LUNES, 19 DE MAYO DE 2008
Precios máximos: ¿Contra la escasez?

¿La cancelación de la construcción de la planta de Constellation Brands en Mexicali representa un punto de quiebre entre el gobierno y los empresarios?
No, habrá más proyectos
Definitivamente



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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“El control de precios no es el remedio a la escasez, sino su causa, de tal manera que exigir el primero para evitar la segunda es una tontería que, como tal, debe evitarse, sin olvidar que, hasta donde yo sé, no hay escasez de tortilla de México, existiendo solamente la probabilidad del aumento en su precio que, ante el alza en los costos de producción, sería la condición necesaria para evitar, precisamente, su escasez.”


Un grupo de legisladores, entre quienes destacan algunos del PRD, han exigido que el gobierno controle el precio del tortilla “con el fin de evitar su escasez”, exigencia que muestra la ignorancia que aqueja a dichos legisladores, quienes hablan de lo que no saben, lo cual, por decir lo menos, es una irresponsabilidad. Vamos por partes.

 

¿Cuál es la causa del probable aumento en el precio de la tortilla? El aumento en su costo de producción. ¿Y cuál es la causa del incremento en su costo de producción? El alza en el precio de la materia prima, el maíz. Primer punto a tomar en cuenta: el alza en el precio de la tortilla no es consecuencia de la voracidad de los tortilleros, dispuestos a exprimir hasta el último peso el bolsillo de los consumidores. No, dicha alza es el resultado del aumento en el costo de producción de la tortilla, un hecho real.

 

Ante la probable alza en el precio de la tortilla, ¿cuál es la petición “lógica”? Que el gobierno la impida, imponiendo un precio máximo que, ¡obviamente!, se fijaría por debajo del precio de mercado, el determinado por la relación entre oferentes y demandantes. Esa es la petición “lógica” - que el gobierno evite el mal -, ¿pero cuál sería su consecuencia? La escasez. Lo explico. Supongamos, uno, que el costo de producción del kilogramo de tortilla es siete pesos y su precio ocho pesos con cincuenta centavos, de tal manera que la utilidad suma un peso con cincuenta centavos, equivalentes al 21.4 por ciento, sin olvidar que el tortillero hace lo que hace por la ganancia que obtiene. Supongamos, dos, que por obra y gracia del aumento en el precio del maíz, el costo de producción aumenta a nueve pesos, de tal manera que, para mantener la ganancia anterior del 21.4 por ciento - ¡sin olvidar que el tortillero se dedica a la producción de tortilla por la utilidad que obtiene! -, el precio tiene que aumentar a diez pesos con treinta y dos centavos. ¿Cuál será el resultado? Que todo aquel dispuesto a pagar el nuevo precio encontrará el producto en el mercado, razón por la cual no habrá escasez. Supongamos, tres, que el gobierno, “en defensa del consumo popular y a favor del bienestar familiar”, impone un precio máximo de ocho pesos con cincuenta centavos, con severos castigos a quienes ofrezcan la tortilla a un precio mayor. ¿Cuáles serán las consecuencias? Que los tortilleros, si deciden producir en condiciones tan desfavorables, incurrirán en pérdidas de cincuenta centavos por kilogramo (nueve pesos de costo de producción menos ocho pesos con cincuenta centavos de precio), razón por la cual la producción de tortilla ya no es negocio, motivo más que suficiente para que dejen de producirla, siendo el resultado final la escasez.

 

El control de precios no es el remedio a la escasez, sino su causa, de tal manera que exigir el primero para evitar la segunda es una tontería que, como tal, debe evitarse, sin olvidar que, hasta donde yo sé, no hay escasez de tortilla de México, existiendo solamente la probabilidad del aumento en su precio que, ante el alza en los costos de producción, sería la condición necesaria para evitar, precisamente, su escasez.

 

Llegados a este punto debemos preguntarnos cuál de estos males es menor: un precio controlado con escasez del producto (muchos consumidores dispuestos a pagar el precio controlado no encuentran el producto) o producto suficiente con un precio mayor (cualquiera dispuesto a pagar el precio mayor encontrará la mercancía). ¿Cuál de los dos males es menor? Evidentemente el segundo, por una razón que he mencionado antes en estos Pesos y Contrapesos: no hay producto más caro que aquel que no se encuentra en el mercado, y la mejor manera de conseguir la desaparición del producto es por medio del control de precios, ese que los ignorantes piden a gritos.

 

• Control de precios • Inflación alimentaria

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