MARTES, 28 DE OCTUBRE DE 2008
Enemigos de la libertad

¿Se debe utilizar una parte de las reservas del Banco de México para financiar la reconstrucción?
No
No sé



“Existe una tiranía en el vientre de cada utopía.”
Bertrand de Jouvenel

Carlos Ball









“Confrontamos una crisis del estatismo del siglo XXI y los candidatos presidenciales nos ofrecen un poco más de lo mismo.”


Miami (AIPE)- Según el New York Times la crisis económica se debe a que “Estados Unidos ha tenido una cultura que celebra el capitalismo de laissez-faire como ideal económico… durante 30 años, el sistema político de la nación ha favorecido la desregulación y ha estado en contra de nuevas reglas”. Entonces, según ese periódico, el remedio es proceder a reemplazar las decisiones individuales que toman millones de ciudadanos por regulaciones redactadas por políticos y burócratas, quienes realmente saben qué es lo que más nos conviene a cada uno de nosotros. Es decir que, según ese gran diario, el ciudadano es suficientemente inteligente para elegir a los políticos, pero no para tomar las decisiones que más les convienen a ellos y a sus familiares.

 

Parece más bien que el New York Times tiene un atraso de más o menos un siglo en su reportaje de noticias económicas. Durante el siglo XIX y hasta la Primera Guerra Mundial sí prevaleció en este país un sistema basado en la iniciativa individual y la propiedad privada, que limitaba drásticamente el poder de los políticos y funcionarios públicos. Por eso Estados Unidos logró un crecimiento económico sin precedentes en la historia universal. Nadie se imaginaba hace un siglo la creación de monstruos mixtos, como Freddie Mac y Fannie Mae, que con el apoyo del gobierno federal han hecho posible la emisión de inmensas cantidades de hipotecas inmobiliarias a gente sin los ingresos necesarios para pagar tales deudas, pero que pensaban que los precios seguirían subiendo indefinidamente, por lo que siempre obtendrían una ganancia al vender. Así, el llamado “sueño americano” se convirtió repentinamente en una pesadilla.

 

Ha sido la ceguera de la Casa Blanca y el crecimiento explosivo del gobierno y de los gastos de una administración republicana que, al tornarse “neoconservadora”, dio la espalda a principios que solían regir en ese partido. Difícilmente podría el actual gobierno estar más lejos de los fundamentos del capitalismo enunciados por Adam Smith, Friedrich Hayek y Milton Friedman. El gobierno gasta anualmente una suma equivalente al 40 por ciento de los ingresos por salarios, utilidades y rentas de todos los habitantes de la nación. Y eso ni siquiera incluye la explosión de la deuda federal que tendrán que pagar futuras generaciones, con mayores impuestos y más inflación.

 

El gobierno de una nación capitalista no requiere más de cuatro o cinco ministerios, en lugar de los actuales 15 ministerios que interfieren en asuntos que los próceres fundadores de la nación norteamericana consideraban decisiones individuales de cada ciudadano. Y hay que añadirles más de cien agencias y comisiones federales que rigen un creciente número de actividades. Se trata de un vasto número de controladores, una interminable sopa alfabética, que incluye al EPA, DEA, FDA, NASA, IRS, FRB, FDIC, FBI, CIA, SEC, CFTC, NLRB, FTC, FCC, FERC, FEMA, FAA, CAA, INS, OHSA, CPSC, NHTSA, EEOC, BATF, NIH, etc.

 

Si todavía quedan dudas con respecto a la “insuficiencia de regulaciones”, quizás el lector quiera darle un vistazo a las 73 mil páginas de regulaciones del Federal Registry (Registro Federal).

 

Entonces, ¿por qué no funciona bien el mercado? ¿Será por falta de licencias, permisos, ordenanzas, reglamentos y regulaciones o por exceso de ellas? Confrontamos una crisis del estatismo del siglo XXI y los candidatos presidenciales nos ofrecen un poco más de lo mismo.

 

___* Director de la agencia AIPE.

© www.aipenet.com

 


 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus