MIÉRCOLES, 21 DE DICIEMBRE DE 2005
De ires y venires...

Según usted, ¿cómo le está yendo a la economía mexicana?
Muy bien
Bien
Regular
Mal
Muy mal



El punto sobre la i
“¿Es que Dios quiere prevenir el mal, pero no es capaz? Entonces no es omnipotente. ¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces es malévolo. ¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De dónde surge entonces el mal? ¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios?”
Epicuro


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David Martínez-Amador







“Si seguimos la lógica de la analogía suramericana, lo que espera a México es un desgaste completo y total de la retórica modernista y de apertura.”


Los eventos que van gestándose en América Latina en las últimas semanas deben de motivarnos a la reflexión. Sobre todo, la victoria de Evo Morales en Bolivia.

 

La victoria de Morales, como sucedió en otros países, planchó a los partidos políticos tradicionales. E inauguró un nuevo polo de poder en la franja andina, atado desde el comienzo de la campaña proselitista a la adhesión sin pudores a los exabruptos de Chávez, acaso más disimulados en esa instancia por otros presidentes de orientación izquierdista, como Tabaré Vázquez en Uruguay, luego inclinados hacia ellos. Sin tanto fervor, sin embargo. Y en otras circunstancias, desde luego.

 

¿Qué ha pasado en el continente latinoamericano con los partidos políticos que en alguna medida habían entendido la necesidad de reformas económicas y de una apertura comercial? ¿Dónde perdieron el rumbo? ¿O los Estados Unidos, que, más concentrados en Irak y en sus guerras preventivas que en la región, no supieron renovar su discurso, anclado en la recuperación de la democracia y en el vano elogio de las reformas de los noventa, frustradas por la desigualdad, la pobreza, el desempleo, la inseguridad y la corrupción que provocaron las impericias de los gobiernos de turno, y del libre comercio, rechazado por un puñado de países (entre ellos, la Argentina) en la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata, con argumentos más ideológicos que económicos?

 

¿Qué para México? Estamos a merced, de un acomodamiento de fuerzas políticas, que como fila de fichas de dominó, se acomodan de manera natural. Porque si seguimos la lógica de la analogía suramericana, lo que espera a México es un desgaste completo y total de la retórica modernista y de apertura. ¿Mató el gobierno de Fox, con su mediocridad de ejecución, el sentido del progreso necesario para nuestro país?  Me parece a mí, que sí. Y el mercado electoral mexicano, ahora, quiere refrescar sus oídos, y la retórica populista, anti-estadounidense parece, nos viene bien. Es la moda, es lo que nos toca, es la ola a seguir. A falta de sólidas instituciones, nos debatimos entre el “casi casi”, el “ya merito”, y cuando éste agota, buscamos la solución en el imbecilismo ideológico.


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