JUEVES, 7 DE FEBRERO DE 2008
Zavaleta y el diálogo

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“La conciliación de diferencias es algo que poco le interesa al grupo radical del PRD. Por eso cuando la presidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, la perredista Ruth Zavaleta, se reunió con el nuevo secretario de gobernación, Juan Camilo Mouriño, el ex candidato presidencial la cuestionó de inmediato. Sólo que no fue una crítica honesta a su comportamiento o a sus decisiones sino un verdadero insulto a su persona por el hecho de ser mujer.”


La política es el arte de conciliar diferencias. Todos los seres humanos somos distintos y tenemos ideas diferentes. Sin embargo, cuando vivimos en sociedad debemos tomar decisiones colectivas para beneficio de la comunidad. Para eso sirve la política; para eso tenemos diálogos y negociaciones. De otra manera se vuelve imposible tomar decisiones de manera conjunta.

 

La conciliación de diferencias, sin embargo, es algo que poco le interesa al grupo radical del PRD. Por eso cuando la presidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, la perredista Ruth Zavaleta, se reunió con el nuevo secretario de gobernación, Juan Camilo Mouriño, el ex candidato presidencial la cuestionó de inmediato. Sólo que no fue una crítica honesta a su comportamiento o a sus decisiones sino un verdadero insulto a su persona por el hecho de ser mujer. Según Andrés Manuel López Obrador, Mouriño anda de “afanosito, agarrándole la pierna a quien se deja, políticamente hablando”.

 

César Yáñez, el vocero de López Obrador, señaló posteriormente que el ex candidato nunca se quiso referir a Zavaleta en su afirmación y añadió que López Obrador siempre ha sido respetuoso con las mujeres. Quizá. Pero el hecho es que el comentario lo hizo directamente Andrés Manuel cuando se le preguntó su opinión sobre la reunión entre Mouriño y Zavaleta. Es muy difícil argumentar que no se estaba refiriendo a la presidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados.

 

La falta de respeto de López Obrador no sólo hacia una mujer sino hacia una correligionaria no debe sorprender. El ex candidato siempre se ha vanagloriado de burlarse de sus rivales políticos, a los cuales ha aplicado una serie de calificativos que van desde “chachalacas” hasta “peleles”. Tampoco es ésta la primera vez que un miembro del grupo radical del PRD hace una descalificación sexista contra Zavaleta. Gerardo Fernández Noroña afirmó el año pasado, por ejemplo, que ella había “aflojado el cuerpo” ante el gobierno de Felipe Calderón.

 

Pero ése no debería ser el problema. Toda la gente tiene derecho a ser tan vulgar o retrógrada como pueda o como quiera. El problema radica en el rechazo al diálogo y a la negociación. Son muchos los temas urgentes para el país que exigen de una confrontación de ideas pero también del logro de acuerdos políticos. No en todos los temas habrá unanimidad. Pero lo que no podemos hacer es quedarnos cruzados de brazos durante los cinco años que faltan del actual sexenio simplemente porque un grupo sigue haciendo berrinches por haber perdido la elección del 2006.

 

Afortunadamente el grupo que se cierra a todo tipo de negociación, que es el mismo que ha hecho desplantes de sexismo en sus ataques contra Ruth Zavaleta, es relativamente pequeño. Muchos perredistas han participado en las negociaciones de reformas legislativas junto con los priistas y los panistas. Quizá sean muchas las diferencias entre quienes participan en estas negociaciones. Ése no es el problema. La dificultad surge cuando no hay diálogo.

• PRD

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