Mercadologics
Ene 19, 2009
Adriana Merchant

No es malo, es maleta

Pudo haber sido peor. En una de esas nos salían con rescates de empresas, estatización de bancos, nacionalización de industrias “estratégicas”, defensas caninas de la moneda, regulacionitis, lecciones para administrar la abundancia, sustitución de importaciones o de plano, ya encarrerados en la moda retro del contraciclismo, ampliar todavía más el déficit fiscal.

Pudo haber sido peor. Pudieron haber anunciado rescates de empresas o instituciones financieras, nacionalización de industrias “estratégicas”, manipulaciones cambiarias, más regulaciones, aumentos en la oferta monetaria, sustitución de importaciones o de plano, ya encarrerados en la moda contracíclica, ampliar todavía más el déficit fiscal.

 

A primera oída, el famoso Acuerdo suena a gastar a lo loco y rapidito. Afortunadamente tuvo que salir la Secretaría de Hacienda (SH), en su anterior nota técnica del informe semanal, a aclarar que “no se trata de gastar más porque sí (…) Tampoco se trata de crear empleos de la nada, sino de colaborar en la reorientación de los factores productivos, principalmente del trabajo (…) en sectores que realmente generen valor agregado” a la economía.

 

Aunque no explican bien cómo le van a hacer para eso, por lo menos ya todo ese rollo de proteger el trabajo de las personas ya no suena tan vago que como se oyó en voz del “presidente del empleo”. Al parecer (esforzándome por “leer entre líneas”), en Hacienda más o menos entienden el otro lado (el políticamente incorrecto, el neoliberal salvaje, el el tecnócrata desalmado, el insensible social) de la moneda: la productividad.

 

Lamento las partes hiperpopulistas del Acuerdo pero eficaces para engañar bobos, como esa de sustituir electrodomésticos viejos por nuevos, o la de obligar al gobierno a consumir por lo menos el 20% de lo que necesita a compañías mexicanas, o todo ese fracasado asunto de la banca de desarrollo; y también las de corte mercantilista, como esa de promover descaradamente la adquisición de bienes y servicios nacionales mediante una nueva marca a través de una leyendita. Conservo la esperanza de que todo eso sea puro elemento decorativo para darles gusto a trasnochados colectivistas y nacionalistas románticos.

 

Confieso que luego de leer la nota de Hacienda, lo demás no parece tan malo. En todo caso el dichoso Acuerdo es insuficiente pues carece de una visión de largo plazo, un ajuste estructural en el que el gobierno debería estar poniendo todo su empeño en estos momentos: desregulación, apertura comercial, flexibilidad laboral, derechos de propiedad, una verdadera reforma energética, etc. Todo lo cual brilla por su ausencia.

 

¿Una reforma fiscal? El lector sabe que estoy convencida de que el ISR eventualmente debe desaparecer y de que el IETU debe extenderse a todos los contribuyentes, pero creo que sí sería muy temerario hacerlo en un ambiente recesivo y con la conocida capacidad recaudatoria del gobierno mexicano, por ello me parece digno de considerar lo dicho por el Secretario de Hacienda: En este escenario en particular es más seguro incentivar la economía por la vía de congelar y/o reducir precios y tarifas públicas (lo que ya de por sí me parece sumamente arriesgado) que por la vía de un recorte impositivo. Por cierto, qué bueno que la SH responde con un contundente “no” a quienes quieren seguir eludiendo y aprovechándose de los verdaderos contribuyentes cautivos, quienes a menudo terminamos pagando una tasa efectiva mayor.

 

Por lo pronto, dada la peculiaridad de esta crisis, si el sector público está teniendo excedentes, derivados no tanto de un mayor endeudamiento interno ni de un aumento en la cantidad de dinero, que incluso son recursos que no fueron absorbidos de la economía interna, sino que provienen del exterior (excedentes petroleros por efectos del tipo de cambio, por ejemplo), ¿por qué no emplearlos en mitigar temporalmente –siempre con la intención de corregir las distorsiones que pudieran generarse- los dolorosos y muchas veces prolongados efectos del ajuste que llevan a cabo los mercados? “Mientras los mercados hacen su trabajo”, así, textual lo dice Hacienda. Ojalá no sea sólo un recurso gubernamental dedicado a tranquilizar atribuladas conciencias liberales, si es que todavía quedan.



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