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Jul 28, 2008
Ricardo Lecumberri

Manipulación cambiaria o requerimientos operativos y de deuda externa

El pasado viernes se suscitaron dos eventos (uno como consecuencia del primero) que plantean dos escenarios posibles

El pasado viernes se suscitaron dos eventos (uno como consecuencia del primero) que muy pocas personas le han puesto atención y que a mi opinión plantean dos escenarios.

 

El primero tiene que ver con la noticia de que el Gobierno Federal a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó que con el propósito de optimizar la composición de su liquidez mantenida en la Tesorería de la Federación ha decidido adquirir 8,000 millones de dólares provenientes de la Reserva Internacional de Banxico, argumentando que dicha compra de divisas tiene como propósito cubrir anticipadamente los requerimientos operativos de divisas del Gobierno Federal durante los siguientes meses. Adicionalmente, argumentaron que “Las condiciones prevalecientes en el mercado cambiario resultan propicias para tomar esta decisión ya que durante los últimos trimestres se ha observado un considerable incremento en los flujos de capital de inversión en cartera hacia México y otros países emergentes. Dichos flujos han sido generados, entre otros factores por el diferencial entre las tasas de interés domésticas y externas, originado por la importante reducción que se ha dado en las tasas de interés en Estados Unidos”.

 

A la par de esta noticia, vino la respuesta de Banxico, en la cual anunció que la Comisión de Cambios, órgano conformado por funcionarios de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y del Banco de México, sesionó ese mismo día y los miembros presentes resolvieron de manera unánime suspender hasta nuevo aviso el Mecanismo para Reducir el Ritmo de Acumulación de Reservas Internacionales, con objeto de compensar la disminución en el saldo de las reservas ocasionada por la adquisición de divisas por 8,000 millones de dólares anunciada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para cubrir anticipadamente las necesidades operativas de divisas del Gobierno Federal para los próximos meses.

 

¿Cuál es la lectura que hay que dar a estas dos acciones llevadas a cabo por el Gobierno Federal y Banxico? A primera instancia parece un poco complejo percibir la verdadera intención de estos movimientos, a lo cual manejaré dos escenarios posibles que se circunscriben en el ámbito de estas dos noticias.

 

1.- El primer escenario contempla que el Gobierno Federal simple y sencillamente está aprovechando las condiciones y la apreciación del peso a niveles no vistos desde 2003 para adquirir divisas a un precio muy barato, previendo que en el mediano plazo necesite financiar crecientes requerimientos financieros o para realizar prepagos de deuda externa sin tener que acudir al mercado de cambios. Sin embargo, ¿qué pasa con la cancelación del mecanismo de acumulación de reservas por parte de Banxico?, a lo que se desprende el segundo escenario.

 

2.- En este escenario puedo adoptar una posición crítica y argumentar que la cancelación del mecanismo de desacumulación de reservas internacionales por parte de Banxico, precedido por la compra de 8 mil mdd por parte del Gobierno Federal parecería ser una señal de “manipulación cambiaria” o querer controlar la apreciación que el tipo de cambio ha tenido en las últimas semanas. Esta aseveración se fundamenta en el historial que ha tenido Calderón respecto al llamado que le hizo a Banxico de disminuir las tasas para que la economía mexicana pudiera ser más competitiva, competitividad que de manera artificial es también incentivada por una mayor depreciación de la moneda. El problema de este tipo de medidas es que la depreciación del peso ayuda a algunos y perjudica a muchos en la economía mexicana. Los exportadores y algunos productores mexicanos están en mejor posición de ganar dinero gracias a la pérdida de valor de la divisa mexicana. Pero los consumidores, que son la enorme mayoría de los mexicanos, son afectados por las devaluaciones.

 

Una devaluación es, por definición, una disminución en el poder adquisitivo de los salarios. Cuando se devalúa una divisa, los exportadores pueden competir mejor porque sus costos locales, especialmente los de salarios, se reducen. En México, donde por ley las reducciones de sueldos están prohibidas, el gobierno ha recurrido muchas veces a la devaluación como una manera de castigar salarios, promover exportaciones y hacerse de divisas escasas.

 

Hay que aclarar lo siguiente: Las devaluaciones innecesarias son, por supuesto, un castigo inaceptable para los salarios, y lo único que conlleva este tipo de medidas como también lo fue la tentación de disminuir las tasas es iniciar una mayor actividad económica sostenida en el aire. Eso le daría popularidad inicial al gobierno en turno, pero terminaría en una crisis cuando quizá Calderón ya no esté en el poder.

 

Esperemos que el Gobierno Federal y Banxico lleven a cabo estas acciones efectivamente por adelantar los requerimientos y compromisos operativos de éste primero (lo cual sería motivo también de análisis posterior), y no por el segundo escenario aquí planteado. El tiempo y el mercado nos dirán cuales fueron las verdaderas intenciones detrás de estas acciones, sin embargo, lo que menos necesita nuestro país es regresar a los tiempos oscuros de políticas públicas irresponsables que sigan atrasando y postergando indefinidamente el avance y desarrollo que se requiere.

 



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