JUEVES, 20 DE MAYO DE 2010
El mal gobierno, razón principal de la debacle de las divisas

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“A las personas no se les clasifica por ideologías políticas. La clasificación es por cómo obtienen los satisfactores para sus necesidades. Arrebatando a otros (legal o ilegalmente) o sirviendo a otros (intercambiando bienes, servicios, trabajo).”
Gustavo Villegas

Godofredo Rivera







“Definitivo, debacles monetarias e intervencionismo gubernamental van de la mano.”


Los problemas por los que atraviesa el euro (y su peligro de colapsar) no se resolverán sólo con hacer “ajustes” monetarios y fiscales, ó con corregir finanzas públicas con esquemas sofisticados de ingeniería financiera y ayuda internacional (para el caso griego). Ahí están las caídas de las bolsas de la semana pasada.

No, no se trata sólo de las secuelas, como algunos piensan, de haberse excedido en gastar más de lo que se tiene. Tampoco sólo de corregir al “keynesianismo ramplón” (gasto público deficitario irresponsable) en que cayeron varios gobiernos europeos. A ver si al fin se entiende que gastar más en épocas de crisis sólo empeora las cosas. Aquellos “idiotas analistas económicos” que piensan que un mayor déficit fiscal hubiera sido la salida financiera de México, simplemente ignoran la historia económica de nuestro país. Cheque el lector, somos un mercado emergente (subdesarrollado) y no podemos caer en un populismo fiscal. Los países desarrollados que lo hicieron ya están pagando las consecuencias.

El problema europeo (y la crisis estadounidense también es parte de lo mismo) es más profundo. Tiene sus raíces en el socialismo rancio, en el estado de bienestar que significa que los gobiernos se sientan ángeles de la guarda y hadas madrinas y nos quieran cuidar y proteger a todos de la cuna a la tumba.

La Unión Europea tiene orígenes liberales. Su orígen es la llamada Comunidad Europea del Carbón y el Acero, estableciéndose formalmente en 1951. Sus países miembros originales fueron Alemania, Bélgica Francia, Holanda, Italia y Luxemburgo. Es hasta 1957 (ya con 9 países miembros) que se firman los llamados Tratados de Roma y se constituye el Mercado Común Europeo. El principio fundamental era hacer el comercio libre (sin aranceles y prohibiciones comerciales) entre los países miembros constituyendo así una prosperidad que fuera un escudo contra el régimen totalitario soviético. Poco después se establecen zonas aduanales comunes (ello ya no liberal y que establece una política arancelaria común ante el mundo) y finalmente se firma el Tratado de Maastrich (1992) que llevaría a la convergencia monetaria.

Para que se cumpliera la convergencia hacia una moneda común, los países firmantes debían cumplir al menos 4 requisitos fundamentales:

  1. La inflación no debía ser superior en más de 1.5 porcentuales al promedio de la tasa de inflación de los tres países miembros que mostraron el mejor comportamiento en materia inflacionaria (inflaciones bajas).
  2. El déficit público no debía superar el 3% del PIB
  3. El monto de la deuda pública no debía superar al 60% del PIB
  4. Los tipos de interés de largo plazo no debían superar en más de 2 puntos porcentuales a la tasa promedio de los 3 estados miembros con menor inflación.

Lo que fue un proyecto inicialmente liberal, se transformó luego en demagogia y populismo (europeo). Antes de la aparición del euro, el sistema monetario europeo se cimbró varias veces. La irresponsabilidad fiscal de Francia, Italia, Irlanda y España llevó a la devaluación de sus monedas al inicio de los años noventas-siglo pasado- ante el marco alemán (la divisa más fuerte de Europa antes del euro). Luego, tras corregirse algunos excesos, dio al fin pie al acuerdo de moneda única.

Una moneda única debe tener como precedente una integración comercial profunda (libre comercio total entre los socios). La moneda única es ideal, pues elimina el costo y la incertidumbre cambiaria. Pero debe tener como su base los principios económicos fundamentales: libertad económica total, gobiernos limitados (cero deuda, de acuerdo a mi opinión) y protección sólida de los derechos privados de propiedad.

En general, los primeros miembros de la Unión cumplían razonablemente los principios liberales. Pero, luego, al ir creciendo la comunidad, el problema fue el mantener el tamaño de los gobiernos a raya. Y con más y más miembros, el cumplimiento de las reglas se vuelve más difícil.

Sí, el gran problema europeo es el del llamado gobierno limitado, y su causa es haber sido, desde sus inicios, tolerables con déficit fiscales y deuda pública pequeños.

Un esquema inicial ideal debió haber exigido al menos finanzas públicas equilibradas y cero deuda pública (otra vez, de acuerdo a mi opinión). La labor de un gobierno no es andar endeudando a las generaciones futuras, sino hacer respetar los derechos a la vida, a la libertad y a la propiedad de las personas. Asimismo, proteger y hacer valer el cumplimiento de contratos entre los particulares. Nada más. Como ese no fue el consenso, esto fue el terreno ideal para que los gobiernos de izquierda hicieran destrozos con la economía. Pero también la derecha jugó un papel relevante en hacer del Estado, eso, que Bastiat llamaba “la gran ilusión en la que todos quieren vivir a expensas de los demás.”

