DOMINGO, 9 DE NOVIEMBRE DE 2008
Para probar hay que descartar

¿Usted cree que con la reciente disminución de la tasa objetivo del banco central se incrementará el crecimiento económico en México?
No
No sé



El punto sobre la i
“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
Félix de Jesús


Más artículos...
Manuel Suárez Mier
• Destierro a los expertos

Arturo Damm
• Impuestos, la justificación moral

Luis Pazos
• Presupuesto 2020, ¿realista?

Arturo Damm
• El presupuesto y el crecimiento

Ricardo Valenzuela
• Unión de Estados Americanos y Socialistas (I)

Arturo Damm
• Los dos problemas

Víctor Hugo Becerra
• Los nuevos enemigos de la Libertad


Pulsaciones...
• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Ricardo Medina







“¿Cómo debe proceder una investigación científica? Planteando hipótesis alternativas y buscando elementos que descalifiquen una u otra. Mientras no se encuentren elementos que descalifiquen determinada hipótesis tal hipótesis sigue siendo probable.”


Lo que escribí sobre los crédulos que posan de escépticos y de la mexicana afición a elaborar, ante los hechos que se desconocen, hipótesis de la conspiración, causó numerosos comentarios, varios de los cuales defienden curiosamente el derecho a la suspicacia como satisfactorio sucedáneo del saber.

 

Esa es otra variedad de nuestra afición a usar el “yo creo que” (léase “yocrioque”) para suplir nuestra ignorancia y evitar decir “no lo se”, como si confesar ignorancia, respecto de hechos o causas que efectivamente no conocemos aún, fuese motivo de vergüenza y no el sano principio para empezar a saber. El primer paso para aprender es re-conocer que no sabemos lo que no sabemos.

 

En varias ocasiones me he referido a la pregunta con la que el desaparecido Milton Friedman, según relatan, desarmaba las pretensiones arrogantes de algunos alumnos que suplían la ignorancia con la repetición de conjeturas: “Y eso que dices, ¿cómo lo sabes?”.

 

En el caso de la tragedia del martes pasado, en la que perdieron la vida más de diez personas (algunas con gran notoriedad pública y otras no, pero todas igualmente valiosas), la información oficial sobre las probables causas del hecho ha sido precisa y escrupulosa: “No se han encontrado indicios que permitan desechar la hipótesis de que se trató de un accidente”. Correcto y veraz. No se ha dicho: “Fue un accidente”, ni tampoco: “Tenemos la certeza de que fue un acto criminal deliberado”.

 

Para demostrar que la hipótesis “B” (“fue un acto criminal deliberado”) es cierta, necesitamos encontrar elementos que demuestren taxativamente que la hipótesis “A” (“fue un accidente”) es falsa. Y hasta el momento no se han encontrado tales elementos. Sabremos lo que pasó con certeza hasta que tengamos elementos que definitivamente nos permitan desechar una de las dos hipótesis alternativas (y excluyentes: por necesidad lógica si B es falsa A es verdadera y viceversa). Y eso puede pasar en meses, en años o nunca.

 

Y aunque nunca sepamos a ciencia cierta lo que pasó, seguirá siendo falso de toda falsedad proclamar que “yocrioque” es igual a “esto fue así porque yo lo sé a ciencia cierta”.

• Mouriño

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus