Pesos y contrapesos
Ene 17, 2008
Arturo Damm

De la libertad de expresión

No es lo mismo prohibir que te expreses en cualquier medio, a que te expreses en "éste" medio.

El caso Aristegui es un buen pretexto para reflexionar en torno a la libertad de expresión, en particular la libertad de expresión de quienes trabajamos en los medios, ya sea informando, ya formando opinión.

 

¿Debe respetarse la libertad de expresión de los periodistas? Sí, respuesta después de la cual debemos preguntar lo siguiente: ¿en qué consiste esa libertad? En el derecho del periodista de expresar lo que considera debe expresarse, con dos límites: la verdad y sus principios.

 

Dicho lo anterior, conviene preguntar lo siguiente: el derecho del periodista de expresar lo que considera debe expresarse, ¿implica también el derecho de expresarlo en cualquier medio de comunicación? Para responder correctamente consideremos el siguiente ejemplo.

 

Supongamos, uno, que soy dueño de un periódico y que, por principio, en defensa de la libertad del consumidor de comprar lo que le dé la gana, independientemente de dónde se haya producido la mercancía, estoy a favor del libre comercio. Supongamos, dos, que uno de los columnistas, por considerar que el gobierno debe proteger a los productores nacionales de la competencia que traen consigo las importaciones, está en contra del libre comercio y a favor del proteccionismo. Supongamos, tres, que el gobierno está negociando, con el gobierno de otro país, un tratado de libre comercio que traerá como consecuencia la eliminación de buena parte de las medidas proteccionistas hasta ahora practicadas. Supongamos, cuatro, que el mentado columnista usa su espacio para criticar el tratado de libre comercio y la que sería su consecuencia: un comercio más libre entre las personas de los dos países. Supongamos, para terminar, que yo, dueño del periódico, rescindo el contrato del columnista por considerar que lo que escribe (el proteccionismo es mejor que el libre comercio) no es verdad, y que es contrario a uno de mis principios (la libertad de consumo).

 

La rescisión de su contrato, ¿implica la violación de su derecho a la libre expresión? Para responder correctamente preguntemos lo siguiente. ¿Qué es lo que la rescisión del contrato le impide al columnista: expresarse, sin más, o expresarse en mi periódico? Lo segundo, pero no lo primero. Y si alguien me prohibiera, en defensa de la libertad de expresión del columnista, despedirlo, ¿no estaría atentando en contra de mi libertad de expresión? El derecho de propiedad que tengo sobre mi periódico, ¿no implica el derecho de despedir a quien falte a la verdad o a quien no comulgue con mis principios que, ¡obviamente!, definen la línea editorial?

 

Lo anterior viene a cuento porque, a partir del caso Aristegui, no ha faltado quien proponga reglas del juego para evitar que se limite, o elimine, la libertad de expresión de los periodistas, sobre todo por medio de la rescisión de sus contratos, lo cual terminaría limitando o eliminando la libertad, y por ello mismo la propiedad, de los dueños de los medios. En el extremo los obligaría a contratar, sin posibilidad de despido, a cualquiera que tuviera, o creyera tener, algo que decir.

 

Para terminar insisto: no es lo mismo prohibir que te expreses en cualquier medio, a que te expreses en éste medio.



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Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

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