MIÉRCOLES, 27 DE MAYO DE 2009
Amigo, ¿me prestas 190.000 dólares?

¿Usted considera que la propuesta de otorgar una renta de 10 mil pesos al año a cada ciudadano es una buena idea para erradicar la pobreza?
No
No sé



“La inflación no es una catástrofe de la naturaleza ni una enfermedad. La inflación es una política.”
Ludwig von Mises

Burton W. Folsom









“El gobierno de Estados Unidos gastará 190.000 dólares cada segundo del mes de julio. ¿Puede alguien ofrecer un préstamo por lo que el gobierno gasta cada segundo? ¿Es, acaso, posible imprimir billetes de 100 dólares a tal velocidad?”


La cantidad de dinero que el Departamento del Tesoro (ministerio de hacienda) de los Estados Unidos tendrá que conseguir prestado en el mes de julio es 500 mil millones de dólares ($500.000.000.000), según nos informa el economista Stephen Moore, del Wall Street Journal. Si calibramos esa cantidad, resulta que el gobierno federal gastará 190.000 dólares cada segundo del mes de julio. ¿Puede alguien ofrecer un préstamo por lo que el gobierno gasta cada segundo? ¿Es, acaso, posible imprimir billetes de 100 dólares a tal velocidad?

 

Los gastadores a manos llenas en Washington asumen que el uno por ciento más rico del país se seguirá sacrificando para que el gobierno pueda pagar su inmensa deuda. Después de todo, ese uno por ciento de la población que tiene los mayores ingresos paga casi el 40 por ciento de todos los impuestos. Entonces, ¿por qué no van a poder contribuir 190.000 dólares cada segundo durante el mes de julio?

 

La respuesta es que no lo podrán hacer o, al menos, casi están alcanzando ese punto. Cuando los impuestos son tan exageradamente altos, la gente muy rica se dedica a proteger sus bienes, a conseguir refugios y paraísos fiscales y no a buscar nuevas oportunidades de inversión. Cuando eso sucede, cae el empleo y aumenta la recesión.

 

Sabemos que así sucede porque eso fue exactamente lo que pasó en los años 30 del siglo pasado. Cuando la tasa tope del impuesto sobre la renta alcanzó 63 por ciento y, luego, 79 por ciento, desapareció la contratación de trabajadores. El presidente Franklin Roosevelt trató, entonces, de aumentar el impuesto a las empresas y luego trató de imponer un impuesto a ganancias no distribuidas por las compañías. El resultado fue que el desempleo superó el 20 por ciento, cifra que no había alcanzado nunca antes ni se ha repetido desde la Gran Depresión.

 

Cuando ya no había más gente rica que pagara impuestos, Roosevelt comenzó a subirle los impuestos a la clase media y a los de bajos ingresos. Durante la década de los años 40 se bajó el nivel de ingresos requerido para pagar impuesto sobre la renta y se introdujo la retención de impuestos a los salarios, de manera de que el gobierno pudiera satisfacer su apetito mensualmente, en lugar de una vez al año. Desde entonces, no son solamente los ricos quienes pagan impuestos sobre la renta, sino prácticamente toda la población.

 

Y aquellos que contaban con aprovecharse de los beneficios que pagarían los ricos terminaron pagando por los beneficios conseguidos por quienes tienen mejores contactos políticos o pueden contratar a los cabilderos más efectivos.

 

___* Profesor de historia, Hillsdale College, Michigan.

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