MIÉRCOLES, 21 DE ENERO DE 2009
Propuesta para resolver la crisis

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Santos Mercado







“El neoliberalismo no promueve la construcción de un sistema capricho; más bien, recoge las mejores experiencias de la humanidad para alcanzar un mundo civilizado y lleno de oportunidades para todos. Seguir batallando contra el neoliberalismo nos lleva a movernos en un pantano de arenas movedizas donde todos terminamos irremediablemente muertos.”


Los izquierdistas, socialistas, fascistas, nazis, comunistas y socialdemócratas de todos los olores y colores que se unieron, en Santa Cruzada, contra el neoliberalismo están hundiendo a muchas economías, incluyendo los Estados Unidos de América. A los poquísimos neoliberales que hay en México (y en el mundo entero) no les quedaron otras alternativas que dejar que sus críticos tropezaran y se rasparan las rodillas, con la esperanza de que algún día adquirieran un poco de humildad, la suficiente para escuchar, leer y entender a los neoliberales.

 

¿Hace falta que se den más caídas y raspones para que puedan empezar a entender? Yo esperaría que, al menos algunos, ya estén ansiosos de comprender por qué alejarse del neoliberalismo siempre se llega al desastre.

 

Todavía hay quien quiere cargarle el pecado de la crisis al neoliberalismo, pero eso es totalmente absurdo y puede demostrarse fácilmente. Primero porque el neoliberalismo nada tiene que ver con la política monetaria de George Bush de producir dólares como loco. Los neoliberales le habrían cortado la mano a Bush antes de que prendiera la maquinita que imprime billetes.

 

Bueno, pero ahora diré brevemente la propuesta de nosotros, los neoliberales, para resolver la crisis económica que vive Estados Unidos y el mundo entero.

 

  1. Quemar la máquina que produce dinero. No lo tomes tan literal, en realidad quiero decir que se debe mantener fija la cantidad de dinero que circula en la economía. En otras palabras, sólo se deben imprimir billetes nuevos para sustituir a los viejos o en mal estado. También se pueden producir cien billetes de un dólar a cambio de retirar y quemar un billete de cien dólares. El caso es que no se incremente la cantidad de dinero (llamado M1) que circula en la economía.

 

  1. Privatizar la administración del dinero. Dejar la imprenta en manos del gobierno es poner el arca del tesoro bajo el cuidado de un ladrón. Para cualquier político, presidente o gobernador, la tentación de producir dinero es enorme: basta prender la imprenta, meter papel y sacar billetes. Todos los funcionarios del gobierno deben estar alejados diez kilómetros de la maquinita del dinero. Esta máquina la debe manejar un particular que sepa de política monetaria y la siga estrictamente, bajo la amenaza de perder el cuello si produce un billete más del que debe producir.

 

  1. Dolarizar la economía. Por ahora, EUA está manejando mal su moneda, pero nuestros funcionarios gubernamentales manejan peor al peso. Si no queremos un suicidio doble, debemos dolarizarnos e influir para que se adopte una política monetaria neoliberal para el dólar.

 

  1. El gobierno no debe anunciar, ni influir en la tasa de interés, ni a la baja ni a la alza. La tasa de interés debe resolverse en el mercado de crédito, es decir, entre los bancos y los clientes, entre el oferente y el demandante de crédito. Incluso, deben desaparecer los Certificados de la Tesorería (CETES) pues éstos distorsionan en la tasa de interés.

 

  1. El gobierno no debe anunciar ni influir en el tipo de cambio. El precio del dólar, del euro o de cualquier otra moneda debe resolverse en el mercado de divisas. Esto conlleva a eliminar la intervención del Estado cuando inyecta dólares a determinado precio. Más aún, los gobiernos no deben tener reservas en dólares, es algo insensato que surgió hace muchos años, pero ya no hay justificación en un esquema de globalización.

 

  1. El gobierno no debe pedir prestado. Es algo inmoral que el gobierno de hoy se endeude y le deje a las nuevas generaciones el compromiso de pagar la deuda que ellos no contrajeron. El gobierno únicamente debe gastar lo que recibe a manera de impuestos. Esto se llama equilibrio fiscal.

 

  1. El gobierno debe reducir drásticamente los impuestos. Es tiempo de que se sepa que es dañino para la sociedad tener gobiernos ricos con ciudadanos pobres. A los gobiernos les hace mucho daño tener mucho dinero. En realidad, sólo deben tener lo necesario y suficiente para cumplir una única tarea: proporcionar seguridad a sus ciudadanos, es decir, evitar los robos, los fraudes y hacer que se cumplan los contratos libremente pactados entre los particulares. En este tenor, el aparato de Estado debe reducirse al número suficiente de empleados para cumplir con las tareas de seguridad. En realidad, las funciones del Estado deben reducirse a las de un guardián o policía, y nada más.

 

  1. Privatizar las empresas estatales. Nunca un burócrata podrá manejar mejor a una empresa que aquel que sea propietario de la misma. Por muchos doctorados que pudiera tener un administrador del Estado, no deja de ser un empleado o burócrata que nada pierde si la empresa funciona mal (a lo más pierde el empleo). Por eso funcionan mal las empresas paraestatales. El petróleo, la electricidad, las carreteras, el agua, las escuelas, los aeropuertos, etc., todos deben estar en manos privadas, compitiendo por dar el mejor servicio al cliente.

 

  1. Abrir unilateralmente las puertas de México a los inversionistas extranjeros. Yo les daría un certificado a las nuevas empresas que lleguen a nuestro país para que en cien años no paguen ningún tipo de impuestos. Estoy seguro que vendrían cientos o miles de empresas de EUA, de la Unión Europea, Japón y Venezuela. Se acabaría el desempleo y los salarios empezarían a elevarse sin necesidad de decretos gubernamentales.

 

  1. Desregular la economía. Es necesario eliminar todos esos reglamentos, normas y leyes que impiden el surgimiento y funcionamiento de nuevos negocios (y viejos). En realidad, los clientes son los verdaderos reguladores y dictadores pues determinan qué empresa debe continuar desde el momento en que compran un producto (o dejan de comprarlo). No hay necesidad de tener a esos inútiles supervisores del Estado que sólo llegan a extorsionar a los empresarios y comerciantes.

 

  1. Nueva política migratoria. México debe ser ejemplo de país libre, donde lleguen todos aquellos que buscan una mejor oportunidad para mejorar sus vidas usando su propio talento, inteligencia y esfuerzo. Hacer de México el país más cosmopolita es algo que a todos nos beneficiará.

 

Estas son algunas de las propuestas del neoliberalismo que podrán sacar del atolladero a México, a USA o a cualquier otro país. Como puede verse, todo se basa en el Principio de Respeto a la Propiedad Privada, en el funcionamiento del mercado libre y en la promoción del capitalismo como único sistema moral, eficiente y justo que permite la realización de los sueños y anhelos de cada individuo sin perjudicar a sus semejantes. El neoliberalismo no promueve la construcción de un sistema capricho; más bien, recoge las mejores experiencias de la humanidad para alcanzar un mundo civilizado y lleno de oportunidades para todos. Seguir batallando contra el neoliberalismo nos lleva a movernos en un pantano de arenas movedizas donde todos terminamos irremediablemente muertos. Es tiempo de cambiar de ideas.

• Crisis / Economía internacional

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