MARTES, 24 DE MARZO DE 2009
Declive de la Nicaragua de Ortega

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“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“Nicaragua es un caso problemático, con un PIB per cápita que apenas supera 1.000 dólares. La economía depende de préstamos del Fondo Monetario Internacional, apoyo presupuestario de los europeos, petróleo de Chávez y bastante ayuda de contribuyentes estadounidenses.”


Durante la campaña presidencial estadounidense, el candidato Barack Obama declaró: “La política de George W. Bush en las Américas ha sido negligente hacia nuestros amigos, ineficaz con nuestros adversarios… ha creado un vacío para demagogos que avanzan hacia una agenda antiamericana”.

 

El señor Daniel Ortega gobernó Nicaragua, de 1979 hasta 1990, con apoyo del régimen soviético. Su partido sandinista falló en su intento de regresar al poder en 1996 y en el 2001, pero hace dos años, a la edad de 60, Ortega obtuvo nuevamente el triunfo, pero ganando con apenas el 37 por ciento. Y en noviembre, su partido ganó las elecciones municipales con la ayuda de millones de dólares aportados por Hugo Chávez, lo que el Wall Street Journal llamó “violencia como clave de las tácticas de campaña”.

 

Nicaragua es un caso problemático, con un PIB per cápita que apenas supera 1.000 dólares. La economía depende de préstamos del Fondo Monetario Internacional, apoyo presupuestario de los europeos, petróleo de Chávez y bastante ayuda de contribuyentes estadounidenses a través de la Corporación Federal Reto del Milenio (MCC), cuyos fondos se supone deben ir a países que “basados en su funcionamiento de gobernabilidad justa invierta en los ciudadanos y promueva la independencia económica”.

 

Nicaragua ha sido calificada por Freedom House como “parcialmente libre” y con “tendencia descendente”. Luego de las recientes elecciones municipales, la MCC suspendió toda ayuda, cancelando el saldo de 64 millones de dólares asignados a Nicaragua.

 

El presidente de la Cámara de Comercio Nicaragüense Americana calificó esa suspensión como “una bomba nuclear en la economía del país”, pero Ortega la minimizó, diciendo que él puede conseguir más ayuda de Rusia y Venezuela, quizás pasando por alto que ambos países dependen fuertemente del precio del petróleo y materias primas, cuyos precios han caído.

 

Casi todo el mundo perdió la paciencia con Ortega. Francisco Aguirre, presidente de la Comisión del Exterior de la Asamblea Nacional, afirma que 2009 “se vislumbra catastrófico para Nicaragua. Nuestros males se deben a severos problemas de gobernabilidad. Toda esa incertidumbre política está logrando ahuyentar a donantes internacionales que velan por la democracia, la transparencia y las leyes, como factor importante para el desarrollo”. Pero los donantes no son los únicos. Nicaragua también está perdiendo inversionistas extranjeros, quienes podrían ser la salvación del país. Hacer negocios y arriesgar capital donde no se respeta el derecho de propiedad resulta ser un precio demasiado alto. Este problema lo explicó recientemente Hal Scott, director del Programa de Sistemas Internacionales Financieros de la Escuela de Derecho de Harvard, porque Nicaragua promulgó la Ley 364 para perjudicar severamente a la inversión extranjera. Esto “estableció una ventaja enorme para demandantes locales —como una presunción irrefutable de causalidad basada en las normas mínimas de prueba— así como desventajas para los extranjeros demandados, como requerirles que depositen grandes sumas en el tribunal sólo para tener el derecho de defenderse”.

 

El resultado es que esos casos terminan agobiando a tribunales estadounidenses, que es lo que parecen estar buscando las autoridades nicaragüenses. Pero no son solamente las empresas estadounidenses las que están en la mira. En Managua, un joven americano, Eric Volz, fue encarcelado durante un año por violación y asesinato, en lo que según el New York Times fue “un espectáculo político”, del que finalmente se le exoneró. “El sistema de justicia de Nicaragua está en la silla del acusado”, escribió Marc Lacey”, del Times.

 

El Estado de Derecho es fundamental para atraer las inversiones extranjeras que tanto ayudarían a prosperar a Nicaragua. Y ello significaría una alianza comercial con una democracia estable, en lugar de todos los jueguitos de hoy con la Venezuela de Chávez.

 

___* Ex Subsecretario de Estado para Diplomacia y Asuntos Públicos.            

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