MARTES, 13 DE OCTUBRE DE 2009
Cinco elementos mágicos

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“El dinero en efectivo es una garantía de libertad individual, por su eficiencia, versatilidad, irrastreabilidad y anonimato.”
Víctor H. Becerra


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“Cinco elementos mágicos que no tienen parangón en todo el resto del mundo: los productores de maíz, petróleo, salud, educación y electricidad, todos unidos y actuando al unísono para mantener inviolada la sagrada soberanía nacional.”


Ya sabíamos que de acuerdo al pensamiento de los próceres emanados de la revolución institucionalizada y sus hermanos bastardos, léase PRI y PRD, la esencia del mexicano está conformada por granos de maíz blanco producidos por los estoicos campesinos, organizados en su ardua labor para alimentarnos de tortillas por los patrióticos líderes de la Confederación Nacional Campesina, granos unidos con el chapopote extraído del sagrado subsuelo del territorio nacional por los sufridos trabajadores miembros del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, cuidados en su salud por los heroicos miembros del Sindicato de Trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social y educados por los sabihondos maestros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Ahora también sabemos que hay otro elemento que le da vida a este ser mitológico, elemento sin el cual estaría inerte: la corriente eléctrica provista por los atribulados y explotados trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro aglutinados en el muy democrático Sindicato Mexicano de Electricistas. Loas al creador supremo, Tata Cárdenas, que supo con su inconmensurable sabiduría lograr tan prodigioso ser; la joya del corporativismo político mexicano. Ni a Mary Shelley, creadora de Frankenstein, o al Rabino Löw de Praga, creador del Golem, se les hubiese ocurrido un ser tan fantástico.

 

Cinco elementos mágicos que no tienen parangón en todo el resto del mundo: los productores de maíz, petróleo, salud, educación y electricidad, todos unidos y actuando al unísono para mantener inviolada la sagrada soberanía nacional, concepto con tal carga de misticismo que es mejor no tratar de descifrarlo, menos aun jugar con él. ¡Benditos sean Paredes, Beltrones, López Obrador, Fernández Noroña y toda la fauna que los acompañan en su cruzada, guardianes de nuestra soberanía! ¡Confiamos ciegamente en ustedes para mantenernos limpios, impolutos, alejados de toda tentación que siquiera huela, horror liberal, a eficiencia!

 

Cinco elementos mágicos que son esenciales proteger y alimentar para que sigan creciendo, devorando una parte cada vez mayor de los recursos de los mexicanos que son mal administrados por el gran planificador nacional porque son causa de justicia social. ¡Mexicanos, sacrifíquense!; Mexicanos, acepten el maíz producido con una productividad de sólo 0.7 toneladas por hectárea; sacrifíquense consumiendo gasolina producida por la empresa petrolera más ineficiente del mundo; sacrifíquense aceptando con resignación que los médicos del IMSS les cortaron la pierna equivocada; sacrifíquense y acepten estoicamente que sus hijos, al terminar su educación secundaria provista por los profesores del SNTE, solamente están capacitados para unir letras aunque no entiendan lo que están leyendo; sacrifíquense sin quejarse de que a la menor brisa o llovizna se quedarán a oscuras y nunca, bajo ninguna circunstancia, dejen ver su enojo porque sus aparatos eléctricos se quemaron. ¡Mexicanos, sacrifíquense; todo es por una causa: la justicia social!

 

Cinco elementos mágicos producidos con tal ineficiencia que en cualquier otro país del mundo estarían espantados pero que aquí, y como México no hay dos, lo vemos como algo natural, algo con lo que vivimos, algo con lo cual aceptamos lidiar. ¡Chitón mexicano; no digas nada! Es pura justicia social.

 

Cinco elementos mágicos que mantienen a la nación mexicana postrada en el más dramático subdesarrollo.

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