JUEVES, 8 DE MAYO DE 2008
La Palestinización de América Latina

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“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“Hoy por hoy, el compromiso moderno con el progreso no solamente requiere aceptar la superioridad de las instituciones capitalistas, la superioridad del liberalismo político y de la democracia liberal, significa además, no darle la espalda al terrorismo, en cualquier de sus vertientes, occidental o no occidental.”


El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas acaba de votar una resolución sobre la Situación de los Derechos Humanos en Palestina y otros Territorios Árabes ocupados. La misma fue presentada por Pakistán y condena al Estado de Israel por las supuestas violaciones a los derechos humanos de los palestinos. Se trata de la resolución número 16 que el Consejo aprueba en contra de Israel y, salvo por una resolución expresando “preocupación” por la situación en Myanmar y otra similar para Sudán el año pasado, es al único país específico que los miembros del Consejo han condenado.

 

El Consejo fue creado en 2006 para subsanar los errores cometidos por su antecesora, la Comisión de Derechos Humanos. Uno de los grandes problemas de la Comisión fue su evidente ensañamiento con Israel mientras violaciones cometidas por regímenes como el de China, Corea del Norte, Sudán, Irán o Cuba eran ignorados. La esperanza depositada en el nuevo Consejo se evaporó rápidamente y el vicio monotemático volvió a instalarse.

 

De esta manera, el pasado jueves seis de marzo de 2008, unos 33 países que integran el Consejo de Derechos Humanos de la ONU votaron a favor de la condena a Israel. Entre ellos estaban siete de los ocho miembros latinoamericanos: Bolivia, Brasil, Cuba, México, Nicaragua, Perú y Uruguay. El restante país, Guatemala, se abstuvo junto con el grupo de países europeos. Solamente Canadá votó en contra de la resolución. Casualmente, Canadá es el país mejor posicionado según su registro de votaciones de acuerdo con UN Watch. De los 33 países que votaron a favor de la condena, 20 son clasificados como no libres o parcialmente libres por la organización Freedom House.

 

Sin perjuicio de reconocer las posibles violaciones a los derechos humanos del pueblo palestino, las complejidades del conflicto árabe-israelí escapan al análisis de este artículo. Sin embargo, vale la pena destacar que nunca se hizo mención a los derechos humanos de los israelíes. Lo que sí está claro es que los países europeos y Canadá decidieron no condenar a Israel. Por otro lado, los países latinoamericanos, una vez más, optaron por alinearse con los países musulmanes y africanos. Y si a eso sumamos, las actuales visitas del Presidente de Irán a Venezuela, Nicaragua, y su acercamiento a Guatemala, el continente latinoamericano, salvo honrosas excepciones, se va al diablo.

 

Hoy por hoy, el compromiso moderno con el progreso no solamente requiere aceptar la superioridad de las instituciones capitalistas, la superioridad del liberalismo político y de la democracia liberal, significa además, no darle la espalda al terrorismo, en cualquier de sus vertientes, occidental o no occidental. Si tuviésemos un liderazgo con visión de largo plazo, México no hubiese votado en contra de Israel en dicha resolución; si otro fuera el cantar, México no tendría reparos en condenar a las FARC y despreocuparse por aquellos (aunque nacionales) que hallan decidido pasar su tiempo libre entre terroristas. Si otra fuera la historia, y tuviésemos un liderazgo político real, San Lázaro hubiese sido re-abierto al instante. La construcción de una verdadera democracia liberal comienza por castigar a aquellos que voluntariamente desean alterar la convivencia pacífica en sociedad.

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