Derechas e izquierdas hicieron de Europa una zona de altos impuestos, dominada por el gobierno grandote. Y para quien sea incrédulo de mi argumento, sólo basta checar el promedio de deuda pública de todos los países europeos. Anda en un nefasto rango de entre 100 y 110% del PIB. Con un Estado que quiere proveer salud a todos, casas a todos, educación a todos, trabajo a todos (curiosamente las reformas laborales “progre” de los europeos sólo han garantizado que una buena parte de su población no tenga empleo), el resultado seguro es que no sólo no se cumple, sino peor aún, se endeuda irresponsablemente a las generaciones futuras.

No sé que suceda con el euro en el corto plazo, pero si el estado europeo obeso no se corrige, tal vez paliarán esta crisis, pero tarde ó temprano el euro colapsará. Monedas fuertes no se llevan con gobiernos grandotes. La historia económica lo demuestra. Tal vez por ello economistas de la talla de Milton Friedman y Gary Becker siempre vieron con desconfianza eso de las monedas únicas. Ellos siempre estuvieron a favor de una intensa competencia entre las divisas, para que los excesos fiscales de los gobiernos pudieran ser fácilmente expuestos. La unión monetaria corre el riesgo-y lo estamos viendo- de ocultar a los gobiernos populistas por largo tiempo (por que las crisis fiscales de varios de los países miembros de la zona euro no empezaron sus problemas con las crisis inmobiliaria en EU, ya desde hace años Inglaterra -aunque la libra es un asunto aparte-, Grecia, Italia, Francia y Portugal venían violando sistemáticamente el tratado de Maastrich) y peor aún, de alentar el riesgo moral al rescatar financieramente a los gobiernos populistas; ello da el incentivo perverso de que otros gobiernos se porten mal en el futuro. Además una cosa es rescatar a Grecia y otra a España y Portugal (lo que se antoja imposible). Sí, Alemania se auto rescató (sus bancos han prestado mucho a Grecia), pero ello no impide crisis financieras futuras.

Ahora lo peor, los gobiernos socialistas europeos culpando a los “especuladores”. ¡Por dios! Una y otra vez se repite, los malos gobiernos culpando a “otros villanos,” culpando a los inversionistas por castigar los excesos del populismo de los gobernantes. De náuseas. Me recuerda a Soros y la libra esterlina.

En México, el tamaño de la deuda del gobierno ronda el 30%, pero está sembrada la semilla para que en el futuro esto no sea así. Está sembrada la semilla para que nos parezcamos a la Europa socialista. Basta con oír a los numerosos anuncios publicitarios del gobierno calderonista. Se la pasan presumiendo con toda obsesión cómo es que la banca de desarrollo funciona como el “motor” de la economía. Se la pasan presumiendo de los montos (en realidad más y más dinero desperdiciado del contribuyente) para apoyar financieramente a las empresas, a los pobres, a los servicios de educación (como si ello se tradujera en una mejor preparación), a la vivienda (los panistas están obsesionados con esto; los créditos subsidiados a la vivienda sólo benefician a las grandes constructoras; en EU la mayoría de la gente pudo tener casa propia gracias a su productividad y no a la dádiva gubernamental casera. Fanny Mae y Freddie Mac fueron engendros inmobiliarios del gobierno que acabaron en quiebras cuantiosas y que el contribuyente pagará muy caro. Y para aquellos obsesionados por que la gente tenga un techo, les doy un ejemplo; en Suiza, un país alejado del socialismo tradicional europeo, con uno de los mayores niveles de vida en el mundo, menos de una tercera parte de la población es propietaria de sus casas; a la mayoría de los suizos no les interesa tener casa propia, sino viajar y tal vez luego vivir en otro país con un clima más cálido. Mayores montos de gasto público van en contra del crecimiento económico. Asimismo, el que los bancos de desarrollo-al final parte del presupuesto- operen hoy con números negros, no es garantía de que siempre será así. Esto sucede si hay funcionarios capaces en su manejo; pero al final esto se modifica con el simple cambio del poder político. Basta con que lleguen otros burócratas y los números pasan de negros a rojos. Quien niegue esto, no conoce la historia nefasta de los múltiples rescates de los bancos de desarrollo mexicanos. Los bancos de desarrollo en el largo plazo siempre pierden dinero. Además, por qué usar mi dinero de contribuyente para apoyar a otros. Eso es socialismo a la mexicana.

No sé, pero si la semilla socialista no para, las crisis internacionales serán recurrentes. Los europeos-y hoy el gobierno estadounidense también-culpan de las crisis a los mercados libres. No es así, y peligrosamente estas ideas ganan terreno en el mundo. Mientras no se entienda que gobiernos grandotes conllevan a múltiples regulaciones al sector privado que siempre terminan en corrupción y fraude, las crisis financieras seguirán siendo recurrentes. El origen de las crisis financieras es el exceso del intervencionismo gubernamental. Si los gobiernos no lo entienden, sus monedas colapsarán. Así de simple. Sea dólar, euro ó peso, si los gobiernos lo hacen mal, sus monedas también acaban mal. Es tiempo de volver al patrón oro, para contener el tamaño de los gobiernos. No veo otra salida.

Definitivo, debacles monetarias e intervencionismo gubernamental van de la mano.


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