VIERNES, 9 DE ABRIL DE 2010
Víctimas inocentes de la violencia

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“Durante mucho tiempo las autoridades de nuestro país han tratado de ocultar el enorme daño que la violencia nos está causando, argumentando que sólo los criminales son víctimas de ella. Cada vez es más difícil mantener esta posición, sin embargo.”


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Durante mucho tiempo las autoridades de nuestro país han tratado de ocultar el enorme daño que la violencia nos está causando, argumentando que sólo los criminales son víctimas de ella. Cada vez es más difícil mantener esta posición, sin embargo. Pero los funcionarios siguen reaccionando de manera automática y descalifican a las víctimas por el simple hecho de ser victimas.

Quizá el caso más notable fue el de los 15 jóvenes ejecutados en una fiesta en Villas de Salvárcar, Ciudad Juárez, el 31 de enero de 2010. El presidente Felipe Calderón se encontraba en Tokio, pero al ser interrogado sobre los hechos señaló que las víctimas habían sido simples pandilleros.

Muchas otras víctimas de la violencia habían sido objeto de este tipo de descalificaciones. Si habían sido ejecutados es porque de una manera u otra se lo merecían. En este caso, sin embargo, las madres de los jóvenes reaccionaron con una enorme valentía y demostraron ante los medios de comunicación, y ante quien quisiera ver las cosas con apertura, que los chicos eran estudiantes y deportistas sin ninguna vinculación con alguna actividad criminal. El presidente se vio obligado a acudir personalmente a Ciudad Juárez y ofrecer una disculpa pública a las familias de las víctimas.

Lo mismo ocurrió el 19 de marzo cuando dos jóvenes fueron muertos en un aparente enfrentamiento entre soldados y un grupo de sicarios en el campus regiomontano del Tecnológico de Monterrey. Las circunstancias no han quedado aclaradas, pero sabemos que solamente esos dos jóvenes fallecieron en la acción. El procurador de Nuevo León reaccionó de manera automática y dijo que los muertos eran sicarios y que iban fuertemente armados. Con el paso de los días, y gracias nuevamente a una iniciativa vigorosa y valiente de la rectoría del Tec, se comprobó no sólo que los dos muchachos eran alumnos de la institución sino estudiantes de excelencia. La Secretaría de la Defensa aclaró que ella nunca había descalificado a los jóvenes muertos.

No en todos los casos hay un reconocimiento de la verdadera situación de las victimas. El mismo día de la matanza de Villas de Salvárcar, 10 jóvenes fueron asesinados en el restaurante El Ferri de Torreón, Coahuila. Una vez más se dijo que las muertes eran producto de un enfrentamiento entre grupos armados. Si bien con el tiempo se aclaró que las víctimas no eran más que parroquianos del lugar, nadie ofreció esta vez una disculpa pública.

Son sin duda muchos más los casos de víctimas inocentes que han sido difamadas por funcionarios públicos de todo nivel en el afán de que la gente piense que México solamente es inseguro para quienes tienen vínculos con el crimen organizado. Sólo que no han tenido la forma de elevar una voz de protesta ante la sociedad.

 

• Inseguridad / Crimen

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