Jaque Mate
Feb 14, 2008
Sergio Sarmiento

Nuevos consejeros

La credibilidad de las instituciones no puede lograrse destituyendo a quienes no han hecho más que hacer su trabajo de conformidad con la ley, especialmente cuando hay un grupo que no aceptará más resultado que su victoria.

Al final los partidos políticos lograron la designación de los nuevos consejeros del IFE, no en el plazo establecido por la propia enmienda constitucional impulsada por ellos, y que venció el 13 de diciembre de 2007, pero por lo menos en el segundo plazo que se impusieron ellos mismos este 7 de febrero de 2008.

 

El nuevo presidente del IFE es Leonardo Valdés, un hombre surgido del Partido Mexicano de los Trabajadores y colaborador de Heberto Castillo. Valdés fue posteriormente consejero del Instituto Electoral del Distrito Federal donde se desempeñó con distinción. Los otros dos nuevos consejeros son Benito Nacif, profesor del CIDE, el Centro de Investigación y Docencia Económicas, uno de los especialistas más respetados en materia electoral en nuestro país, y Marco Antonio Baños, quien ha colaborado con el IFE en distintos cargos desde su fundación.

 

Hasta donde podemos saber, el PRD impulsó la designación de Valdés, con lo cual logró imponer la presidencia del IFE como había pretendido. El PAN propuso a Nacif y el PRI a Baños. En las votaciones, el respaldo para los tres nuevos consejeros fue muy amplio. Pero se registraron medio centenar de votos en contra, en buena medida de simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador, aunque la mayoría de los perredistas sí aprobaron las designaciones.

 

Andrés Manuel López Obrador, sin embargo, ha decidido curarse en salud desde un principio, como lo hizo con los consejeros designados en el 2003 sin el respaldo del PRD. Así, entrevistado el mismo día del voto del Congreso, el 7 de febrero, declaró: “No me generan confianza. Es la misma gente dependiendo (sic) del PRI y del PAN…. Ésa es mi opinión.” De poco sirvió que el propio presidente del IFE haya sido una propuesta de su partido. A López Obrador le ha servido demasiado bien la estrategia de cuestionar la honestidad de cualquier árbitro para después criticar con más facilidad el resultado de las elecciones que le son desfavorables.

 

Sigo pensando, como lo he señalado en varias ocasiones, que los diputados y senadores cometieron un grave error al descabezar al IFE simplemente para quedar bien con López Obrador, quien como vemos ni siquiera ha agradecido ese gesto. Pero cuando menos, los nuevos consejeros parecen ser hombres razonables y con experiencia. De Valdés y de Nacif, a quienes conozco personalmente, tengo la mejor opinión. A Baños no lo conozco, pero estoy dispuesto a darle el beneficio de la duda y entiendo que tiene una larga experiencia en materia electoral.

 

De nada habrá servido todo el esfuerzo, sin embargo, si López Obrador y su grupo de incondicionales continúan cuestionando la honradez de cualquier consejero electoral. La credibilidad de las instituciones no puede lograrse destituyendo a quienes no han hecho más que hacer su trabajo de conformidad con la ley, especialmente cuando hay un grupo que no aceptará más resultado que su victoria. Esperemos que no empecemos a escuchar dentro de poco exigencias para la destitución de los nuevos consejeros porque sus decisiones no han favorecido al PRD o más particularmente al grupo de López Obrador.



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El punto sobre la i

Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

Miguel Ángel Boggiano
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