VIERNES, 18 DE SEPTIEMBRE DE 2009
El leviatán mexicano

Según usted, ¿cómo le está yendo a la economía mexicana?
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Bien
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Mal
Muy mal



El punto sobre la i
“Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino, para decidir su propio camino.”
Viktor Frankl


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“No importa qué tan inteligente o torpe pueda ser un comentario, qué tan bienintencionada o perversa sea una disertación, qué tan de izquierda o de derecha sea una opinión, el hecho final es que nada habrá de cambiar en este país marcado por la fatalidad de un sistema político y económico depredador, cínico, indestructible, abusador y siempre y sobre todo impune.”


“Cuando terminé de leer lo que se decía del programa económico del presidente Calderón para 2010, el leviatán mexicano… todavía estaba allí”.

 

Copiando al célebre escritor guatemalteco Augusto Monterroso, ésta podría ser la conclusión más breve de la historia de las opiniones económicas.

 

Y cuando la discusión haya cesado, cuando nuevos acontecimientos determinen otras prioridades al mundo de las noticias y los artículos de opinión… el monstruo seguirá allí.

 

Efectivamente, existen determinantes de la realidad mexicana que no cambian al paso de los siglos. Las crónicas de la conquista española en el Valle de Anahuac cuentan de los cientos de sacerdotes, nobles, ayudantes, soldados, criados, y esclavos que rodeaban al gran Tlatoani en el palacio de Moctezuma.

 

Ya en la época colonial, los virreyes no se quedaban atrás en la abundancia de cortesanos, ujieres, consejeros, alcahuetes y lambiscones que engrosaban a más no poder la nómina de parásitos que debían ser sostenidos a todo lujo por la masa resignada, pasiva, aguantadora.

 

Con las llamadas “independencia” y la “revolución” la situación no cambió y por el contrario la tendencia se ha acentuado al grado de que el número de personas que viven de un empleo o percepción proveniente del gobierno, en la actualidad asciende a varios millones, con los cuales la burocracia mexicana a los tres niveles (federal, estatal y municipal) se convierte en el monstruo de pesadilla que todos los días enfrentamos, de una forma o de otra, todos los demás habitantes en nuestra necesidad de sobrevivencia.

 

Es por ello que no importa qué tan inteligente o torpe pueda ser un comentario, qué tan bienintencionada o perversa sea una disertación, qué tan de izquierda o de derecha sea una opinión, el hecho final es que nada habrá de cambiar en este país marcado por la fatalidad de un sistema político y económico depredador, cínico, indestructible, abusador y siempre y sobre todo impune.

 

Muchos, muchísimos planes, programas y reformas he visto emerger a lo largo de mi vida y buen número de ellas desde las mismas oficinas del gobierno federal y al paso de los meses y los años la monstruosa serpiente, que de mítica nada tiene, ha seguido alimentándose del trabajo, el sudor, las lágrimas y la sangre de los mexicanos.

 

¿Que de una derrota electoral emergió un presidente realista, valiente, inteligente, dedicado a sus gobernados? Olvídense de los labios partidos, no me puedo reír del chiste porque de cómico no tiene nada.


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