JUEVES, 5 DE JUNIO DE 2008
Robar a los pobres para subsidiar a los ricos

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“Muchos políticos le aplauden al presidente Calderón la decisión de subsidiar el precio de la gasolina porque los beneficia en lo personal. No quieren darse cuenta de que estamos usando un recurso natural no renovable, el petróleo, que es propiedad de todos los mexicanos, incluyendo a los más pobres, para subsidiar el dispendio de un combustible que utilizan más quienes más tienen. El presidente está robando a los pobres para subsidiar a los ricos.”


Hace tres décadas los mexicanos nos sacamos la lotería. Con el hallazgo del yacimiento de Cantarell en la sonda de Campeche, tuvimos una oportunidad inusitada para resolver los problemas de nuestra nación. Por eso José López Portillo, en una de sus citas más malinterpretadas, dijo que teníamos que aprender a administrar la abundancia. Tenía razón: si no aprendíamos a manejar esa abundancia de recursos que Cantarell estaba proporcionando, perderíamos una oportunidad histórica. Y hasta ahora no hemos aprendido a manejar esa abundancia.

 

Cantarell ha aportado cientos de miles de millones de dólares a las arcas del gobierno mexicano a lo largo de tres décadas. Esta cantidad habría sido más que suficiente para llevar a cabo inversiones que generaran riqueza para los mexicanos. Pudimos también haberla utilizado, como lo han hecho los noruegos, para crear un fondo de pensiones que cubriera la vejez de los mexicanos de hoy y de muchas generaciones. Pero no, en lugar de invertir este dinero con inteligencia, lo hemos utilizado para subsidiar el gasto corriente del gobierno. Hemos cometido el pecado de emplear un recurso natural no renovable para cubrir los gastos de un gobierno que no ha tenido la capacidad de impulsar una reforma fiscal que le permita vivir de lo que ingresa.

 

Hoy es ya demasiado tarde. Cantarell está en declinación. Después de haber subsidiado al gobierno durante tantos años, este enorme y generoso yacimiento está arrastrando a la baja a toda la producción nacional de petróleo crudo. Llega así el momento de reflexionar sobre lo que hemos hecho. Nos hemos gastado el dinero de la lotería en estupideces. No hemos empezado todavía a usarlo para construir un mejor nivel de vida de los mexicanos. Pero el gobierno, a pesar de haber cambiado de partido, no parece dispuesto a reconocer su error.

 

El presidente Calderón ha anunciado un programa para mantener congelado el precio de los energéticos, en particular la gasolina y el diesel. El costo de este programa es enorme. Nada más en este 2008 se está calculando un subsidio de 200 mil millones de pesos. Es una cifra que sobrepasa el gasto programable total de la Secretaría de Educación Pública. Pero incluso este monto puede ser una subestimación. Hace apenas algunas semanas el secretario de hacienda, Agustín Carstens, estaba calculando que el costo total del subsidio sería de unos 100 mil millones de pesos en 2008. Pero tan solo en el primer trimestre el IEPS, el impuesto petrolero, tuvo un registro negativo de más de 54 mil millones de pesos. Entre más aumenta el precio de la gasolina, que estamos importando en crecientes cantidades para venderla con pérdidas en el país, y más baja la producción de Cantarell, más se incrementa el costo de este subsidio. No sería extraordinario que en este 2008 la factura total ascendiera a 300 mil millones de pesos.

 

Muchos políticos dicen que no importa. Le aplauden al presidente Calderón la decisión de subsidiar el precio de la gasolina porque los beneficia en lo personal. No quieren darse cuenta de que estamos usando un recurso natural no renovable, el petróleo, que es propiedad de todos los mexicanos, incluyendo a los más pobres, para subsidiar el dispendio de un combustible que utilizan más quienes más tienen. El presidente está robando a los pobres para subsidiar a los ricos. Es una de las medidas más absurdas que cualquier gobierno puede aplicar.

• Petróleo

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