MIÉRCOLES, 4 DE MARZO DE 2009
La crisis en pantuflas (III y final)

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“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
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“La gente desobedece a los políticos y está gastando menos”


Quedamos en que nadie se atreve a proclamar que el rey se anda pasando en cueros. Habrá que precisar: “casi nadie se atreve”. Los mercados sí se atreven. Por lo pronto, los mercados bursátiles en el mundo han estado diciendo una y otra vez, a los cuatro vientos, que no le creen a Barack Obama y a su simpática banda de rescatadores.

 

Mientras los doctos analistas – de Paul Krugman a Luis Rosendo Gutiérrez – empuñan sus respectivas plumas (¿todavía escriben con pluma?) para regocijarse porque –dicen- Obama está cambiando el paradigma (otro lugar común), los mercados financieros están, duro y dale, anticipando los fracasos del multimillonario déficit fiscal en Obama Country (la denominación es de Juan Pablo Roiz) y de todas las promesas-programas de rescate de bancos, de aseguradoras, de créditos deformes desde la concepción (eso quieren decir los “especialistas” cuando, hablando como salvajes iletrados, hablan de problemas de “originación”), de armadoras de automóviles y de lo que se ofrezca.

 

Así como los políticos no quieren que se desate una epidemia de ejecución de hipotecas, tampoco quieren que, tras el festín de dinero fácil, nos sometamos a una dieta rigurosa de ahorro y frugalidad. La consigna de los políticos henchidos de keynesianismo de manual es: “¡A gastar, a gastar, que el mundo ya va a cambiar!”.

 

Pero la gente (ya ve usted cómo es de díscola “la gente”) comete el “pecado” de ahorrar. Lo publicó Sergio Sarmiento: “El ingreso disponible de los estadounidenses después de impuestos aumentó 1.5 por ciento en enero de 2009 (…) Los consumidores están sembrando las raíces de la recuperación al rechazar las políticas del binomio Bush-Obama”. En otras palabras: Los consumidores está desobedeciendo a los políticos y están ahorrando.

 

Los consumidores, cuidando de sí mismos mejor de lo que puede hacerlo cualquier político, están consumiendo menos y ahorrando más. ¡Ah qué consumidores tan poco keynesianos!

 

La recuperación llegará a despecho del “cambio de paradigma” de Obama y su banda (de hecho, no veo mucho “cambio de paradigma” de la irresponsabilidad fiscal de Bush a la irresponsabilidad fiscal de Obama), gracias a millones de decisiones individuales, libres, de no gastar lo que no se tiene. Me atrevo a prever que las frías y despiadadas caídas de los mercados bursátiles caminan en el mismo sentido: No nos hagamos tontos, reconozcamos errores y tomemos las pérdidas que nos corresponden. Es la vieja, única e infalible receta para levantarse.

 

• Crisis / Economía internacional

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