LUNES, 4 DE AGOSTO DE 2008
Malas noticias para el mundo

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“El gobierno es, en realidad, el peor fracaso del hombre civilizado.”
H. L. Mencken

Ricardo Lecumberri







“La semana pasada, específicamente el 29 de julio, pasará a la historia como una de las fechas más tristes del 2008 y probablemente de las últimas décadas. Esta fecha será recordada como el día en que el mundo le cerró las puertas a la oportunidad histórica y real de lograr sacar a millones de personas de la trampa de pobreza.”


La semana pasada, específicamente el 29 de julio, pasará a la historia como una de las fechas más tristes del 2008 y probablemente de las últimas décadas. Esta fecha será recordada como el día en que el mundo le cerró las puertas a la oportunidad histórica y real de lograr sacar a millones de personas de la trampa de pobreza en la que se encuentran, cancelando las oportunidades de desarrollo y prosperidad de gran parte de la humanidad.

 

Y esto será así porque ese día la Organización Mundial del Comercio, organismo internacional que supuestamente está para resolver de forma legítima los conflictos económicos internacionales, anunció oficialmente su fracaso en las negociaciones que lleva a cabo desde hace casi siete años en la conocida Ronda de Doha para alcanzar una liberalización comercial de agricultura, industria y servicios, entre otros, entre los países miembros.

 

La ronda de negociaciones de Doha, desde su reunión inicial en 2001, se caracterizó por la exigencia de los países en desarrollo para que los países desarrollados, particularmente Estados Unidos, Japón y los que componen la UE, abrieran sus economías a las exportaciones agrícolas de los primeros así como para que se eliminaran la mayor parte de los subsidios que los gobiernos de los países desarrollados otorgan a sus productores. Sin embargo, dichas negociaciones se estancaron por la negativa de los países desarrollados a desmantelar sus esquemas de protección y subsidios a sus productores agrícolas, así como por la reticencia de los países en desarrollo a abrir más sus mercados.

 

La Ronda de Doha pretendía concluir a finales de 2006 y sus negociaciones se suspendieron a finales del año pasado por el fracaso de los grandes socios comerciales (Estados Unidos, la Unión Europea, Brasil, India, Japón y Australia) en llegar a acuerdos sobre la reducción de subsidios agrícolas y aranceles industriales. Dentro de su historial, las negociaciones de la Ronda de Doha se retomaron oficialmente en enero del 2007 en Ginebra tras siete meses suspendidas, tal y como acordaron una veintena de ministros que se reunieron en la localidad suiza de Davos, con motivo del Foro Económico Mundial, y el pasado 21 julio 2008, ministros de una treintena de países se reúnen en Ginebra convocados por el director general de la OMC, Pascal Lamy, con el objetivo de salvar la Ronda de Doha.

 

En éste último intento, algunos analistas afirmaban que con elecciones próximas en Estados Unidos e India, cambios a la vista en la Comisión Europea y un creciente sentimiento proteccionista en prácticamente todos los países, no habría otra ventana de oportunidad como ésta durante los próximos años para impulsar de una vez por todas acuerdos básicos en la liberalización de productos agrícolas e industriales.

 

Previa a esta última reunión, el mismo Lamy sostuvo que las probabilidades de cerrar la Ronda este año estaban por encima del 60%. Así, en el capítulo agrícola, en el que los países latinoamericanos tenían más que ganar y en el que la liberalización mejoraría las perspectivas de crecimiento de muchos países en desarrollo, la Unión Europea aparentemente estaba dispuesta a mejorar el acceso a sus mercados y Estados Unidos a recortar sus subsidios a la producción prácticamente al nivel que solicitaba el G-20, el grupo de potencias emergentes liderado por Brasil e India. En manufacturas, los países en desarrollo parecían dispuestos a reducir sus aranceles máximos de forma significativa, y que era el objetivo de los países ricos. La pregunta es: ¿qué sucedió durante el camino de las negociaciones?

 

La respuesta simple es que el peor escenario posible se cumplió. Al final no se llegó a ningún acuerdo, lo que nos dice que:

 

1.      Prevalecieron los intereses de los gobiernos proteccionistas, evidenciando que siguen defendiendo los intereses de pequeños pero poderosos grupos en cada país.

2.      Los resultados dejan un sabor de frustración, ya que en dichas negociaciones seguramente nunca hablaron de que las ganancias de la liberalización comercial podrían ascender a unos 70,000 millones de dólares anuales, ni que cerrar la Ronda es la mejor forma de avanzar en la cooperación económica internacional, que es la única forma de luchar contra la crisis alimentaria, la inflación energética o las turbulencias financieras globales, etc.

3.      El fracaso de la Ronda de Doha es una gran pérdida en muchos aspectos. Como un comprobado reductor de pobreza, el comercio más libre tiene un potencial enorme de conseguir crecimiento y desarrollo para los países más pobres. El Informe de Libertad Económica en el Mundo del 2007 mostró que las economías relativamente abiertas tenían un PIB más de siete veces mayor, y que crecieron a una tasa ocho veces mayor que las economías menos abiertas.

4.      El fracaso de la Ronda de Doha, como instrumento de negociaciones de comercio a nivel global, también reducirá los incentivos para que los países en vías de desarrollo decidan llevar a cabo reformas liberales de las cuales se beneficiarían ellos.

5.      Se comprueba que las organizaciones internacionales, como la OMC, lejos de tener un “papel determinante en la gestión de la globalización y la cooperación económica a nivel político”, como alguna vez lo dijo su director general, Pascal Lamy, únicamente se la pasa justificando presupuestos millonarios en labores que terminan generando grandes estructuras burocráticas, corrupción y modificaciones en la libre asignación de los recursos.

  1. Los avances en materia de pobreza alrededor del mundo han sido buenos. La proporción de personas que viven con menos de US$1 al día descendió a 18.4% en 2004, lo que significa que habría una cifra estimada de 985 millones de personas en situación de pobreza extrema. En 1990, éstas sumaban 1,250 millones. Sin embargo, el fracaso de la Ronda de Doha al parecer cancela una gran oportunidad que tenía la humanidad de poder generar mayor prosperidad a cada habitante del planeta, especialmente a los más pobres.

 

En fin, por los puntos mencionados anteriormente, el 29 de julio será recordado como el día en que los políticos le dieron la espalda al progreso económico mundial. Lamentable, muy lamentable.

• Globalización / Comercio internacional

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