejor, sino que gaste menos, siendo que un mejor gasto puede ser la justificación para que termine gastando más, lo cual daría como resultado que usted y yo gastemos menos.”


Para los gubernamentólatras, en general, y los presupuestívoros, en particular, el que el sector público gaste cada vez más resulta una buena noticia, razón por la cual han de estar contentos, ya que, año tras año, en lo que va del siglo XXI, el sector público ha gastado cada vez más: 8.9 por ciento en 2001; 1.7 en 2002; 0.1 en 2003; 3.4 en 2004; 7.0 en 2005; 4.2 en 2006; 11.7 en 2007 y 9.8 por ciento en 2008 (todo ello en términos reales, es decir, ya descontada la inflación), sin olvidar que en 2001 el presupuesto del sector público equivalió al 22.8 por ciento del PIB, siendo que el año entrante equivaldrá al 25.6. Todo ello, insisto, tendrá contentos a gubernamentólatras y presupuestívoros, teniendo cada uno de ellos una razón adicional para el contento: la tendencia que el gasto del sector público mostró en 2007 y mostrará en 2008.

 

Durante la administración foxista el presupuesto del sector público registró una tasa de crecimiento promedio anual del 4.2 por ciento, habiendo sido el mayor aumento el del 2001 (8.1 por ciento) y el menor el del 2003 (0.1). En los dos primeros años de la administración de Calderón el crecimiento promedio anual del presupuesto del sector público será del 10.8 por ciento, 11.7 en 2007 y 9.8 en 2008, 156 por ciento mayor que el registrado en el sexenio de Fox.

 

¿Y qué sucede si comparamos los dos primeros años de cada administración? En 2001 y 2002 el presupuesto del sector público creció a una tasa promedio de 5.3 por ciento. En 2007 y 2008 lo habrá hecho al 10.8, 104 por ciento más. De mantenerse esta tendencia, en 2012, último año de la administración calderonista, el presupuesto del sector público será 85 por ciento mayor que el del 2006, algo que mantendrá contentos a gubernamentólatras y presupuestívoros, a no ser que piensen que ese aumento no es suficiente y que, por lo tanto, el presupuesto del sector público debe aumentar más, mucho más, pretensión ante la cual debemos preguntar ¿cuánto más? ¿Hasta dónde debe llegar el presupuesto del sector público o, lo que es lo mismo, hasta dónde debe llegar el sector público que, dicho sea de paso, ya está metido hasta la cocina? ¿Qué ámbito de la vida – económico, educativo, religioso, cultural, deportivo, etc. -, no ha sido invadido por el sector público, con acciones que van desde las recaudatorias hasta las regulatorias?

 

El año entrante el sector público dispondrá de 25.6 por ciento del ingreso generado por los mexicanos, de tal manera que uno de cada cuatro pesos gastado será gastado por el sector público, lo cual me lleva a la siguiente pregunta: peso sobre peso, ¿quién gasta mejor, el sector público o el sector privado? Vimos, en la primera entrega de esta serie, que si el presupuesto del sector público se repartiera igualitariamente entre todos los mexicanos, ello supondría un aumento, en la cantidad de dinero disponible por mexicano, del 56 por ciento, ante lo cual vuelvo a preguntar: ¿quién gastaría mejor esos recursos, el funcionario público o el ciudadano?

 

Gastar mejor, eso es lo que pretende hacer el sector público a partir del año entrante, ya que, según nos informa la Secretaria de Hacienda, el Presupuesto de Egresos de la Federación 2008 “incorpora elementos para ir orientando el gasto según sus resultados concretos, con el objeto de mejorar el impacto y la calidad de los proyectos y programas de la Administración Pública Federal, así como la rendición de cuentas y transparencia”, todo lo cual, como intención, está muy bien, faltando por ver si en la práctica funcionará. ¿Puede seguírsele la pista a un presupuesto de 2 billones 560 mil millones de pesos, destinado a miles de partidas presupuestarias? Con tal cantidad de dinero, y tal cantidad de programas, ¿se puede evaluar la honestidad y eficiencia del gasto del sector público?


No debemos olvidar, en contra de la opinión de los gubernamentólatras y presupuestívoros, que el objetivo no debe ser que el sector público gaste mejor, sino que gaste menos, siendo que un mejor gasto puede ser la justificación para que termine gastando más, lo cual daría como resultado que usted y yo gastemos menos. Y peso sobre peso, ¿quién cree usted que gaste mejor?

• Reforma fiscal

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus