LUNES, 19 DE ENERO DE 2009
¿Falló el mercado?

¿Considera usted que, en caso de logar su registro, “México Libre” es una alternativa viable para tener una oposición fuerte?
No
No sé



El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


Más artículos...
Isaac Katz
• Viejos pobres (II)

Arturo Damm
• Antineoliberalismo, ¿la solución?

Víctor Hugo Becerra
• No es feminicidio, es falta de Estado de Derecho

Arturo Damm
• Neoliberalismo, ¿culpable?

Manuel Suárez Mier
• El misterio chileno

Arturo Damm
• Capitalismo de compadres (II)

Asael Polo Hernández
• ¿Liquidar o estabilizar?


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Ricardo Medina







“No falló el mercado, sino el despotismo benevolente del gobierno. Otra vez.”


La explicación simplista y cómoda de esta crisis es que provino de fallas graves de la economía de mercado. Sin embargo, a poco que se analicen los hechos aparecen dos intervenciones del gobierno de Estados Unidos buscando corregir presuntas “fallas” del mercado: intervenciones que causaron la crisis que hoy padecemos.

 

Antes que el mercado falló el gobierno en su pretensión de modelar la realidad actuando como déspota benevolente.

 

La primera de estas “correcciones” benevolentes al mercado fue instrumentada por la Reserva Federal a cargo de Alan Greenspan, quien recurrió a una política monetaria laxa para “suavizar” un ciclo natural de corrección económica, tras el estallido de la burbuja especulativa de las acciones tecnológicas a principios del siglo. La abundante liquidez, alentada por la Fed, acabó dirigiéndose al mercado inmobiliario como la mejor opción para mantener los altos rendimientos que antes había otorgado el mercado de capitales: Se desinfló una burbuja pero rápidamente se creó una nueva.

 

La segunda de estas “correcciones” al mercado provino del “conservadurismo compasivo” de George W. Bush y su creencia de que las personas son más productivas cuando tienen una casa propia –adquirida mediante crédito- que tienen que pagar. Dado que adquirir una vivienda a crédito resultaba, alrededor del año 2000, inaccesible para muchas familias pobres el gobierno de Bush usó, y cito sus palabras textuales, “la poderosa fuerza del Gobierno Federal” para lograr el propósito de dotar de vivienda propia a todos, independientemente de la capacidad de cada cual de generar ingresos razonables para honrar sus deudas (esto es: a despecho de las reglas del mercado).

 

Fue así como se establecieron incentivos fiscales y se impulsó, a través de Fannie Mae y Freddie Mac, a que quienes desearan comprar su primera vivienda calificasen fácilmente para obtener hipotecas independientemente de sus ingresos, mediante el respaldo de fondos públicos y sin necesidad de pagar enganches.

 

La tercera etapa de este drama se verifica cuando la industria bancaria detecta ahí un lucrativo negocio y empaqueta estas hipotecas de baja calidad como si se tratase de inversiones sólidas y altamente rentables. La codicia recibió su coartada moral del intervencionismo del propio gobierno: “El mundo corporativo –dijo en aquellos días Bush- tiene la responsabilidad de trabajar para hacer de Estados Unidos un lugar más compasivo”. ¡Oh, sí!

• Crisis / Economía internacional

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus