LUNES, 24 DE MAYO DE 2010
Ignorancia y fascismo financiero

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“El libertarismo, entonces, no es una filosofía de vida. No tiene la pretensión de indicar cómo la humanidad puede vivir mejor. No traza fronteras entre lo oportuno y lo inoportuno.”
Walter Block

Godofredo Rivera







“Por lo pronto, los mercados no están recibiendo bien las nuevas medidas de regulación financiera. El peligro es que se avecina un nuevo fascismo financiero, que lejos de prevenir nuevas crisis, viola sistemáticamente los derechos de propiedad de empresas, casas de inversión y bancos.”


A menudo se escucha la frase “fulano ó zutano están jugando a la bolsa.” No, esas expresiones sólo denotan ignorancia sobre cómo operan los mercados de capital (las “bolsas” coloquialmente hablando). Los mercados de capital no son un “casino”, un “hipódromo,” o una “lotería” en donde el dinero se gana de acuerdo a la suerte. Los mercados de capital, son eso, un mercado en donde interactúan demandantes y oferentes de un producto llamado acción.

¿Qué es una acción? Una acción es un documento, un papel en donde alguien (fulano, zutano o mengano) posee una parte de la propiedad de una empresa. Cuando un emprendedor (sustantivo que viene de emprender, arriesgar) tiene una gran idea ó invento, difícilmente posee todos los recursos para llevar a cabo su empresa por sí sólo. Por ello nuestro emprendedor decide proponer su idea al mercado, a un grupo determinado de inversionistas que, motivados, no por la obligación ó coerción, sino por su buena fe, por su afán de ganancia ó lucro (conducta estúpidamente criticada y poco comprendida en América Latina) decidirán asignar recursos en conjunto-junto al emprendedor- para que el proyecto, la idea, la innovación, se lleve a cabo.

Por supuesto, el proyecto puede fracasar, y en su caso los acreedores tendrán derecho a reclamar todos los activos involucrados. Para que no haya abusos, las leyes avanzadas han constituido la figura de la sociedad anónima en donde, a diferencia de una organización de socios con nombre y apellido, si un proyecto fracasa, los acreedores tienen el derecho a sólo reclamar el monto propio de recursos invertido, no más. Si el proyecto es exitoso, todos ganan, pero el emprendedor, inventor ó creativo recibe su paga mayoritaria y merecida. Esta figura legal ha permitido en el último siglo, consolidar el llamado capital de riesgo que llevó a EU a dominar económicamente el siglo XX.

Empresas como Microsoft, Google, Yahoo, ó You Tube deben su existencia a los modernos mercados de capital.

Los mercados de capital son determinantes en la creación de riqueza de los países capitalistas. De hecho son más importantes que el financiamiento bancario (en México muchos besugos creen que dicho financiamiento, en particular el de la banca de desarrollo, debe ser el “motor de la economía”). Los datos son duros. Los mercados de capital no sólo superan en montos de financiamiento al mercado bancario, sino que en la mayoría de las veces su tamaño supera al PIB. Esto es una realidad en los países desarrollados e incluso en algunos países hoy denostados como PIGS. México es una triste excepción, en donde la sobre regulación no permite que crezcan más bancos e intermediarios bursátiles (ya ahondaré luego en detalles de esta temática).

¿Pero, qué sucede cuando hay crisis económicas causadas por los gobiernos vía los excesos de política monetaria de los bancos centrales y/o de financiamiento que provoca burbujas inmobiliarias (léase el caso Freddy Mac y Fanny Mae en EU)? Los políticos responden en automático; cuál robots estúpidos, se responden que la causa de las crisis son los mercados libres, la especulación, el afán de lucro ó ganancia, el “capitalismo salvaje,” pues. Vaya estulticia y arrogancia.

