MIÉRCOLES, 22 DE OCTUBRE DE 2008
El toro por los cuernos

La decisión de López Obrador de liberar al hijo del "Chapo" Guzmán recién capturado fue...
Un acierto
Un error
No sé



El punto sobre la i
“Todo gobierno, por supuesto, va contra la Libertad.”
H.L. Menken


Más artículos...
Roberto Salinas
• Populismo en América Latina

Arturo Damm
• Narcotráfico (III)

Arturo Damm
• Narcotráfico (II)

Víctor Hugo Becerra
• México: Del Estado fallido al Estado vencido

Arturo Damm
• Narcotráfico (I)

Manuel Suárez Mier
• Estancamiento sincrónico

Arturo Damm
• Riqueza


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Roberto Salinas







“Hay que pensar en soluciones creativas, en propuestas ambiciosas. El posibilismo es una receta verdaderamente miserable. Pero esta crisis ha presentado una oportunidad sin precedente para revisar las premisas, para agarrar el toro por los cuernos...”


Es momento de agarrar al toro por los cuernos. Toda crisis es una oportunidad; y la oportunidad económica ahora, para nuestro país, es consolidar la máxima flexibilidad posible (¡deseable!), tanto para amortiguar los efectos negativos de la crisis mundial como para identificar nuevas oportunidades de captación de inversión.

 

Esta actitud en políticas públicas exige creatividad para identificar a los intereses especiales opuestos a los cambios estructurales necesarios, así como agresividad para dar impulso a la flexibilidad. Hay un evidente peligro de que demos dos, o más, pasos atrás, en estos tiempos donde se anuncia el fin del capitalismo, donde se presume la superioridad de la intervención estatal, donde se celebra el colapso del consenso de Washington.

 

Más allá de estas etiquetas ideológicas, de los discursos políticos sensacionalistas, se encuentra el peligro de que renazcan las viejas recetas populistas—el regreso al abuso del gasto público para crecer (ahora bajo el pomposo nombre de política contra-cíclica), o del proteccionismo comercial como instrumento de desarrollo interno, o de estatización de activos en aras de impulsar actividades “nacionales.”

 

Al final del día, éstas y otras recetas no impulsan el crecimiento, la generación de nueva riqueza. Más bien, implican una masiva transferencia de recursos de un lugar de la sociedad a otro. El consumidor será la gran víctima.

 

Por ello, para aprovechar esta oportunidad dentro de esta crisis, la administración calderonista debe agarrar al toro por los cuernos. Por ejemplo, podría endosar la idea de Roberto Newell, director del IMCO, de adelantar los tiempos para eliminar el impuesto sobre la renta, y de plano consolidar la transición a un régimen de impuesto único.

 

Debería, quizás, retomar la propuesta energética y re-iniciar la negociación, bajo el principio de las necesidades del sector, de inversión, de transferencia de tecnología, del futuro que se presenta en nuestro entorno energético. Esta mini-reforma no es un paso en la dirección correcta, más bien, es una muestra fehaciente de lo que Jesús Silva Herzog llama “la miseria del posibilismo.” Si el piso es cero, o arribita de cero, ello es fórmula segura para lograr una negociación muy cercana a cero, o arribita de cero.

 

Los tiempos, sin embargo, exigen un diez, o abajito de diez. Lo posible puede ser, a veces suele ser, totalmente indeseable. (Otra perspectiva, más cínica pero ciertamente interesante, es que ante el eventual agotamiento de nuestra capacidad productora, nuestro país se convertirá en una economía no petrolera, con lo cual las autoridades se verán, en todos los puntos del mapa político, a contemplar los cambios necesarios en las estructuras económicas para convertirnos en una sociedad más flexible, más productiva. ¿Será?)

 

Otra idea en esta misma dirección sería usar las reservas internacionales y de plano reducir o radicalmente refinanciar la deuda externa. Incluso, podríamos sustituir deuda externa por deuda interna, de tal suerte que no corramos con los actuales riesgos en tipo de cambio, a la vez reduciendo el costo efectivo total de la deuda pública. Ello inyectaría confianza en el mercado financiero, y mostraría la disponibilidad, en tiempos de crisis, en tiempos de emergencia, de agarrar el toro por los cuernos.

 

O, como apunta también Juan Pardinas, en su columna del Reforma del domingo pasado, la administración podría adoptar aquellas propuestas del amloismo que tienen un grado de lógica económica, como lo es la propuesta de reducir gasto corriente y reorientar esos recursos a las clases más necesitadas, por medio de subsidios directos.

 

Hay que pensar en soluciones creativas, en propuestas ambiciosas. El posibilismo es una receta verdaderamente miserable. Pero esta crisis ha presentado una oportunidad sin precedente para revisar las premisas, para agarrar el toro por los cuernos…

• Problemas económicos de México

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus