JUEVES, 17 DE ABRIL DE 2008
Los empresarios y el mercado

¿Se debe utilizar una parte de las reservas del Banco de México para financiar la reconstrucción?
No
No sé



“Existe una tiranía en el vientre de cada utopía.”
Bertrand de Jouvenel

Samuel Gregg









“No es suficiente que los empresarios apoyen el intercambio comercial, los líderes empresariales tienen que apoyar la libre empresa y la libre competencia, de lo contrario se tornarán en cabilderos, cuyo éxito depende de decisiones políticas, sin que sus empresas aporten verdaderos beneficios a los consumidores.”


Grand Rapids, Michigan (AIPE)- “La gente en el mismo negocio pocas veces se reúne para pasarlo bien y divertirse sin que la conversación termine en una conspiración contra el público o en alguna estratagema para aumentar los precios”.  A muchos les sorprende que el autor de esta cita no es Marx ni otro socialista, sino del libro “La riqueza de las naciones”, escrito en 1776 por el apóstol del libre mercado en el siglo XVIII, Adam Smith.

 

Smith mantiene que contrario a lo que a menudo leemos en la prensa, oímos desde el púlpito o aprendemos en la escuela a muchos líderes empresariales no les entusiasman los mercados libres. Prueba de ello es la “asistencia corporativa”, expresión que describe los programas gubernamentales que logran cabilderos y ciertos grupos empresariales para beneficiar a su industria, a menudo a través de subsidios, proteccionismo y exoneraciones de impuestos.

 

Uno de los peores son los subsidios agrícolas, que bajo la excusa de la seguridad nacional o la preservación de la naturaleza, se asignan a dedo a las grandes empresas agrícolas tanto en Estados Unidos como en Europa. Los perjudicados son los agricultores de los países en desarrollo, quienes entonces no pueden exportar su producción.

 

Pero la oposición empresarial al mercado no termina allí. Muchos líderes empresariales, especialmente de Estados Unidos y Europa, se oponen al libre intercambio comercial, lo cual implica desregulación y eliminación de aranceles, porque no quieren confrontar la competencia de naciones emergentes que ofrecen nuevos productos de mejor calidad y a menor costo.

 

No es que todos los empresarios del mundo en desarrollo apoyen la libre iniciativa. En América Latina subsisten las corruptas relaciones de políticos con determinados grupos empresariales, quienes mantienen sus privilegiadas posiciones sobornando a burócratas.

 

La revista The Economist reportó el año pasado sobre el despegue de la “boliburguesía” en Venezuela; esa es la nueva clase empresarial venezolana, cuyo principal activo es su conexión con el gobierno de Chávez. El éxito se ha lubricado con sobornos, por lo que el Banco Mundial catalogó a Venezuela como el segundo país más corrompido en las Américas, el año pasado.

 

Según Transparencia Internacional, la corrupción es menor en los países desarrollados, pero algunos empresarios de esas naciones consiguen favores ilícitos de gobiernos locales, a través de la expropiación de viviendas y terrenos, supuestamente en beneficio público, pero que en realidad es para lograr altas ganancias en nuevas urbanizaciones, edificios o nuevas plantas industriales. Tales empresarios rehúsan entender que  proteger la propiedad privada es clave del crecimiento y la prosperidad.

 

Al mismo tiempo vemos los esfuerzos para impedir que quiebren quienes han hecho malos negocios en el mercado hipotecario, imponiendo medidas keynesianas.

 

También observamos que las escuelas universitarias de administración se concentran en contabilidad, finanzas, relaciones laborales y procedimientos, pero muy poco en libre competencia y libre iniciativa. Aunque administrar no tiene siempre que ver con asumir riesgos, sí implica planificación, control y creatividad.

 

No es suficiente que los empresarios apoyen el intercambio comercial, los líderes empresariales tienen que apoyar la libre empresa y la libre competencia, de lo contrario se tornarán en cabilderos, cuyo éxito depende de decisiones políticas, sin que sus empresas aporten verdaderos beneficios a los consumidores.     

 

___* Director de investigaciones del Acton Institute.

© www.aipenet.com

 


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