A ver, para empezar sigue sin entenderse lo que llaman especulación bursátil. Como ya explicamos, los mercados de capital son fundamentales para la generación de nuevas empresas, ideas e innovaciones. Quienes “especulan” no juegan a la bolsa (hacer eso significa, como decimos en México, perder los calzones), sino arriesgan en función de una estimación de ganancia ó pérdida. Un ejemplo son las llamadas ventas en corto de acciones, que con toda baladronada se pretende eliminar en Alemania. Ya por lo pronto hay caídas bursátiles por la estupidez de ciertos políticos alemanes. Me explico.

Una vez que una acción ha salido al mercado, con los sueños para quien la emitió, surgen otras figuras que dan liquidez al mercado; son expertos que “apuestan” (estiman y corren riesgos en función de su información) al alza ó a la baja de una acción. Más vale ser experto en esto, ó insistimos, se pierden hasta los calzones.

Cuando alguien compra una acción en 10 pesos, y la vende en 15, ha realizado una ganancia de 50%. Esto implica que, cuando el mercado sube, hay compradores y hay volumen, porque existe la expectativa de ganancias. Cuando un mercado accionario va a la baja, entonces hay pocos compradores y poco volumen accionario. ¿Se puede ganar así? Sí, y las ventas en corto son una gran innovación financiera. Con una venta en corto, un inversionista pide “prestada” a otro una acción y la vende en 15; una vez que baja, a supongamos, otra vez, a 10, la compra y ha hecho una acción milenaria comercial: vender caro y comprar barato; Una vez hecho esto, el prestatario de la acción la devuelve a su antiguo dueño, cobra su ganancia, y le otorga una comisión al propietario prestamista de la acción.

Estas operaciones son parte de los mercados de valores avanzados, por lo que Alemania da un paso hacia atrás en materia bursátil. Las ventas en corto, son un mecanismo de contención ante alzas ó bajas pronunciadas. La razón de esto es que cuando un mercado sube, hay inversionistas que piensan que podría haber un ajuste a la baja y entonces venden en corto, para luego comprar barato. Estas transacciones frenan alzas violentas de los mercados. A su vez, al bajar el índice accionario demasiado rápido, los que han vendido en corto, tarde o temprano, tienen que comprar lo que vendieron para cubrirse, lo que frena bajas violentas de las bolsas. Las ventas en corto coadyuvan a la estabilidad de los mercados de valores, lo que beneficia a los emprendedores, aquellos que en un mercado primario (cuando se emite una acción por primera vez) buscan un sueño de empresa real. Así podría proseguir con otros ejemplos de transacciones con instrumentos derivados (opciones y futuros), que por su poca comprensión han sido fatalmente satanizados.

Este ejemplo lo expongo al lector, por que las nuevas regulaciones financieras en EU y Europa, lejos de acotar los riesgos financieros, sólo emiten nuevas reglas que son un verdadero retroceso a la innovación financiera.

Cuando alguien corre un riesgo y pierde, debe pagar; lo mismo cuando gana; debe ser compensado por su riesgo. Lo que no se vale es que luego bancos y corredurías hagan grandes operaciones especulativas y entonces el banco central los rescate con dinero de los contribuyentes. La solución es ir por reglas que castiguen el riesgo moral y el fraude, no la regulacionitis que mata la propensión a arriesgar de empresarios y financieros (por cierto la satanizada especulación financiera lejos de perjudicar, proporciona liquidez a los mercados bursátiles; quien es el causante de los llamados fraudes a la “Madoff” es el mismísimo gobierno con sus cada vez más complicadas regulaciones).

Por lo pronto, los mercados no están recibiendo bien las nuevas medidas de regulación financiera. El peligro es que se avecina un nuevo fascismo financiero, que lejos de prevenir nuevas crisis, viola sistemáticamente los derechos de propiedad de empresas, casas de inversión y bancos. Quién más pierde por cierto, es el pequeño emprendedor, ese, que sin bancos onerosos y burocratizados de desarrollo, ha marcado, hasta ahora, la innovación y el cambio tecnológico en EU y el mundo.

 


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