JUEVES, 18 DE SEPTIEMBRE DE 2008
Mercados competitivos y discriminación

¿Se debe utilizar una parte de las reservas del Banco de México para financiar la reconstrucción?
No
No sé



“Existe una tiranía en el vientre de cada utopía.”
Bertrand de Jouvenel

Gary S. Becker









“El comercio y la competencia han hecho que la desigualdad dependa más en las diferencias del aporte del capital humano que en el color de la piel, el sexo, la religión, las castas y demás fuentes de discriminación.”


Chicago (AIPE)- Un reciente y revelador reportaje del New York Times examinó el caso de los “intocables” en la India en relación a exitosas reformas económicas de ese país. Los intocables pertenecen a la clase social más baja y pobre de la India, a quienes se les había dado la espalda durante siglos. Sus miembros siempre tenían los peores trabajos y vivían en espantosas condiciones.

 

El reportaje se basa en el éxito de un intocable, Chandra Bahn Prasad, ex revolucionario maoísta. Su experiencia e interpretación de los efectos de la liberación económica comenzada en 1991 lo convirtió en firme creyente de que mercados abiertos y competitivos son la única esperanza para su casta. Aunque poco después de la independencia en 1947 las castas fueron abolidas y, especialmente, la espantosa condición de 160 millones de intocables, éstos lograron avanzar muy poco durante los siguientes 40 años de socialismo. Pero Prasad se convirtió en un liberal al ver cómo 15 años de reformas económicas aportaron oportunidades insospechadas a los intocables.

 

La teoría económica sobre discriminación apoya la experiencia de Prasad. La discriminación aumenta los costos y reduce las utilidades, colocando a quienes discriminan en posición desventajosa vis-à-vis otros patronos que maximizan sus utilidades y contratan en base a la productividad del trabajador, no su casta o raza. Lo mismo sucede en sectores que permiten el libre ingreso de nuevas empresas competidoras.

 

Esa es la razón por la que a las minorías les va mejor en nuevas industrias y en empresas pequeñas. Tanto los judíos como los negros eran, originalmente, más fácilmente aceptados por Hollywood que en  industrias establecidas, como la del acero y la banca. Y en las Grandes Ligas no aceptaban jugadores de color hasta que Jackie Robinson fue contratado por los Dodgers en 1947.

 

Cuando al comienzo del siglo XX los judíos no podían conseguir trabajo en los bancos, algunos de ellos comenzaron a fundar sus propios bancos.

 

La globalización y el crecimiento del comercio internacional añaden otra fuerza competitiva en contra de la discriminación. Como antes mencioné, los costos de producción aumentan cuando los patronos discriminan contra minorías en el empleo, lo cual da ventajas a productores extranjeros que no lo hacen y reduce la competitividad internacional de los países donde se discrimina.

 

El lento crecimiento del Sur de Estados Unidos ilustra los efectos negativos de la discriminación y nos muestra por qué las industrias del Sur operaban con desventajas con respecto a sus competidores del Norte y del Oeste del país.

 

El rápido crecimiento del intercambio comercial alrededor del mundo en las últimas décadas y la creciente inclinación hacia el libre mercado a veces aumenta --en lugar de reducir-- la desigualdad de ingresos, al menos por cierto tiempo. Sin embargo, el comercio y la competencia han hecho que la desigualdad dependa más en las diferencias del aporte del capital humano que en el color de la piel, el sexo, la religión, las castas y demás fuentes de discriminación. Esto no se suele apreciar, pero es una importante consecuencia de la globalización y del creciente intercambio comercial alrededor del mundo.

 

___* Profesor de economía de la Universidad de Chicago y Premio Nobel.

© AIPE


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